Una taza verde al día: el hábito simple que protege tu corazón

Vida
/ 7 enero 2026

Comer hojas verdes diariamente reduce el riesgo cardiovascular y mejora la salud general.

Incorporar una sola taza diaria de verduras de hoja verde en la alimentación puede marcar una diferencia significativa en la salud del corazón. Así lo sugiere un estudio reciente realizado por la Universidad Edith Cowan, que encontró que su consumo regular se asocia con una reducción de hasta 26 % en el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Se trata de un cambio pequeño en la dieta cotidiana, pero con beneficios medibles y sostenidos.

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Las verduras de hoja verde, como espinaca, lechuga, acelga, col rizada, rúcula y col, se caracterizan por su alta densidad nutricional y bajo aporte calórico. Esto las convierte en aliadas ideales para una alimentación preventiva, especialmente frente a padecimientos que siguen siendo la principal causa de muerte a nivel mundial: las enfermedades del corazón.

$!Las verduras de hoja verde, como espinaca, lechuga, acelga, col rizada, rúcula y col, se caracterizan por su alta densidad nutricional y bajo aporte calórico.

¿Por qué las hojas verdes protegen al corazón?

El impacto positivo de estas verduras se explica por la combinación de nutrientes que aportan. Son una fuente relevante de vitamina K, esencial para la coagulación sanguínea y la salud de los vasos; folato, clave para la función celular y el desarrollo neurológico; y fibra, que ayuda a regular los niveles de colesterol y glucosa en sangre.

Además, contienen nitratos naturales, compuestos que favorecen la dilatación de los vasos sanguíneos y mejoran la circulación. Este efecto contribuye al control de la presión arterial, uno de los principales factores de riesgo cardiovascular.

Minerales como potasio y magnesio también juegan un papel central. Ambos participan en la regulación del ritmo cardíaco y en el equilibrio de líquidos del organismo, mientras que el calcio fortalece no solo los huesos, sino también la contracción muscular, incluida la del corazón.

Beneficios que van más allá del sistema cardiovascular

El consumo habitual de hojas verdes no solo se relaciona con un corazón más sano. Antioxidantes como luteína y zeaxantina ayudan a proteger la salud ocular, mientras que la vitamina A contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunológico y de la piel.

El hierro de origen vegetal apoya el transporte de oxígeno en la sangre, y aunque su absorción es menor que la del hierro animal, puede optimizarse con una combinación adecuada de alimentos. En conjunto, estos nutrientes explican por qué una dieta rica en hojas verdes se asocia con mejor salud digestiva, ósea y metabólica.

$!El impacto positivo de estas verduras se explica por la combinación de nutrientes que aportan.

Cómo aprovechar mejor sus nutrientes

Para maximizar los beneficios de una taza diaria de verduras de hoja verde, los especialistas recomiendan combinarlas con alimentos ricos en vitamina C, como limón, naranja, jitomate o pimientos. Esto mejora la absorción del hierro vegetal.

También es útil añadir grasas saludables, como aceite de oliva, aguacate o frutos secos, ya que facilitan la asimilación de vitaminas liposolubles (A, D, E y K) y antioxidantes. Alternar entre hojas crudas y cocidas es otra estrategia inteligente: la cocción mejora la biodisponibilidad de algunos compuestos, mientras que el consumo en crudo preserva otros sensibles al calor.

Desde ensaladas y batidos hasta guisos, huevos, pastas o salteados, estas verduras pueden integrarse fácilmente en distintas comidas del día.

Precauciones a considerar

Aunque son alimentos altamente saludables, no todas las personas deben consumirlas sin moderación. Quienes tienen antecedentes de cálculos renales, trastornos tiroideos o toman ciertos medicamentos deben consultar con un profesional de la salud, ya que compuestos como oxalatos o bociógenos pueden interferir en casos específicos.

En general, una taza diaria es una cantidad segura y efectiva para la mayoría de las personas. Este hábito sencillo, respaldado por evidencia científica, demuestra que pequeños cambios sostenidos en la alimentación pueden traducirse en grandes beneficios para el corazón y la salud a largo plazo.

Editora de Estilo de Vida. Apasionada creadora de contenido digital y su posicionamiento a través de SEO.

Con más de 5 años de experiencia haciendo comunicación en temas de política, finanzas personales, economía y estilo de vida.


Egresada de la Facultad de Estudios Superiores Aragón, UNAM.

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