Viajar con niños sin perder la calma: guía práctica de seguridad familiar

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Vida
/ 26 febrero 2026

Claves para proteger a niños y adolescentes durante viajes.

Viajar en familia puede ser una de las experiencias más enriquecedoras, pero también implica nuevos retos en materia de seguridad. Aeropuertos abarrotados, estaciones concurridas y destinos desconocidos pueden generar ansiedad, especialmente cuando se viaja con niños y adolescentes. La buena noticia es que, con planificación y comunicación adecuada, es posible reducir riesgos y disfrutar del viaje con mayor tranquilidad.

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Preparar la seguridad antes de salir

Los expertos recomiendan comenzar a hablar sobre seguridad al menos una semana antes del viaje. Revisar el itinerario con los hijos (destinos, duración, medios de transporte) les ayuda a familiarizarse con lo que ocurrirá. En el caso de los menores de seis años, funcionan bien las repeticiones, canciones o recursos visuales para reforzar la información. Los niños de entre 6 y 9 años necesitan explicaciones claras y entender el porqué de las reglas. Con adolescentes, lo más efectivo suele ser una charla breve o incluso una lista de pautas que puedan leer por su cuenta.

Es importante enseñarles cómo identificar a un adulto seguro en caso de emergencia, como personal uniformado o madres con niños. También deben memorizar al menos un número telefónico de contacto. Etiquetar mochilas, abrigos y prendas, así como considerar pulseras de identificación con datos básicos y posibles alergias, puede marcar la diferencia si ocurre una separación.

$!Revisar el itinerario con los hijos les ayuda a familiarizarse con lo que ocurrirá.

Reforzar las reglas familiares durante el viaje

Las normas habituales deben mantenerse y adaptarse al contexto del destino. Recordarles a los niños que no se alejen ni hablen con desconocidos es esencial, pero también conviene añadir reglas específicas: no caminar por zonas poco iluminadas, permanecer dentro de un área acordada y avisar si algo les incomoda.

Todos los teléfonos móviles deben permanecer encendidos, con geolocalización activada y plan de datos funcional si se viaja al extranjero. Los niños deben llevar mochilas cerradas y al frente, evitando distracciones con audífonos en espacios concurridos. Algunos padres optan por dispositivos de rastreo en mochilas o prendas, aunque es importante explicar su uso para que los hijos lo entiendan como una medida preventiva y no como desconfianza.

Si los adolescentes tendrán momentos de autonomía, deben seguir las mismas reglas que en casa: verificar placas y datos antes de subir a vehículos solicitados por aplicación, compartir su ubicación en tiempo real y mantener comunicación constante.

$!Recordarles a los niños que no se alejen ni hablen con desconocidos es esencial.

Organización y tecnología a favor

Una recomendación clave es definir claramente qué adulto está a cargo de cada niño en todo momento. En situaciones de distracción, es común asumir que el otro está supervisando.

Antes de salir cada día, tomar una fotografía familiar permite registrar la ropa que llevan los niños, facilitando su identificación en caso de pérdida. Vestir colores llamativos también ayuda. Asimismo, conviene que todos memoricen el nombre del hotel o alojamiento y lleven una tarjeta con la dirección.

En lugares concurridos, establecer un punto de encuentro claro y fácil de identificar es fundamental. Debe estar lejos de salidas principales y repetirse varias veces para que todos lo recuerden. Si ocurre una separación, es mejor hablar en voz alta y describir claramente al niño para solicitar ayuda inmediata.

Atención especial al transporte público

El transporte público puede ser uno de los momentos más críticos. Antes de subir, expliquen cuántas paradas faltan y dónde deben bajar. Si viajan dos adultos, uno debe ir delante y otro detrás de los niños. Si solo hay un adulto, los menores deben subir primero para evitar que queden en el andén.

También es importante acordar qué hacer si alguien se separa: el niño debe quedarse en el lugar donde ocurrió la separación hasta que el adulto regrese, salvo que pase demasiado tiempo, en cuyo caso debe buscar ayuda de una autoridad o personal identificado.

Viajar con niños y adolescentes requiere anticipación, comunicación constante y reglas claras. Más que generar miedo, la seguridad debe plantearse como una herramienta que les permita disfrutar del viaje con confianza y autonomía responsable.

Editora de Estilo de Vida. Apasionada creadora de contenido digital y su posicionamiento a través de SEO.

Con más de 5 años de experiencia haciendo comunicación en temas de política, finanzas personales, economía y estilo de vida.


Egresada de la Facultad de Estudios Superiores Aragón, UNAM.

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