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En promedio, la población ocupada (con empleo) trabajó en el trimestre octubre-diciembre de 2019 jornadas de 43 horas por semana, sin embargo un 27.7% labora más de 48 horas semanales

Los salarios de trabajadores que ganan más de tres salarios (arriba de 15,000 pesos) mínimos disminuyó en un año, al pasar de 9.38 millones en el cuarto trimestre de 2018 a 6.98 millones en igual período del año pasado, es decir, una disminución de 2.4 millones de personas, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi.

Durante el primer trimestre del ejercicio pasado, la Tasa de Condiciones Críticas de Ocupación se ubicó en 17.9% de la población ocupada, para el segundo trimestre ésta ascendió a 19% y, para el tercero, a 19.5%; al cierre del año se colocó en 19.4%, de acuerdo con cifras de la ENOE.

La cantidad de personas con empleo formal que gana menos de tres salarios mínimos repuntó el año pasado, al pasar de 33.7 millones a 38.7 millones, es decir, 5 millones más en el segmento más bajo de ingresos.

De esa forma, la participación de este grupo pasó de 62.2% de la población ocupada al cierre de 2018 a 69.5% al concluir el año pasado.

De acuerdo con el Inegi, el porcentaje de la población ocupada que tiene la necesidad y disponibilidad de ofertar más tiempo de trabajo de lo que su ocupación actual le demanda, llegó a 7.8% en el cuarto trimestre de 2019.

Se trata de la cifra más alta desde el segundo trimestre de 2016. De esta forma, el número de subocupados ascendió a 4.3 millones de personas al cierre del año pasado, 16.8% más que los reportados en el cuarto trimestre de 2018.

Entre las entidades con mayor subocupación están Oaxaca, con tasa de 15.1% de su población ocupada; Colima, 14.3%; Tabasco, 13.7%; Zacatecas, 13%; Baja California Sur, 12.8%; Guanajuato, 12.7%, y Nayarit, 12.6%. Los estados con menor nivel fueron Querétaro, 2%; Aguascalientes, 2.2%; Baja California, 2.3%, y Morelos, 2.8%.

Estos problemas de los bajos salarios y la subocupación tienden a acrecentarse debido a que la población ocupada en el sector informal no disminuye, al contrario aumenta poco a poco.

La problemática de las condiciones críticas laborales se pronfundiza si se analiza la población ocupada por nivel de ingresos; los trabajadores que ganan menos son los mismos que presentan jornadas más largas.

Para el 2019, el 30% de quienes trabajan jornadas de 49 a 56 horas por semana perciben como máximo dos salarios mínimos al mes (6,160 pesos) y son también el 29% de los que trabajan jornadas superiores a 56 horas semanales.

Otro de los indicadores laborales que mostró un retroceso en material laboral durante dicho periodo fue la Tasa de Ocupación Parcial y Desocupación, que incluye a todos los mexicanos que están desempleados o están ocupados parcialmente. Es decir, que no tienen empleo o que tienen algunas ocupaciones no formales que suman menos de 15 horas de trabajo por semana.

La informalidad laboral, una de las problemáticas más importantes del mercado laboral mexicano, mostró un avance en los últimos diez años. El concentrado de trabajadores informales pasó de representar al 60% a finales del 2009 a 56.2% a finales del 2019.

La mayoría de los informales no cuentan con sistemas de seguridad social contributivos, prestaciones laborales, contratos establecidos e incluso pueden no tener acceso a instituciones de salud.

Aun con el avance en la reducción de la informalidad, en México todavía 56 de cada 100 trabajadores, más de la mitad, se encuentra bajo estas condiciones.

La problemática se intensifica para los trabajadores con niveles bajos de ingresos. Por ejemplo, durante el 2019 el 60% de los trabajadores que percibían como máximo dos salarios mínimos al mes no tuvieron ninguna prestación social. Esa proporción era de 48% hace seis años.