FOTO: Héctor Hernández / Mauro Marines
El colectivo RUMA: Arte y comunidad, inauguró el pasado viernes una exposición en la galería de la Academia Interamericana de Derechos Humanos y este lunes continuará sus actividades por el 8M

50 cráneos descansan en la galería de la Academia Interamericana de Derechos Humanos (AIDH), cincuenta piezas que remiten a las historias de solo unas pocas de las millones de mujeres que han perdido la vida ante actos de violencia de género en el país, en una instalación hecha por manos de otras tantas mujeres, creadoras todas ellas, que buscan recordar estas ausencias.


“Ausencia y memoria” es el nombre de la exposición que el colectivo RUMA: Arte y Comunidad inauguró el pasado 5 de marzo en el espacio ubicado en el Centro Histórico, como parte de sus actividades enmarcadas por el Día Internacional de la Mujer, este 8 de marzo, y las reflexiones sobre la violencia de género, los feminicidios, el machismo y el patriarcado que promueve la fecha.

FOTO: Héctor Hernández / Mauro Marines

Realizada en colaboración Liquen - Agencia de Arte, de la curadora Talía Barredo, con la participación de las coordinadoras de RUMA, Nicté Ruiz Magaña y Alejandra Guerrero, así como la labor artística de cincuenta artistas mujeres en total, esta instalación —pieza principal de una exposición en la que también se muestra el trabajo fotográfico que Criss Poulain realizó durante la marcha masiva que se llevó a cabo el 8 de marzo del 2020—, refleja las distintas idiosincracias de sus creadoras y sus sensibilidades ante los casos de violencia que sintetizaron en los cráneos de unicel intervenidos.


Como pieza colectiva, el tzompantli intenta darle un nuevo significado a este elemento que los antiguos mexicas utilizaron como símbolo de dominación y como ofrenda a sus dioses. Si en la época prehispánica sirvió como altar de los cráneos de sus sacrificios humanos, aquí las organizadoras convocaron a homenaje a la memoria de las mujeres víctimas de feminicidios en el país.

FOTO: Héctor Hernández / Mauro Marines

Esta dicotomía se ve reflejada en la ejecución individual de las obras. Pues mientras algunas autoras decoraron sus cráneos con motivos florales o coloridos, o incluso crearon intervenciones vegetales en las que de manera literal la muerte da paso a la vida, en un afán de sanación o embellecimiento de la crueldad que las mujeres viven en el día a día en el país, otras tantas decidieron resaltar esa violencia, con mensajes alusivos, o elementos como municiones de arma de fuego o escenas más viscerales.


Si bien el espectador no tiene acceso más que al nombre de la autora del cráneo y de la víctima en cuyo honor se hizo, gran parte de las piezas contiene guiños a estas historias, con distintivos que aluden a su ciudad de origen, a la forma en que murió, o quién fue en vida.
Este trabajo fue realizado por las artistas Amber Kappes, Anabel Fuentes, Ana Carral, Andrea Amaro, Andrea Badillo, Ángeles Reta, Angelina Rivera, Brenda Cristán, Carol Cervantes, Carolina Bollaín, Celia Espinoza y Elizabeth Gómez, así como Daniela Elidett, Dina Gaona, Diana Suárez, Dolores Garza, Dulce Patoni, Georgina Chapa, Ileana Corpi, Ivonne Orozco, Jeisel Hernández, Karla Rangel, Karla Sotelo, Kathya Cedillo, Laila Castillo, Leticia Espinoza, Lila Jamieson, Lydia Rivera, Madaí Herrera, Marcela Mata, María Esther González, María José Rodríguez, Mayanin Ochoa, Mayra Milano, Melissa Paredes, Mercedes Aqui, Mónica Álvarez Herrasti, Mónica Guerrero, Nicté Ruiz, Radharani Torres, Rosy Ayala y Sandra Petrarulo, además de Sofía Guerra, Susana Mercado, Susana Veloz, Talía Barredo, Teresa Villarreal, Úrsula López y Voroca Dávila.

FOTO: Héctor Hernández / Mauro Marines

Con una estructura diseñada para ser exhibida en más lugares, esta instalación estará solo por espacio de un mes en la galería de la AIDH, junto con la exposición de fotografías de Criss Poulain.
 

FOTO: Héctor Hernández / Mauro Marines

Mirada íntima a un suceso público
Por su parte, la exposición de Criss Poulain comparte una perspectiva más cercana a algunas las protagonistas de la marcha del pasado 8M, con la mirada íntima de esta artista, pero sin descuidar el panorama y el contexto del momento. La serie saca a relucir ciertos momentos de la lucha, pausas que capturó o que con su lente propició, en un momento de empoderamiento de la mujer en el que, como ella misma recuerda en el texto que acompaña a la muestra, “tomamos las calles, fuimos libres por una tarde y lo disfrutamos”.
A estas actividades se sumará este lunes 8 de marzo el bordado colectivo coordinado por Laila Castillo, que se realizará desde distintas sedes, tanto en Saltillo como dentro y fuera de México, que con el hashtag #SomosMedicina y a través de las redes de Liquen y RUMA, a partir de las 13:00 horas, compartirá sus resultados.

FOTO: Héctor Hernández / Mauro Marines