Especial tecnología: Sexo peligroso: Inocencia "hackeada"
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Cd. de México.- Según un estudio del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente, la "exposición al material pornográfico conduce a una mayor aceptación de los mitos de la violación y la violencia contra la mujer".
Los resultados recogidos en dicho informe son acerca del tipo de trastornos en las construcciones de masculinidades de los infantes, a partir de la cada vez más frecuente relación que tienen con las páginas pornográficas a través de la Internet.
El documento fue presentado por la investigadora en Ciencias Médicas Leticia Vega, de la institución citada, en el último Congreso sobre Seguridad de AMIPCI, la Asociación Mexicana de Internet, que se desarrolló en el World Trade Center de la Ciudad de México.
Como contexto general, Vega citó que la pornografía "es estimulante para algunos violadores y para algunos varones en una población más amplia y ha generado más agresión sexual contra las mujeres".
No obstante, en estudios de otros países como "Dinamarca, Alemania, Suecia y Estados Unidos, en edades donde se ha producido un incremento en la difusión de material pornográfico, la tasa de violaciones y otros delitos sexuales se ha mantenido constante, incluso ha disminuido".
El tema de análisis "puede ser dañino para los más de 5 millones de niños mexicanos que usan Internet. Como marco general, se establecen tres tipos de diferentes contenidos en las páginas: material sexualmente explícito no violento, material de sexo explícito y violento, y material violento no sexual".
A raíz de que en México no existe una profundización sobre el tema, se ha desarrollado un trabajo de campo en el Estado de México entre julio y noviembre de 2006, para "analizar la influencia en la formación de patrones culturales de los adolescentes en México.
"La investigación se hizo para determinar contenidos de preferencia de los jóvenes al acceder en las páginas pornográficas e identificar las creencias y prácticas transmitidas e interiorizadas por las páginas de entretenimientos para adultos", señaló Vega.
El estudio se realizó a través de 82 hombres jóvenes entre 11 y 17 años en 20 cibercafés en el Estado de México, donde se observó que la principal clientela a estos lugares públicos que ofrecen Internet son adolescentes en un 70 por ciento, y acuden dos veces por semana.
Los motivos por los que van a un cibercafé, se discriminan de la siguiente manera: -primordialmente para entablar relaciones personales, y después se encuentran: -resolver labores escolares, -jugar en línea, -consultar páginas de deportistas, -explorar contenidos para adultos, pornografía.
El 63% de los jóvenes consultados dijo que cuando navega nunca es supervisado por padres, al 33% alguna vez le supervisan y sólo un 4% manifestó que siempre es supervisado por sus padres.
Del total, un 61% expresó que siempre siente curiosidad por explorar páginas pornográficas, el 27% algunas veces y el 12% afirmó que nunca sintió interés.
En un primer cuadro, se examinó a los que sienten curiosidad. De ellos, un 57% frecuentemente abre páginas, un 37% a veces y un 6% respondió que nunca ha ingresado a una.
De los que confiesan haber abierto páginas pornográficas, resultó que a un 52% les gusta explorar cualquier contenido, el 88% consideró que las páginas no eran apropiadas para su edad y el 100 por ciento expresó que sus padres desconocen lo que ellos miran.
Fantasías y realidad
"A través de estudios, un buen porcentaje manifiesta su sexualidad a través de la masturbación antes de los 14 años y de experiencias o contactos sexuales con otros menores, frecuentemente del mismo sexo y que además buscan
excitación a través de las fantasías sexuales y del uso de material erótico y de pornografía", reveló la licenciada Vega.
"Algunos manifestaron el uso de celulares en la escuela para tomar fotografías de rostro, pechos, piernas, traseros de las mismas compañeras y también para mirar videos pornos durante las clases más aburridas. Además,
detectamos mitos y creencias sexuales entre adolescentes que están en función de si practican la masturbación o han tenido relaciones sexuales", agregó.
