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De los ochos incidentes que investigaron en 2016, cuatro tuvieron que ver con la venta de bebés en Internet, y “sólo dos de ellos se pudieron corroborar”. Otro fue el de una adolescente “severamente golpeada por su pareja”, cuyas imágenes fueron difundidas en la red. Y dos más se trataron de un par de niñas que, en hechos diferentes, fueron abusadas sexualmente en restaurantes

Ciudad de México. Aún no ha transcurrido el primer mes de este 2017 y la Procuraduría Federal de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes ya trabaja en dos casos de difusión de delitos en redes sociales. Uno de ellos es el tiroteo en una escuela de Monterrey, Nuevo León, informó hoy la titular del organismo, Nelly Montealegre Díaz.

El año pasado la institución atrajo ocho casos, pero “ninguno había sido de esa naturaleza”, en la que un adolescente intentara matar a sus compañeros y su maestra. La procuraduría colabora con las autoridades estatales “para saber el motivo” que lo llevó a cometer ese crimen y luego suicidarse, señaló en entrevista.

El miércoles, al detectar que nombres e imágenes de las víctimas estaban siendo publicados en redes sociales y en algunos medios de comunicación, emitió medidas para resguardar su intimidad. Asimismo, “solicitamos la preservación de la evidencia electrónica que sea útil” en la investigación.

De los ochos incidentes que investigaron en 2016, cuatro tuvieron que ver con la venta de bebés en Internet, y “sólo dos de ellos se pudieron corroborar”. Otro fue el de una adolescente “severamente golpeada por su pareja”, cuyas imágenes fueron difundidas en la red. Y dos más se trataron de un par de niñas que, en hechos diferentes, fueron abusadas sexualmente en restaurantes, los casos se conocieron porque los comensales grabaron las agresiones, precisó.

La procuraduría -recién creada en 2016- interviene cuando los delitos son del fuero federal y “en la protección de los derechos, ahí entra nuestro rol”, explicó. Las indagatorias en las que han participado han sido en colaboración con la División Científica de la Policía Federal -conocida como Policía Cibernética-, con la Procuraduría General de la República (PGR) y con algunas fiscalías estatales, abundó.

De los ochos incidentes que investigaron en 2016, cuatro tuvieron que ver con la venta de bebés en Internet, y “sólo dos de ellos se pudieron corroborar”. Otro fue el de una adolescente “severamente golpeada por su pareja”, cuyas imágenes fueron difundidas en la red. Y dos más se trataron de un par de niñas que, en hechos diferentes, fueron abusadas sexualmente en restaurantes, los casos se conocieron porque los comensales grabaron las agresiones, precisó.

La procuraduría -recién creada en 2016- interviene cuando los delitos son del fuero federal y “en la protección de los derechos, ahí entra nuestro rol”, explicó. Las indagatorias en las que han participado han sido en colaboración con la División Científica de la Policía Federal -conocida como Policía Cibernética-, con la Procuraduría General de la República (PGR) y con algunas fiscalías estatales, abundó.

En los primeros días de 2017 comenzaron con “la violación de una niña difundida en redes sociales” aparentemente por el propio agresor. Hasta ahora han podido saber que no se trata de un hecho reciente, “hay mucha información y no hay claridad de dónde y cuándo ocurren”. Aunque la pequeña no ha sido identificada ni localizada, la procuraduría ya asumió su representación jurídica, apuntó.

Foto: Cuartoscuro

Internet “es un mundo muy amplio” en el que es muy complejo validar la evidencia digital, “se requiere de un verdadero experto que te diga si es o no, y a veces es necesaria la evidencia directa”.

Los pocos datos que han dado a conocer las autoridades estatales indican que el estudiante del colegio de Monterrey podría haber estado atravesando un episodio de depresión. Asimismo, descartaron que se involucró con un grupo ciber delictivo.

Sin embargo, Montealegre reconoció que en el tema de las nuevas tecnologías y redes sociales las autoridades se ven rebasadas la mayor parte del tiempo. Encima, muchos padres ni siquiera conocen el correo electrónico de sus hijos, “el comportamiento de los adolescentes en esos espacios es muy alarmante” y no se está atendiendo como debiera.

Recordó que el año pasado se popularizó en redes el reto de las 72 horas, tiempo en el que los niños aparentaban estar desaparecidos. No debían llegar a su casa ni contestar el teléfono, tampoco refugiarse en la casa de algún amigo. “Comunicación, atención y diálogo” es lo que está haciendo falta, aseveró.