Estar cuando el mundo duele
“...Estar cuando el mundo duele. Alumbrar la herida. Quedarse lo suficiente”. Ana Jimena Villanueva
Busqué a la actriz a quien se le atribuye esta frase. No encontré de momento el contexto de la frase, pero sí encontré que hay cosas que valen la pena leer. Tal vez si hurgo más cambiaré de opinión, pero me tocó muy profundamente esto que leí en el muro de un amigo.
Ahora el mundo duele, nos duele. Seguimos con pérdidas y la vida que sabíamos se ha ido. La depresión y la ansiedad están en todos. Y no sé ustedes, pero yo no decido a veces entre ir en busca de unos brazos que me sostengan o hacerme bola en mi “lugar de no hacer nada”. La verdad es que, necesitando la primera, he optado por la segunda opción.
En mi trabajo me toca estar. Me toca escuchar y acompañar. Me toca dar contención y quedarme hasta que el otro pueda irse “más tranquilo” a seguir su proceso. No curo ansiedad. No sano la depresión. Al contrario, las nombro. Busco ponerle forma a lo que duele, trayendo la herida a la conciencia y haciéndola lo más tangible posible. No podemos darnos el lujo de esquivar y darle explicaciones “racionales” a un estado emocional que nos está indicando nuestras necesidades reales. Nos toca alumbrar, con luz concentrada y puntual.
Nos toca nombrar la tristeza y la impotencia. Y nos toca decir en voz alta que estamos asustados. Hagámoslo, aunque nos asuste más. Lloremos. Aquí estamos los que, a pesar de necesitar lo mismo, nos quedamos con el dolor, le ponemos luz a las heridas, y acompañamos hasta donde nos necesitan.