¿Vas a volar con tu mascota? Todo lo que debes saber sobre modalidades, reglas y trámites
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Desde los límites de peso para viajar bajo el asiento hasta la prohibición de razas braquicéfalas en carga: este es el itinerario documental y de seguridad que exige la aviación comercial
El transporte de animales de compañía en vuelos comerciales es un proceso estrictamente regulado por normativas de aviación internacional (como la IATA) y autoridades sanitarias locales.
En estas situaciones, para garantizar la seguridad del animal y de los pasajeros, las aerolíneas implementan protocolos específicos organizados en tres modalidades principales de viaje, cada una con requisitos técnicos e higiénicos precisos.
¿CUÁLES SON LAS MODALIDADES DE TRANSPORTE DE MASCOTAS?
Actualmente, diversas compañías aéreas ofrecen tres categorías de transporte de animales:
1. En cabina: es la opción ideal para perros y gatos de talla pequeña. El límite de peso combinado —que integra al animal y su transportadora— suele situarse entre los 8 kg y 12 kg, dependiendo de la política de cada empresa. El contenedor debe ubicarse obligatoriamente debajo del asiento delantero y la mascota debe permanecer en su interior durante todo el trayecto.
2. En bodega o equipaje documentado: está destinado a animales medianos o grandes, cuyo peso total con el guacal no supere los 45 kg. Los animales viajan en un compartimento de carga especialmente climatizado, presurizado e iluminado. No obstante, la disponibilidad de este servicio está sujeta a las condiciones meteorológicas en los aeropuertos de origen, escala y destino.
3. Perros de servicio y asistencia: los perros entrenados para ser guías o asistir a personas con discapacidad viajan en cabina, junto a los pies de su tutor y sin costo adicional. Es importante precisar que las regulaciones internacionales vigentes han retirado el estatus preferencial a los animales de apoyo emocional, por lo que estos deben ajustarse a las reglas estándar de mascotas en cabina o bodega.
¿CÓMO DEBE SER EL CONTENEDOR DE VIAJE?
Si el animal de compañía cumple con las especificaciones para viajar en cabina, su transportadora debe ser de tipo flexible, semirrígido o rígido. Asimismo, debe contar con mallas de ventilación en, al menos, tres lados, así como un fondo impermeable y absorbente. Las medidas máximas promedio de la caja son de 44 cm por 30 cm por 21 cm.
En el caso de que el animal vaya a ser transportado en bodega, el receptor debe ser rígido, fabricado de plástico de alto impacto o fibra de vidrio. Requiere una puerta metálica con cierre de seguridad multipunto y uniones fijadas mediante pernos, es decir, sin clips plásticos. Además, debe incluir un bebedero con acceso exterior.
Es importante considerar que, en todas las modalidades, la reglamentación exige que el animal pueda ponerse de pie, girar sobre su propio eje y recostarse en una postura natural dentro del habitáculo. Finalmente, como recomendación, es primordial revisar el reglamento de la línea aérea en la que se vaya a viajar, en caso de dudas y para mayores detalles.
ESTOS SON LOS REQUISITOS DOCUMENTALES Y VETERINARIOS
Para abordar, las empresas de transporte aéreo exigen la presentación de un expediente veterinario completo:
1. Certificado de salud: expedido por un médico veterinario titulado, emitido con una antigüedad no mayor a cinco días previos al vuelo.
2. Cartilla de vacunación: registro actualizado de vacunas vigentes, incluyendo la vacuna antirrábica (aplicada al menos 30 días antes del viaje).
3. Desparasitación: constancia de desparasitación interna y externa reciente.
4. Certificados sanitarios internacionales: para vuelos transfronterizos, se requiere la autorización de la autoridad agroalimentaria correspondiente, además del cumplimiento de requisitos de microchip o pruebas de anticuerpos según el país de destino.
OTRAS RESTRICCIONES DE SEGURIDAD
Las aerolíneas restringen el viaje en bodega de razas braquicéfalas (hocico chato como Bulldogs, Pugs o gatos Persas) debido al elevado riesgo de insuficiencia respiratoria o posible golpe de calor.
Asimismo, se establece un cupo máximo de mascotas por aeronave, por lo que la reserva del espacio debe gestionarse con suficiente anticipación.