‘Yo me siento Latino, específicamente cubano’: Andy Garcia se sincera sobre sus raíces
El actor volvió a pisar el Festival Internacional de Cine de Cannes, ocasión que aprovechó nuestro corresponsal Fabián Waintal para conversar sobre su carrera y su más reciente proyecto, la cinta “Diamond”, que dirigió, escribió, produjo y protagoniza
Pasaron casi veinte años desde que Andy García había pasado por el Festival Internacional de Cannes, acompañando a George Clooney, Brad Pitt y Matt Damon, en el estreno mundial de Ocean’s 13. También pasaron veinte años, desde que había debutado como director de cine con la cubana historia de La Ciudad Perdida. Será por eso que eligió el mismo festival de cine para presentar fuera de competencia la nueva producción de cine ‘Diamond’, como director, escritor, productor y protagonista, aprovechando una fórmula parecida al éxito de Oceans, con la compañía de otras superestrellas como Brendan Fraser, Dustin Hoffman, Bill Murray y Demián Bichir.
¿Por qué tardaste 20 años en volver a dirigir cine?
En realidad, es una historia que vengo escribiendo desde aquel entonces, desde hace 15 o 20 años.
¿Por qué tomó tanto tiempo filmarla?
La gran razón es que todos me la rechazaron, hasta que finalmente encontré la forma de conseguir el dinero para filmarla. Conseguí ir por fuera de la industria, sin ninguna distribuidora, con financiamiento 100% independiente. Y es por eso que también decidí actuar y dirigir, para terminarla en apenas 25 días. La terminamos el año pasado, en Los Angeles.
¿Cómo describirías la historia con tus propias palabras?
En cierta forma es una historia de detectives contemporánea. El protagonista es un detective de los años 40, con un auto de esa época, la oficina o el asistente de esa época, hasta se viste como esa época pero en un Los Angeles contemporáneo. Y a medida que se desarrolla la historia se entiende por qué es que tiene un auto viejo y todo sobre aquella época, alrededor de un elenco donde tuve la suerte de conseguir que me acompañen Dustin Hoffman, Bill Murray y Brendan Fraser.
¿En medio de tantos famosos o incluso antes con George Clooney o Al Pacino... alguno se olvida la letra?
A ese nivel, tratamos de mantener las mejores calificaciones como cualquier buen estudiante. Tratamos lo mejor que podemos pero claro, somos hombres grandes y la memoria tampoco es tan buena como antes. Puede haber veces en que alguien tenga la mente en blanco. Se nota en los ojos del otro actor, hasta que pregunta “¿Qué tenía que decir?” Pero mientras te mantengas en la escena, solo necesitan decirte alguna frase para seguir desde ese preciso momento. Es muy común en nuestro trabajo.
A pesar de las fuertes raíces cubanas y el orgullo hispano de Hollywood, Andy García supo escaparse de los típicos roles latinos del cine, rechazando los personajes de narcotraficante o algún malvado del cine. Todo lo contrario, ni siquiera interpretó latinos cuando aceptó el rol del italiano-americano del Oficial George Stone de “Los Intocables” y el novio de la hija de “El Padrino”. Ni siquiera se identificó con una nacionalidad determinada en los diferentes detectives de “Sospecha Mortal” (Internal Affairs) con Richard Gere y “Lluvia Negra” (Black Rain) con Michael Douglas. Ni hablar del romántico esposo de Meg Ryan en “Cuando Un Hombre Ama a una Mujer” o el rol del dueño del casino de “Ocean’s Eleven”. Recién cuando tuvo suficiente fama, aceptó identificarse más con sus raíces cuando dirigió “La Ciudad Perdida” sobre las primeras épocas de Fidel Castro en Habana. Hasta en la más nueva serie “Landman” aparece como el mafioso de origen cubano que se convierte en petrolero. Pero en el rol de Joe Diamond del cine, ahora vuelve a personificar un detective norteamericano traumado por un pasado para nada latino, que en la realidad es imposible dejar de comparar con “Los Intocables”, “Lluvia Negra” o “Sospecha Mortal”.
¿Más allá del rol como director, qué es lo que más ayuda a una buena actuación?
Lo principal es el guión. El trabajo de un actor es vivir dentro del personaje, buscando la verdad dentro de una circunstancia imaginaria. Y en mi caso trato de aceptarme en cualquier personaje que me toque, sea quien sea. Pero es algo que se consigue estudiando, preparándose, aprendiendo, para poder aprovecharlo todo al momento que lo necesitemos. Y después, claro que tu personalidad, tus elecciones, tus influencias en la vida, la fábrica de nuestras emociones pasan al primer lugar. En todos los personajes, tengo que encontrar algo dentro mío, algo que sea particular, para lograr mi propia interpretación. Otro actor puede llegar a interpretarlo diferente. Y es válido. Hamlet puede ser 20 actores diferentes, aunque el texto sea el mismo, pero la interpretación del texto y el comportamiento va a cambiar.
¿A lo largo de tantos años llegaste a aceptar algún rol pensando más en el dinero que en la calidad?
Este es mi trabajo. Me despierto a la mañana como un padre de familia, no como un actor. Pero mi prioridad es siempre proveer a mi familia. Y poder lograrlo financieramente es importante. A veces, el aspecto financiero de un trabajo pesa más que la calidad del material. Pero eso no significa que no pueda trabajar en algo con la suficiente experiencia creativa, tratando de elevar el nivel que necesite ese mismo trabajo. Al final del día es mi profesión. No todas las actuaciones pueden ser como “El Padrino”. Igualmente, hubo muchas veces en mi vida en que me han ofrecido una cantidad bastante grande de dinero en trabajos que rechacé por la naturaleza del proyecto. Una parte se complementa con otra. Uno espera que esté el lado creativo, junto la recompensa financiera. Y también llegué a trabajar en roles donde cobré el mínimo solo por la belleza del trabajo cuando el presupuesto era muy bajo.