Vega, enfatizó que "los chicos creen que su naturaleza sexual es biológica, indómita e incontrolable, prevalece una visión de la sexualidad como incontrolable, porque para ellos es una necesidad fisiológica que debe ser satisfecha
en forma urgente". La edad que empiezan a sentir el sexo como necesidad fisiológica está entre los 9 y 12 años.
Ese oscuro objeto
El informe recoge opiniones de algunos chavos, en forma anónima. Uno dijo: "Cuando tienes 12 años te entra la morbosidad, cuando ves una chava que está muy muy bien, tu mirada se va hacia su trasero, quieres estar con ella, te
excitas, después te la imaginas mientras te masturbas".
"Los muchachos aseguran que las páginas pornográficas satisfacen sus necesidades sexuales y que los enganchan rápidamente", retrató Vega.
Otro muchacho contó: "Yo creo que atraen a los hombres, el gancho son las mujeres y la cuestión sexual. Las páginas sexuales son como un desinhibidor, sirven para que te vuelvas más desmadroso, a una página de porno llego a
ver viejas desnudas, a sacar el estrés y a relajarme".
Vega continúa apuntando: "Todos saben que está prohibido pero se meten porque saben que no pueden controlar su naturaleza sexual. Ellos dicen que no pueden abstenerse y que para efectos sexuales no ayuda. Aunque los hace
sentirse hombres importantes y viriles, varios dijeron que después de ver y masturbarse se sienten culpables en términos morales. Que son jóvenes sucios y malos".
A pesar de ello, desde la perspectiva de los adolescentes "ven ventajas, como ayudar a desahogar necesidades fisiológicas, tener fantasías sexuales que permite disfrutar en forma anónima, sin implicaciones afectivas y sin reclamo".
El equívoco parte de que creen que "les enseñan a ser hombres de verdad, les muestra qué hace un hombre y qué papel juega la mujer en la sexualidad".
Vega narró que "algunos de 16 y 17 años intentaron poner en práctica y buscaron sexoservidoras adultas".
Casi siempre buscan en la calle y el testimonio de otro entrevistado fue el siguiente: "Mi cuate me la disparó, me invitó, me metí pero fue desagradable porque nomás uno se baja los pantalones, ella se baja lo que se tenga que bajar
y órale, si quieres de otra forma te cuesta otra lana, y cuando terminé, la chica como si nada, la verdad cuando salí de ahí dije `qué onda, esto es una relación sexual, así va a ser siempre con cualquiera', salí bien sacado de onda. La
verdad no me gustó".
O la voz de otro joven. "Cuando llegué a mi casa me bañé hasta cuatro veces, me sentía mugroso, sucio, o sea porque fue desagradable. Cuando tuve otra relación pensé que iba a ser lo mismo, pero cambiaron las cosas, ya era mi
chava".
Ilusión y decepción
"De esta forma los hombres aprenden a tener relaciones sin gozo, decepcionantes y hasta molestas. Así el placer queda excluido en varias de las actividades sexuales. De paso aprenden que las actividades sexuales son vergonzosas
y sucias, algo que debe ser rápido y sin tener que convencer a nadie. La relación tiene que ir directo al coito sin dilaciones", analizó Vega.
Señaló que "pone de manifiesto la necesidad de implementar programas de educación sexual que corrijan las carencias de información y los mensajes sexuales distorsionados por las páginas de internet", porque "sin duda esas
creencias son fuente de distintos problemas sociales, mentales y de salud sexual reproductiva".
Para la licenciada Leticia Vega, "todo tiene que ver con los elementos socio-culturales que conforman la identidad de los jóvenes, con los mandatos de la masculinidad y feminidad que la sociedad impone y que va estructurando
esa identidad y el ejercicio de esa sexualidad."
Las conclusiones no arrojan un solo signo positivo: "La perspectiva de la masculinidad ha hecho visible los condicionantes sociales que determinan cómo deben de comportarse los hombres: seguros de sí, competitivos y
triunfadores. Sin embargo este proceso también conlleva costos, ya que incluye previsiones y culpas que merman su capacidad afectiva como no llorar, no mostrarse amoroso, generoso e inseguro. A veces, no demostrar
sentimientos".