Epigenética nutricional: cómo influyen tus hábitos en la expresión de tus genes
La epigenética nutricional estudia cómo la alimentación y los hábitos pueden influir en nuestras células y orientar una nutrición personalizada
Hay cosas que heredamos y otras que construimos todos los días. Entre ambas está la manera en que nuestro cuerpo responde al ambiente, a lo que comemos, a cuánto dormimos, al estrés y a la actividad física. Ahí entra la epigenética, un campo que busca entender cómo esos factores pueden influir en el funcionamiento de nuestras células.
Para Valeria Ramírez, nutrióloga, hablar de epigenética no tiene por qué ser complicado. “Nuestro cuerpo está formado por células y para que nuestro cuerpo funcione bien, nuestras células también tienen que funcionar bien”, explica.
La epigenética estudia precisamente los factores del entorno y del estilo de vida que pueden influir en el funcionamiento y la regulación celular. Cuando se lleva al terreno de la nutrición, explica, se analiza cómo la alimentación puede participar en esos procesos.
La idea de que nuestros hábitos pueden activar o desactivar genes suele aparecer en redes sociales, pero Ramírez lo resume de manera sencilla: “Epi significa sobre y genética genes”. Los genes se heredan, pero su comportamiento puede estar relacionado con el estilo de vida.
“Traigo gen de diabetes, lo puedo nunca activar si cuido mi alimentación, duermo bien, manejo bien mis emociones y hago ejercicio”, señala. En cambio, una persona con ese mismo gen que lleva una alimentación basada en productos procesados, es sedentaria y vive bajo estrés puede favorecer la activación de esa condición.
UNA MIRADA INDIVIDUAL
En este enfoque, la alimentación no se plantea igual para todas las personas.
“Hay alimentos que una persona puede consumir perfectamente y otros que, dependiendo su contexto, síntomas y respuesta individual, puede ser conveniente ajustar temporalmente”, señala.
El estudio epigenético se utiliza como una herramienta complementaria. Sus resultados se interpretan junto con la historia clínica y la valoración nutricional para orientar cambios y recomendaciones de manera individual.
La prueba, de acuerdo con Ramírez, es sencilla y no invasiva. Se toman seis cabellos desde la raíz, se colocan en un dispositivo y la muestra se envía a Alemania para su análisis. Después se recibe un reporte que se interpreta en consulta.
Pero hay un punto que la especialista considera fundamental: una prueba de este tipo no debe confundirse con un diagnóstico.
“Es confiable dentro de lo que la prueba está diseñada para orientar, el punto importante es no interpretarla como un diagnóstico”.
El estudio, explica, puede orientar sobre distintos procesos relacionados con el funcionamiento celular, así como identificar deficiencias específicas de vitaminas y minerales, alimentos que pueden estar generando un proceso inflamatorio a nivel celular y aquellos que conviene incluir de acuerdo con las deficiencias identificadas.
También puede mostrar alteraciones relacionadas con distintos metabolismos y posibles exposiciones o cargas por factores como químicos, radiación, hongos, esporas o bacterias.
La intención es preventiva: detectar a tiempo aspectos que puedan estar afectando al organismo y, a partir de ahí, hacer cambios en el estilo de vida.
NO TODO ESTÁ EN EL PLATO
La alimentación es solo una parte de la ecuación. El estrés crónico, dormir mal, la actividad física y algunos factores ambientales también pueden relacionarse con cambios epigenéticos.
“Nuestras células están constantemente respondiendo al ambiente en el que vivimos y a nuestros hábitos”, dice Ramírez.
Por eso, reducir la nutrición a una lista de alimentos permitidos y prohibidos puede dejar fuera una parte importante del contexto de cada persona.
Ese es también uno de los errores que más encuentra en consulta entre quienes llegan con información obtenida de redes sociales.
“Ven que cierto alimento inflama, que una vitamina es buenísima o que hay que eliminar algún grupo de alimentos y lo hacen sin realmente saber si lo necesitan”.
La respuesta, para ella, está en individualizar.
“Cada persona tiene un contexto diferente. En nutrición no todo es para todos; por eso es tan importante individualizar”.
HACIA UNA NUTRICIÓN MÁS PERSONALIZADA
La epigenética nutricional apunta, desde su perspectiva, hacia una forma de entender la alimentación en la que las necesidades individuales tengan mayor peso.
“La epigenética nutricional va hacia una nutrición cada vez más personalizada y preventiva”, afirma.
El objetivo es comprender mejor cómo interactúan los hábitos, la alimentación y el ambiente con los procesos celulares. Todavía hay mucho por investigar, pero el rumbo apunta a conocer con mayor precisión las necesidades de cada persona.
“El futuro de la nutrición no es comer menos, sino entender mejor qué necesita cada persona”.
En Nutrigen, Ramírez señala que el trabajo parte de una visión integral. El estudio epigenético se utiliza como una herramienta para personalizar la estrategia nutricional y, cuando es adecuado para el paciente, se complementa con terapias como el hidrógeno molecular.
Esta terapia consiste en inhalar hidrógeno molecular, una molécula que, de acuerdo con la especialista, puede difundirse rápidamente a través de las células y ayudar a reducir el estrés oxidativo, regular procesos relacionados con la inflamación y favorecer la recuperación y el bienestar general.
Al final, la propuesta vuelve al mismo punto: mirar a cada paciente de manera individual y entender que lo que funciona para una persona no necesariamente funciona para otra.