La menopausia: el secreto a voces de las mujeres
La Doctora Grecia Villa Cruz publicó un artículo en el que demuestra lo que se usualmente se oculta en la salud de las mujeres
Cuando las mujeres llegan al final de la etapa reproductiva, sus cuerpos vuelven a sufrir una transformación: la menopausia. Desde la experiencia de la Doctora Grecia Villa Cruz (ginecóloga con alta especialidad en Climaterio y Menopausia), este proceso natural ha sido históricamente invalidado con frases que silencian a las propias mujeres.
“Frases que reflejan el abandono estructural de nuestro sistema de salud hacia la mujer cuando su cuerpo cambia”, escribió la especialista en un artículo de La Cadera de Eva.
El modelo biomédico, tradicionalmente centrado en lo masculino, ha ignorado la menopausia, visibilizando a su vez una estructura patriarcal que deja en lo oculto a las mujeres cuando dejan de ser fértiles.
LA MENOPAUSIA: UN SECRETO A VOCES DE LAS MUJERES
En su artículo ‘Cuando el cuerpo cambia y nadie habla de ello: la menopausia’, Villa Cruz reveló que, incluso desde la formación médica de especialistas, el contenido al respecto es sumamente limitado, siendo que pocas universidades tienen un programa con verdadera perspectiva de género.
“En consultorios, muchas mujeres se topan con personal de salud que desconoce los síntomas, que minimiza el malestar o que incluso las ignora”.
Como resultado, las mujeres atraviesan esta etapa rodeadas de insomnio, bochornos, ansiedad, cambios en su sexualidad, dolores articulares y hasta una sensación de pérdida de identidad. Un ‘échale ganas’ y una receta con antidepresivos es lo que ganan.
“Esa falta de formación y sensibilidad se traduce en un sistema de salud que no acompaña, que no escucha, que no informa”, lo que deriva en vergüenza y en pensamientos como “es normal” o “no es tan grave”. “Y así, la experiencia de transitar esta etapa se vuelve solitaria, dolorosa, marcada por estigmas y por una violencia estructural que se expresa en la omisión”.
MÁS ALLÁ DE HORMONAS
Es importante reconocer al estrógeno como parte vital en la menopausia. Sin embargo, más allá de esta hormona, hay otras que intervienen y que pueden afectar la calidad de vida de las mujeres:
1. Tiroides: Regula la energía en el día a día, así como el metabolismo y la temperatura. Si está baja, puede haber una tendencia a aumentar de peso, cambios en la temperatura, neblina mental o cansancio extremo.
2. Cortisol: Es la hormona del estrés. En palabras de la Doctora, cuando se altera, aparece la ansiedad, el insomnio de madrugada, grasa abdominal y cansancio constante. Está vinculada al estrógeno porque influye en cómo se regula.
3. Insulina: Controla cómo se regula la glucosa y se almacena la grasa. Cuando el estrógeno baja, hay mayor riesgo de desarrollar resistencia a la insulina.
Sin embargo, la menopausia también es un fenómeno biopsicosocial que involucra la vida sexual, salud mental, trabajo, autonomía económica y autoestima.
MUJER, ESCUCHA
“Hablar de menopausia es hablar de justicia reproductiva, de derecho a la información, de salud integral con enfoque de género”. La especialista defiende el derecho de las mujeres para que conozcan sus opciones: que la terapia hormonal es segura y efectiva en la mayoría de los casos, que el deseo sexual no desaparece con el fin de la vida reproductiva, que los cambios emocionales no nos convierte en el sexo débil y que se puede vivir la menopausia con dignidad, placer y plenitud.
En este contexto oculto, la ginecóloga recalcó que hace falta un sistema incluyente en términos de políticas públicas de salud que, en México, se enfocan en el embarazo, parto o prevención del cáncer, en su mayoría.
“La información accesible y basada en evidencia es escasa”. Y, entonces, ¿dónde queda el acompañamiento de la mujer en menopausia? Y ni hablar de la prevención de enfermedades cardiovasculares, que es la principal causa de muerte de la mujer a nivel mundial.
“Necesitamos un cambio: dejar de pensar en la menopausia como el final de algo y empezar a verla como lo que es, la etapa de la vida de la mujer en la que estaremos, al menos, un tercio de nuestras vidas”.
(Con información de La Cadera de Eva)