Homoerotismo en el cine: De ‘A.T.M.’ a ‘Top Gun’

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/ 1 junio 2022

Ayer dio inicio el mes del orgullo gay cuya conmemoración se instauró como recuerdo de la noche de los disturbios del bar gay Stonewall, en Nueva York, la noche del 28 de junio de 1969.

La trifulca se generó cuando, como era costumbre por parte de la policía del área, se realizó una redada de varios oficiales en el recinto en contra de miembros de la comunidad LGBT, que por entonces se reunían de manera prácticamente clandestina en lugares como este. Se rebelaron en contra de estas continuas prácticas teniendo como punto de inflexión el hecho de que muchos de ellos se encontraban todavía guardando luto y rindiendo su respectivo tributo a uno de sus grandes íconos: la actriz y cantante Judy Garland, quien había fallecido unos días antes, el 22 de junio , en Londres, Inglaterra, a los 47 años.

Lo cierto es que, aunque el mismo cine promovió la imagen de que un hombre homosexual (del cual nunca se mencionaba abiertamente su orientación sexual) era necesariamente afeminado, amanerado y por consiguiente mal visto e ignorado por los demás personajes de las tramas en donde llegaba a incluirse, tanto el cine mexicano como el hollywoodense proyectó de forma paralela tramas con personajes varoniles que, aunque se desempeñaban en actividades y oficios “propios de su género” entablaban relaciones afectivas con otros hombres que, si bien hacia el exterior estuvieran imbuidas de testosterona, la esencia de las mismas era otra.

Esto me lo confirmó, hace algunos años, la primera actriz Carmen Montejo, cuando al entrevistarla para nuestro documental “Nadie es libre”, me confirmó que era verdadera la teoría de que los personajes de Pedro Infante y Luis Aguilar, creados por Ismael Rodríguez para el clásico “A.T.M.” (1951), más que estar enamorados con las numerosas mujeres que desfilaban frente a ellos lo estaban entre sí. Esto porque en su secuela de ese mismo año, “¿Qué te ha dado esa mujer?”, desde el mismo título y canción eran más que nada un reclamo a ese “querido amigo” por literalmente “taparle el ojo al macho”, al amor que ellos sentían más que la posible relación que pudieran tener con los personajes de sus supuestos intereses amorosos interpretados tanto por Carmen Montejo como por Rosita Arenas.

El mismo año de los disturbios de Stonewall, en Nueva York, el cine retrató la historia de un vaquero texano (Jon Voight) que vive una relación “de amistad” con un indigente neoyorkino (Dustin Hoffman) mientras que para sobrevivir el primero se prostituía con mujeres (porque cuando un hombre le hace el ofrecimiento ya se imaginarán cómo le va) en la película ganadora del Oscar “Perdidos en la noche” (John Schlesinger, 1969). En 1986 el cine hollywoodense se inclinó en promover -esto según la teoría de Quentin Tarantino en la película “Sleep with Me”(Rory Kelly, 1994)- el homoerotismo ya no digamos entre policías, sino entre pilotos de combate en “Top Gun: Pasión y Gloria”, de Tony Scott, quien en su momento aceptó haberse inspirado para ella en la estética del fotógrafo gay Bruce Weber.

Comentarios a: galindo.alfredo@gmail.com

Twitter: @AlfredoGalindo

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Productor, Director y Guinista de cine. Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.

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