Así transforman los microbios el plástico y residuos vegetales para convertirlos en alimentos ricos en proteínas
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Esta tecnología podría convertirse en una solución para dar una respuesta a la escasez de alimentos y a la contaminación por plástico
Actualmente existen en mundo millones de personas que padecen hambre e inseguridad alimentaria, mientras que un tercio de la población mundial no puede tiene acceso a una dieta equilibrada y al mismo tiempo nuestro planeta hace se enfrenta a creciente problema derivado de la contaminación por plásticos; ahora, un equipo de científicos encontró la forma de utilizar el problema de la polución para solucionar la hambruna gracias a una galleta, describe la Agencia de Noticias EFE.
“El plástico puede ser el último ingrediente que incorporaría en una receta de galletas. Sin embargo, un equipo de investigadores está buscando un cambio. Han programado levaduras para convertir los residuos plásticos y agrícolas en proteínas comestibles y moléculas saborizantes, y crearon así una golosina a partir de la basura”, explica la American Chemical Society (ACS), quien añade “la tecnología ofrece un nuevo método de suprarreciclaje y, además, podría mantener la vida en zonas de desastre o incluso en misiones al espacio sideral con seres humanos a bordo”.
La investigación que fue llevada acabo por científicos de la Universidad del Sur Illinois (SIU) Carbondale y que es un proyecto que es liderado por la NASA con el objetivo de crear alimentos en el “espacio profundo”,en la que sus autores hicieron uso de levaduras con el propósito de convertir los desperdicios plásticos y los agrícolas en alimentos comestibles que sean ricos en proteínas.
Los investigadores van a presentar los resultados de estudio en la reunión de la American Chemical Society (Sociedad Estadounidense de Química) en el simposio “Investigación de pregrado y posgrado en bioquímica y biología química”, en McCormick Place que será del 23 al 27 de agosto.
“Los microbios son muy inteligentes. Por ende, usamos sus características para resolver los problemas que creamos”, expresó Lahiru Jayakody, quien es profesor adjunto en la Southern Illinois University Carbondale y coautor del estudio a la ACS. “Intentábamos desarrollar tecnologías para el suprarreciclaje de plástico para convertirlo en productos de mayor valor. Y nos preguntamos lo siguiente: ¿por qué no centrarnos en hacer comida? Dado que el plástico es carbono y la comida es carbono”, añade Jayakody.
Los autores consideran que esta tecnología podría convertirse en una solución para dar una respuesta a la escasez de alimentos y a la contaminación por plástico, señala EFE.
PLÁSTICOS QUE PROPORCIONAN ALIMENTO
De acuerdo con la ACS, una de las formas más comunes de plástico es el conocido como tereftalato de polietileno (PET), siendo este un material que habitualmente es usado para “producir botellas de agua y refrescos”; el “PET contiene moléculas con mucho carbono que se podrían reconstruir en algo parecido a una proteína. Y, si bien esa reconstrucción se podría llevar a cabo con reacciones químicas y disolventes en un laboratorio, una solución más sencilla y ecológica es externalizar el trabajo a los microbios”.
La ACS detalla que si bien durante mucho tiempo, los científicos han hecho uso de microbios, incluyendo la levadura con el fin de para diversas moléculas; y pone como ejemplo a la insulina que actualmente ya es extraída del páncreas animales, si no que la “levadura se puede programar para producirla”.
En base a lo anterior Jayakody y la estudiante de posgrado Sandhya Jayasekara “programaron una variedad de levaduras, incluida la levadura de panadero”, con el objetivo lograr “convertir las moléculas presentes en los desechos plásticos y agrícolas en proteínas, vitaminas y saborizantes”, explica la American Chemical Society.
Jayakody y Jayasekara tomaron el plástico PET, tallos y hojas de la planta de maíz desechados así como otra biomasa, para después someterla a un proceso conocido como disolución hidrotérmica oxidativa, que fue creado el profesor de Geología de la SIU, Ken Anderson.
Para llevar acabo este proceso se agua y oxígeno a alta temperatura y “presión para descomponer material duro en piezas accesibles al microbio”.
Una vez habiendo obtenidos los fragmentos derivados de la disolución hidrotérmica oxidativa, estos “sirven de alimento para las levaduras programadas, que los convierten en una variedad de nuevos ingredientes alimentarios, como proteínas, grasas y ácidos”, ACS describe, que prosigue explicando que “por último, los investigadores agregan fibra, almidón y edulcorante a la mezcla, y luego la extruyen a través de una impresora 3D, para formar galletas ricas en proteínas denominadas µBites (que se pronuncian “microbites”)”.
No obstante a que los resultados de la investigación revelan que las µBites “son seguras para su consumo”; la American Chemical Society resalta que Jayakody y Jayasekara están “a la espera de la aprobación institucional para realizar pruebas de sabor.
“Por ahora, las galletas han recibido calificaciones altas en aroma, y la mayoría de los participantes están de acuerdo en que estarían dispuestos a comerlas en situaciones con recursos limitados”, señala ACS
“Ahora, la levadura de panadero puede producir saborizante de vainilla a partir de biomasa vegetal, mientras que una cepa diferente puede convertir el etilenglicol del PET en betacaroteno, que el cuerpo puede convertir en vitamina A. “Para fabricar esta galleta, utilizamos microbios y los convertimos en un producto más atractivo y amigable para el consumidor”, explicó Jayasekara a American Chemical Society.
En el futuro, Jayakody y su equipo confían en lograr fabricar los ingredientes fundamentales de las µBites con microbios, incluyendo el almidón, así como la fibra y el edulcorante añadidos.
Asimismo consideran que es posible que las µBites estén listas tanto para el consumo público en unos años y que también puedan ser consumidas en “entornos más extremos, como submarinos o incluso colonias en la Luna o Marte”.
“Se espera que la demanda mundial de alimentos aumente entre un 35 y un 56 % para el año 2050, y alrededor del 30 % de la población mundial correrá riesgo de sufrir hambre en el futuro. La manera de abordar eso, creo, es usando microbios”, concluye Jayakody..
Con información de la Agencia de Noticias EFE y American Chemical Society (ACS).