Recomendación de Cine en Casa: ‘Big: Quisiera ser Grande’
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En un choque como el de la nostalgia y el cuestionamiento, reside su valor cultural: no como una película perfecta, sino como una que te invita a pensar
Josh es un adolescente frustrado que encuentra una misteriosa máquina otorgadora de deseos. Sin saber las consecuencias, pide convertirse en adulto y al día siguiente despierta en el cuerpo de un hombre de treinta años. Atrapado en una vida adulta en la ciudad de Nueva York consigue trabajo en una empresa de juguetes, donde su mentalidad infantil lo convierte en un exitoso empleado, aunque con consecuencias inesperadas.
La conversación que rodea al cine no depende únicamente de las circunstancias de una época determinada, sino de la serie de corrientes que rodean a una sociedad. Los comentarios de usuarios anónimos recalcan que “pensarle mucho” a una película como lo es Big resulta conflictivo: una cinta marcada por el fin del mandato de Ronald Reagan o que tenía como sombra a la exitosa Rain Man. En condiciones como las actuales, se hablaría más de que un actor como Dustin Hoffman esté interpretando un papel que “no le corresponde” hacer: interpretar a un hombre autista, sin padecer de esta condición.
Pensar excesivamente en la trama de Big implica reconocer algo tenso: ¿Cómo es que representar una fantasía alimentada por la mente de un niño podría llevar a su público a reflexionar? Como directora, Penny Marshall entiende que la madurez se encuentra en todos.
Sin embargo, reducir a una película por las repercusiones que genera es una idea destinada a fallar. Un recorrido como el de Josh, y su eventual regreso a la infancia, sugiere que hay una sabiduría en la niñez que los adultos pierden con facilidad: la capacidad del asombro, de la diversión y de ser sencillamente honesto.
Al revisitar una obra como Big, se puede encontrar el valor en la dualidad presente alrededor de la obra: son pocas las cintas contemporáneas que te logran incomodar y conmover al mismo tiempo. En un choque como el de la nostalgia y el cuestionamiento, reside su valor cultural: no como una película perfecta, sino como una que te invita a pensar.
¿Dónde?: Netflix
Directora: Penny Marshall
Año: 1988
Duración: 104 minutos
Calificación: 84/100