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En los últimos meses, autoridades mexicanas han encontrado laboratorios donde se fabrican pastillas de fentanilo, un estupefaciente cien veces más potente que la morfina

Por Arturo Angel (@arturoangel20) para Animal Político

El pasado 12 de diciembre un grupo de agentes federales irrumpió en un predio de la colonia San Álvaro, en la alcaldía Azcapotzalco, CDMX. Todos ellos portaban armas largas, pero, además, vestían trajes especiales para protegerse de sustancias químicas y mascarillas para no inhalar gases potencialmente tóxicos.

Sabían, y así se lo habían notificado al juez que autorizó el allanamiento del domicilio, que este era un laboratorio clandestino donde se fabricaban drogas.

Tras detener a Ramsés Israel, quien custodiaba el sitio armado pero que no opuso resistencia, los policías entraron. Pero lo que encontraron no eran los matraces, frascos o instrumentos de laboratorio que comúnmente se hallan en los sitios clandestinos donde se elabora, por ejemplo, metanfetamina. Lo que había eran básculas, tambos, máquinas similares a prensas y algunas pastillas de color azul.

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Se trataba de algo que ya habían visto en los últimos meses en ciudades fronterizas, pero que por primera vez hallaban en la capital del país: una instalación ilegal para confeccionar pastillas de un compuesto denominado “fentanilo”.

Este hallazgo es el último de una cadena de investigaciones y descubrimientos realizados entre 2017 y 2018 en México y que confirman un temor de las autoridades federales: la proliferación de la producción y posible consumo del fentanilo en nuestro país, la más reciente y popular de las llamadas “drogas sintéticas o de diseño”.

El fentanilo, de acuerdo con el último informe sobre amenazas de la droga de la DEA, es un analgésico controlado cien veces más potente que la morfina, y cuyo uso ilegal ha cobrado, solo en el último año, junto con otras sustancias derivadas del opio, la muerte de 174 personas al día en Estados Unidos. Según la DEA, las pastillas ilegales de fentanilo vendrían de China, pero también de México.

En ese contexto, Animal Político y Newsweek México platicaron con Óscar Santiago Quintos, director de la Oficina Nacional de Políticas de Drogas de la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General de la República, para conocer sobre el origen y el tamaño real de esta nueva amenaza.

DE MEDICAMENTO LEGAL A DROGA ILEGAL

Santiago Quintos refiere que el fentanilo es un analgésico que se utiliza desde la década de 1960 bajo distintas denominaciones comerciales —una de las más conocidas es Oxitadona—. Además de ser mucho más potente que la morfina es más estable, lo que facilita su uso en procesos quirúrgicos o para el tratamiento de dolores intensos.

Al ser una sustancia psicoactiva derivada del opio puede generar adicción. Múltiples fallecimientos en Estados Unidos y Canadá por sobredosis reportados a partir de 2016 alertaron a las autoridades de salud y seguridad sobre el crecimiento en el uso de fentanilo.

“Había una regulación muy laxa en los países de América del Norte. Ibas por cualquier dolor y con un médico cualquiera y se podría recetar cualquier tipo de medicamentos (…) Se reestructuró entonces el área de salud en Estados Unidos y ajustan sus políticas, lo cual comenzó a generar un mercado ilegal para buscar ese tipo de medicamentos”, sostiene.

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LOS BROTES DE LA EPIDEMIA EN MÉXICO

Santiago Quintos refiere que, a partir de 2017, se comenzaron a detectar en México eventos relacionados con el mercado ilegal de fentanilo. Primero se descubrieron en ciudades fronterizas de Baja California y Sonora, pero ahora también en CDMX, laboratorios clandestinos donde se “acondicionan” pastillas “hechizas” de Oxicodona (fentanilo).

“En estos lugares —precisa— hemos encontrado sales de fentanilo y pastillas que se fabrican con ellas. No es que ahí se haga la síntesis de la sustancia para producir el fentanilo. Ya lo tienen, pero fabrican las pastillas junto con otros componentes”.

Estos hallazgos evidencian un peligro serio. No solo por los indicios de una producción ilegal en crecimiento, sino porque al fabricarse pastillas fuera de laboratorios legales y regulados, no hay controles de calidad y, por lo tanto, puede haber impurezas en las pastillas o dosis mayores a 2 miligramos de fentanilo que son letales. “Ingerir una pastilla de esas es como jugar a la ruleta rusa, así de peligroso”, asegura.

A lo anterior se suman decomisos de pastillas ya fabricadas de Oxitadona, traficadas ilegalmente, como el ocurrido recientemente en la aduana del Aeropuerto de Ciudad de México con un cargamento proveniente de Hong Kong.

Santiago Quintos explica que la localización de laboratorios en la zona fronteriza permite presumir que la mayor producción de fentanilo en México tendría como destino Estados Unidos; sin embargo, recalca, el principal consumo de esta droga se ha reportado en ciudades estadounidenses cercanas con Canadá, por lo que habría fentanilo ilegal que tendría un origen distinto al mexicano.

En cuanto al consumo ilegal de fentanilo en México, el funcionario considera que, al ser un fenómeno reciente, no se conoce aún con precisión la gravedad del tema. E indica que se trabaja con la Secretaría de Salud y la Comisión Nacional contra las Adicciones para localizar casos de personas que estén consumiendo en nuestro país esta droga.

¿CÁRTELES INVOLUCRADOS?

De acuerdo con la DEA, existen grandes cárteles mexicanos como el del Pacífico y el de Jalisco Nueva Generación que tienen nexos con pandillas en Estados Unidos, pero también con organizaciones en Asia, lo que les permite lavar dinero y ampliar la capacidad de distribución de varias drogas y sustancias controladas, entre ellas, el fentanilo.

Quinos dice que esta es una de las hipótesis de la fiscalía, sin embargo, no descartan que haya grupos criminales mucho más pequeños que un cártel o incluso grupos de dos o tres personas con la capacidad de fabricar y mover fentanilo, pues se requieren muchos menos recursos para ello.

“La fabricación de drogas sintéticas —explica— ha cambiado la dinámica de los grupos delictivos. No se requieren grandes plantíos en grandes extensiones de terreno que haya que cuidar (…) Son de fácil acondicionamiento. No necesitas un lugar ad hoc y eso hace un cambio dramático en las organizaciones criminales. Incluso puedes traficar estas sustancias usando servicios de paquetería”.

ENFRENTANDO LA AMENAZA... Lee la nota completa en Animal Político