El presidente estadounidense, Donald J. Trump (2d), y el vicepresidente, Mike Pence (2i), se reúnen con los líderes demócratas en la Cámara de Representantes y el Senado, Nancy Pelosi (i) y Chuck Schumer (d) en el Despacho Oval. Foto: EFE
Esta no es la primera vez que Pelosi relaciona el ímpetu de Trump de construir un muro fronterizo con una cuestión de "virilidad".

La líder demócrata en la Cámara Baja, Nancy Pelosi, achacó hoy a una "cuestión de virilidad" del presidente estadounidense, Donald Trump, su insistencia en construir un muro con la frontera con México.

"Para él, esto del muro es como una cuestión relacionada con su virilidad. Como si la virilidad pudiera asociarse con él", señaló Pelosi en una reunión con legisladores demócratas después de encontrarse con Trump en la Casa Blanca, de acuerdo al periódico The Washington Post.

Según las fuentes anónimas citadas por ese medio, Pelosi, que presumiblemente será la nueva presidenta de la Cámara Baja a partir del 3 de enero, lamentó que Trump "repitiera la palabra muro 30 veces”.

Esta no es la primera vez que Pelosi relaciona el ímpetu de Trump de construir un muro fronterizo con una cuestión de “virilidad".

"Parece que es como un problema de virilidad para el presidente, construir un muro, y no me interesa eso", dijo Pelosi en octubre durante una discusión en el Instituto de Política de la Escuela Kennedy de Harvard.

Trump se enrocó en su exigencia de obtener 5,000 millones de dólares para construir el muro en la frontera con México y aseguró que paralizará el Gobierno si no lo consigue, en una tensa reunión con Pelosi y el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer.

Diez días antes de que expiren los fondos que mantienen activas buena parte de las agencias federales, Trump exigió que cualquier medida que apruebe el Congreso contenga una partida presupuestaria para su polémico proyecto de muro, que lleva dos años tratando de financiar sin éxito.

Lo que debía ser una delicada negociación a puerta cerrada se convirtió en un espectáculo televisado, después de que la Casa Blanca invitara a la prensa a presenciar el comienzo del encuentro.

Cuando el debate comenzó a agitarse, los líderes demócratas instaron a Trump a hablar en privado porque la conversación se les estaba "yendo de las manos", en palabras de Pelosi; pero el mandatario mantuvo a los periodistas durante 17 minutos en la sala, hasta que emitió su amenaza de paralizar la Administración.