Frío extremo: cómo proteger tu cuerpo y reducir riesgos
COMPARTIR
Capas de ropa, atención a síntomas y planificación previenen daños por frío.
Las tormentas invernales con temperaturas bajo cero, nieve intensa y hielo pueden transformar actividades cotidianas en situaciones de riesgo. Protegerse del frío extremo no es solo cuestión de comodidad: es una medida de salud.
TE PUEDE INTERESAR: Alerta por frío extremo en Monclova: prevén hasta -2 grados
Con planificación, equipo adecuado y atención a las señales del cuerpo, es posible reducir complicaciones como congelación, hipotermia y eventos cardiovasculares asociados a las bajas temperaturas.
Planifica y toma en serio las alertas
Las advertencias meteorológicas existen para prevenir accidentes. Ajusta horarios, limita exposiciones innecesarias y prepara traslados con antelación. Incluso acciones simples, esperar el transporte o caminar pocas cuadras, pueden volverse peligrosas si no se toman precauciones. La clave es anticiparse: revisa el pronóstico, calcula tiempos y evita improvisar.
Vístete por capas y mantente seco
El aislamiento eficaz comienza con el sistema de capas. Prioriza el núcleo corporal (torso) y construye protección de adentro hacia afuera:
- Capa base que absorba la humedad (materiales sintéticos o lana).
- Evita el algodón, ya que retiene el sudor y enfría.
- Capa aislante (suéter o forro polar) para conservar el calor.
- Capa exterior resistente al viento y al agua.
El sudor rompe el aislamiento. Si te sobrecalientas, abre cierres o retira una capa antes de empaparte. Protege la piel expuesta con calcetines térmicos, guantes, gorro, bufanda y orejeras; en frío intenso, un pasamontañas reduce la pérdida de calor en rostro y cuello.
Reconoce congelación e hipotermia
Cuando el cuerpo se enfría, prioriza los órganos vitales y reduce el flujo sanguíneo a manos, pies, orejas y nariz. Esto aumenta el riesgo de congelación, que puede aparecer en minutos con temperaturas cercanas a −18 °C. Señales tempranas incluyen ardor, hormigueo o enrojecimiento; entra en calor de inmediato. Si la piel se entumece, se vuelve dura, cerosa o cambia a blanco/gris, busca atención médica.
La hipotermia ocurre cuando desciende la temperatura central. Los escalofríos son una alerta inicial; si desaparecen y surgen confusión, torpeza o somnolencia, la situación es grave. Una temperatura corporal por debajo de 35 °C es una emergencia y requiere atención inmediata.
Cuida corazón y pulmones
El aire frío y seco puede irritar las vías respiratorias y agravar asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Además, el frío eleva la presión arterial en poco tiempo y exige más al corazón. Las investigaciones vinculan olas de frío con mayor riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y daño renal, especialmente durante esfuerzos intensos como palear nieve.
Si debes realizar trabajo físico al aire libre, trátalo como ejercicio: hidrátate, calienta, estírate y avanza a tu ritmo. Detente ante dolor torácico, mareos o dificultad respiratoria y solicita ayuda de inmediato.
¿Quiénes corren más riesgo?
Niños y personas mayores regulan peor su temperatura. También aumentan el riesgo afecciones como hipotiroidismo, diabetes, párkinson o enfermedad vascular periférica, así como algunos medicamentos (sedantes, antipsicóticos, betabloqueantes). No suspendas tratamientos sin consultar. El frío incrementa además caídas por hielo; revisa escalones y aceras y apoya a familiares y vecinos mayores. Las personas sin vivienda estable o calefacción adecuada son especialmente vulnerables.
Entra en calor con seguridad
Al volver del frío, cámbiate a ropa seca y calienta gradualmente. Evita calor directo intenso (almohadillas eléctricas, agua muy caliente o sentarte frente a un calefactor) porque la piel entumecida puede quemarse. Mantén calefactores a distancia de cortinas y muebles, colócalos en superficies estables y no los uses sobre alfombras. Los equipos que queman combustible deben emplearse con ventilación adecuada y nunca en espacios cerrados.
Hidrátate y descansa
El frío reduce la sensación de sed y aumenta la diuresis, favoreciendo la deshidratación inadvertida. Bebe líquidos con regularidad; una bebida caliente sin alcohol ayuda a reponer fluidos y a recuperar confort térmico.
Protegerte del frío extremo implica decisiones simples pero constantes: vestirte bien, limitar exposiciones, reconocer síntomas y actuar a tiempo. Con estas medidas, el invierno puede afrontarse con mayor seguridad.