A veces confiamos en quienes no debemos o bien no creemos que alguien nos hará alguna maldad. Bienvenidos a la ingenuidad

+ Seguir en Seguir en Google
Bienestar
/ 15 febrero 2026

No tengo manera de decir que es una persona buena para quien sus circunstancias de vida le han hecho responder ante la vida de maneras no tan buenas

No me gusta ver a las personas como malas. No me gusta concluir que alguien es malo y hago todo lo posible por justificar y tomar en cuenta que todo lo que hace el otro tiene una base en su historia. Ayer recibí tres mensajes de una persona, familia para empeorar la situación. Los tres mensajes eran mentiras. Eran mentiras taaaaaan malas que ni yo, que siempre ando dando el beneficio de la duda, caí. Soy un tanto ingenua a veces y no sé si es que realmente no quiero pensar que alguien sea mala en sí, o que no quiero creer que lo serían conmigo. Lo segundo evidencia mi parte narcisista, por supuesto. La persona será mala pero jamás se aprovechará de mí. Qué feo es este ejercicio. Me estoy acordando de muchas veces en que alguien se ha aprovechado, hasta el punto de llevarse (robarse) algo de mi casa. Y sé qué y sé quién. Y no he dicho nada. No he reclamado. Y a las mentiras que recibí en forma de mensaje no he contestado. Esta vez no es por no reclamarle su acciones, sino para responder en forma. Dejar a la personita en vista.

Lo importante aquí es que ahora no tengo cómo justificar lo que esta persona ha hecho. No tengo manera de decir que es una persona buena para quien sus circunstancias de vida le han hecho responder ante la vida de maneras no tan buenas. Creo que justo ha usado sus situaciones para justificarse ante ella misma, para tomar una postura de merecimiento y del derecho de faltarles al respeto a muchas otras personas, incluyéndome. Las dificultades, lamentables que sean, no dan derecho a privilegios, no los privilegios que llevan a otros entre patas. En los últimos cuatro meses he deducido que esta persona no es buena.

Al declarar esto me preocupo por mí. Durante la mayor parte de mi vida me consideré “mala”, o no tan buena. Y ahora no sé si soy buena o mala o ninguno de los dos, o si eso tiene alguna importancia siquiera. Sé que para algunas personas seré buena, para otras seré mala, y así los demás para conmigo. Siempre me sorprende el ser violentada, caer como “víctima” de alguien que rebasa mi opción de discernir la maldad. ¿Resumen? Necesito aprender a ser más desconfiada.

Temas



Localizaciones



Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM