Sarampión: señales tempranas que no debes ignorar
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Fiebre, manchas y tos: cómo reconocer a tiempo el sarampión
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que, pese a contar con vacuna efectiva, sigue generando brotes en distintas regiones del mundo. Reconocer sus síntomas a tiempo es fundamental para evitar complicaciones y frenar la cadena de transmisión. En México, las autoridades sanitarias mantienen vigilancia epidemiológica activa ante cualquier caso sospechoso.
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De acuerdo con la Secretaría de Salud y el Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (CENSIA), el sarampión es causado por un virus que se transmite por gotas respiratorias al toser, estornudar o hablar. Una persona infectada puede contagiar desde cuatro días antes hasta cuatro días después de que aparece el exantema o erupción cutánea.
Primeros síntomas: similares a un resfriado
En su etapa inicial, el sarampión puede confundirse con una infección respiratoria común. Según la Secretaría de Salud, los síntomas comienzan entre 7 y 14 días después del contagio e incluyen:
- Fiebre alta, que puede superar los 38.5 °C
- Tos seca persistente
- Secreción nasal
- Ojos enrojecidos y llorosos (conjuntivitis)
- Malestar general y fatiga
La fiebre suele ser uno de los primeros signos y puede intensificarse conforme avanza la enfermedad. Esta fase dura entre dos y cuatro días antes de que aparezcan las manchas características.
Manchas de Koplik: una señal clave
Un signo distintivo del sarampión son las llamadas manchas de Koplik, pequeños puntos blancos o azulados con centro claro que aparecen en la parte interna de las mejillas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que estas lesiones suelen presentarse uno o dos días antes del brote en la piel y pueden pasar desapercibidas si no se realiza una revisión médica adecuada.
Su presencia es altamente sugestiva de sarampión y ayuda a diferenciarlo de otras enfermedades virales con erupciones similares.
Erupción cutánea: el síntoma más visible
Entre el tercer y quinto día de enfermedad aparece el exantema, una erupción rojiza que comienza en la cara, especialmente detrás de las orejas y en la línea del cabello, y luego se extiende hacia el cuello, el tronco y las extremidades.
La Secretaría de Salud de México señala que esta erupción suele acompañarse de fiebre persistente y puede durar de cinco a seis días. A medida que desaparece, la piel puede descamarse ligeramente.
Posibles complicaciones
Aunque muchas personas se recuperan sin secuelas, el sarampión puede provocar complicaciones graves, especialmente en niños menores de cinco años, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con sistemas inmunológicos debilitados.
La OMS advierte que las complicaciones más frecuentes incluyen otitis media, diarrea severa, neumonía y, en casos poco comunes pero graves, encefalitis, que puede dejar secuelas neurológicas permanentes.
En México, la Dirección General de Epidemiología enfatiza que la hospitalización es necesaria cuando se presentan signos como dificultad para respirar, convulsiones, deshidratación o fiebre que no cede.
Qué hacer ante sospecha de sarampión
Si una persona presenta fiebre alta acompañada de erupción y síntomas respiratorios, es fundamental acudir a una unidad de salud y evitar el contacto con otras personas para reducir el riesgo de contagio. No se recomienda la automedicación sin diagnóstico médico.
La principal medida de prevención sigue siendo la vacunación. El esquema nacional incluye la vacuna triple viral (SRP), que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis. Según CENSIA, esta vacuna es segura y altamente eficaz para prevenir brotes.
Identificar a tiempo los principales síntomas del sarampión permite actuar de manera oportuna, proteger a los grupos vulnerables y reforzar la importancia de la vacunación como herramienta clave de salud pública.