El Presidente señaló que en gobiernos anteriores, a los que llamó fascistas, se ordenaban las masacres, situación que él evitó el pasado jueves en Culiacán, Sinaloa

El Presidente Andrés Manuel López Obrador llamó hoy “fascistoides” a quienes, en el pasado, ordenaron “masacres” como la que él, dijo, evitó en Culiacán. Quizás duerman con “altas dosis de Tafil (una droga que provoca sueño) o con otro tipo de relajante”.

“Una masacre ordenada por el Presidente es una mancha que no se quita ni con toda el agua de los océanos. Ah, que digan que nos faltaron pantalones, que nos humillaron, que nos debilitaron. Eso no es nada ante un señalamiento de ordenar un exterminio”, dijo el Presidente.

“Eso sí, yo no sé cómo pueden dormir quienes piensan o les tocó actuar de esa manera. Con altas dosis de Tafil o de otro tipo de relajantes. Porque eso es muy fuerte y nosotros dijimos con mucha claridad que no íbamos a continuar con esa estrategia”, agregó en su conferencia de prensa matutina.

El mandatario recordó que antes había un ambiente en las fuerzas armadas, en donde “por órdenes superiores se les decía ‘ustedes hagan su trabajo y nosotros nos encargamos de los derechos humanos’. Entonces los mismos que ahora nos cuestionan por la decisión que tomamos pensaban de esa manera”.

“No vamos a modificar la política en materia de seguridad. No vamos a apostar al exterminio, apostamos a la paz. Le pedimos a todos los mexicanos de manera muy especial a los que están en malos pasos que piensen que ese no es el camino, que esa no es vida, que no dejen de pensar que sólo siendo buenos podemos ser felices. Lo más importante es el amor al prójimo y no hay que vencer, hay que convencer. No vernos como enemigos, a destruir, si acaso como adversarios a vencer y que nos portemos bien todo y ahí vamos a ir avanzando en nuestra estrategia”, afirmó.

Desde Palacio Nacional, el Jefe del Ejecutivo federal, reiteró que su estrategia consiste en que haya trabajo, mejores salarios, bienestar, en que se atienda a los jóvenes, que se fortalezcan los valores, “que hagamos el bien sin mirar a quien”.

“Hay que crear una nueva corriente de pensamiento, hay que procurar el bien del alma. Estamos avanzando porque la gente humilde tiene más poyo. Se está avanzando porque se atiende a los jóvenes, porque no se permite la corrupción. Se da buen ejemplo y porque vamos a ir aislando cada vez más a los delincuentes. ¿Cómo se les aísla? Pues aplicando la Ley sin impunidad. Que los delincuentes de cuello blanco no dominen en el Gobierno”, subrayó.

Alejandro Gertz Manero, titular de la Fiscalía General de la República (FGR), anunció ayer que la dependencia a su cargo creará un grupo especial para investigar exhaustivamente los actos de violencia suscitados el pasado 17 de octubre y sentenció que Culiacán no sería otro Ayotzinapa.

“Esto no va a ser otro Ayotzinapa. Aquí se van a establecer las responsabilidades con toda precisión, con todo apego a la ley y con toda transparencia”, sostuvo.

En conferencia de prensa, el funcionario explicó que una vez que las pesquisas relacionadas con la captura y liberación de Ovidio Guzmán “El Ratón” hayan arrojado resultados, no habrá impunidad alguna. Asimismo, deslindó al Presidente de la República de toda responsabilidad con respecto al caso.

Gertz Manero aseguró que los resultados no serán cosa de un día para otro, toda vez que la FGR realizará un proceso de investigación “ejemplar”.

“La Fiscalía trabaja sobre la base de las denuncias que se presenten, estamos recibiendo ya las denuncias y vamos a iniciar un procedimiento muy claro y transparente. Evidentemente, no es una tarea del Presidente de la República una acción como la que se llevó a cabo en Culiacán”, precisó el Fiscal.

“Hay instituciones, individuos, funcionarios y servidores públicos que tienen esas tareas. Involucrar al Presidente de la República, me parece, algo absolutamente inaceptable. El Presidente tiene la obligación, y lo ha hecho, de preservar las estructuras del Estado, de defender la tranquilidad y el equilibrio de la población y la defensa de los intereses de la Nación; pero involucrarlo en una situación de esa naturaleza me parece absolutamente inaceptable”, añadió.

Presuntos integrantes del Cártel de Sinaloa lanzaron el jueves pasado una oleada violenta de bloqueos y balaceras en la ciudad de Culiacán después de la captura de uno de los hijos del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”.

Los enfrentamientos se extendieron a las salidas de la ciudad, que estaba prácticamente cercada con gente oculta en sus lugares de trabajo, en sus casas y la actividad comercial suspendida.

Por ello, el Gobierno de Sinaloa llamó a la población “a mantener la calma, a no salir a las calles” ante lo que calificó como “hechos de alto impacto”. En diversas partes de la ciudad se escuchaban balaceras y se observaba a decenas de personas fuertemente armadas que tomaban autobuses de transporte público y que se movían en vehículos blindados por ellos mismos.

Horas más tarde, Alfonso Durazo Montaño, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), confirmó que la detención de Ovidio Guzmán López provocó los enfrentamientos; sin embargo, señaló que fue liberado para salvaguardar la integridad de los ciudadanos. Lo que generó una avalancha de críticas.