¿Con ‘Diamond’ cobraste al menos tres sueldos como autor, director y protagonista?
Con ‘Diamond’, apenas tuvimos un presupuesto de diez millones de dólares. Y todos los actores que trabajaron, incluyéndome a mi, trabajamos por el mínimo, solo para poder filmarla. Pero tampoco hay que tener vergüenza si hice algo por el dinero, porque tengo que mantener a mi familia.
Hay actores que dicen que todo trabajo vale la pena por el hecho de trabajar con gente nueva o algo que pueda ayudar en el siguiente trabajo...
Yo nunca acepté un trabajo pensando que podía ayudarme al siguiente trabajo. Para mí, lo importante pasa por la experiencia creativa. Me encanta trabajar con actores, con gente buena, porque al final del día te vas con buenos recuerdos. Y la verdad, es lo único que perdura a lo largo del tiempo. Pero hay muchos factores que van más allá de una actuación, en la edición final. Hay aspectos que los actores tampoco podemos controlar demasiado. Es por eso que solo puedo pensar en la experiencia.
¿Qué es lo primero que te fijas entonces al momento de buscar un nuevo trabajo?
El guion, si es bueno, es el mejor estímulo, porque es lo primero que se cruza en mi camino. A veces puede llegar con un buen director o un buen elenco de actores. Tiene que haber algo en la historia que me atraiga. Si el guion no es maravilloso, a lo mejor viene de la mano de un director en quien pueda confiar, para mejorarlo después. Hay un viejo lema que dice “Si no está en la página, no está en el escenario”.
¿En el caso de la serie “Landman”, es cierto que crearon el personaje del banquero Danny Morrell pensado especialmente para Andy García?
Es lo que me dijo Taylor Sheridan cuando me invitó a su casa en Texas. Dijo que quería crear este personaje, para mí. Ni siquiera había un guion terminado. Pero yo también lo admiré siempre como escritor. Es extraordinario. Y acepté enseguida. En ese sentido, solo estoy para ayudar a la historia, para ser parte de un elenco extraordinario como Billy Bob Thornton y Demi Moore.
¿Es la primera vez que te pasa algo así?
No hice mucha televisión tampoco. Creo que solo trabajé en otra serie que duró una sola temporada. Y cuando escriben ciertos personajes y te dicen que lo escribieron pensando en mí, a lo mejor tampoco sea verdad (Risas). A lo mejor pude haber sido la opción número 40... pero igual me lo dicen. En el caso de Landman, es cierto porque no había ningún guion escrito todavía. Él quería trabajar conmigo y para mí es un privilegio formar parte de la serie.
¿Cuánta realidad hay detrás de la ficción de la industria petrolera en la serie Landman?
No es fácil responder algo así, porque tampoco conozco tanto esa realidad. Creo que la serie está basada en un podcast. Y me gustaría decir que tiene mucho de verdad. Creo que refleja varios temas específicos que pasan en el mundo, con respecto a la fuente de energía y la importancia del negocio. También lo filmamos en el mismo lugar, incluso en la época que filmamos, hace muchísimo calor... no podemos mentir en eso (Risas). Y yo mismo veo en la calle a los ‘cowboys’ y una cultura que prevalece en la forma que se viste, con las botas y sombreros. Es algo que se ve en todos los niveles sociales, en la ciudad, no solo en los ranchos.
¿El ‘look’ de cowboys es un punto en común entre los latinos y los norteamericanos de Texas?
Todos en Texas viven orgullosos de la cultura ‘cowboy’. Incluso en los hoteles, siempre hay algún elemento que prevalece. Y me parece maravilloso.
¿El punto en común entre el cine de Diamond y una serie como Landman?
En una serie como Landman no hay mucho tiempo para ensayar, como en el cine. Llegas y empiezas a filmar. Tanto en cine como en televisión hay un momento donde tenemos que estar preparados para filmar, como sabiendo donde te vas a parar. La idea de la escena también está estructurada por el director o la define el guion. Lo demás lo genera tu actuación, tu personaje. Le dices al director lo que vas a hacer, él te da el OK y ese es todo el ensayo, en ese mismo momento. Hay veces que por ejemplo me puedo llegar a encontrar la noche anterior con Billy Bob Thornton y repasamos la letra. Si me toca mucho diálogo, nos sentamos a repasarlo en medio de la cena, sin actuar tampoco demasiado, solo para activar la memoria.
¿Y con tantos personajes de cine que poco tienen que ver con tus raíces cubanas, con qué cultura te identificas más, después de vivir tantos años en Estados Unidos?
Yo me siento Latino, específicamente cubano, todos los días de mi vida. Yo nací en La Habana de Cuba antes de venir a los Estados Unidos a los cinco años y medio, escapándonos de la dictadura de Castro. Crecí en Estados Unidos y me siento bendecido también en ese sentido. Por eso me identifico como Cubano Americano, pero en mis huesos, soy un hombre cubano. Las dos culturas son parte de mí. Crecí entre la cultura americana, pero sin perder la identidad cubana. Y así me despierto cada mañana, como un orgulloso cubano.