Impunidad. La madre e hijas de Dalia Jazmín claman justicia; las pequeñas preguntan por qué su madre tuvo que irse al cielo. FRANCISCO RODRÍGUEZ
Imelda aún recuerda la voz fría que le avisó de la tragedia aquel 15 de febrero de 2018; el asesino sigue prófugo

TORREÓN, COAH.- “Su hija está en el Semefo. Fue asesinada. Pase a recogerla”, le dijo una voz fría de hombre del otro lado del auricular a Imelda Martínez. Ella se congeló. Su hija Dalia Jazmín Orozco Martínez había sido asesinada en el municipio de Rodeo, Durango.

Fue un 15 de febrero de 2018, pero Imelda recuerda esa frialdad como si hubiera sido anoche. Lo recuerda cada vez que mira a sus 2 nietas de 4 y 5 años. Lo recuerda cada que la cabeza le martillea porque el presunto feminicida sigue prófugo.

Su hija Dalia viajó de Torreón, Coahuila a Rodeo el 13 de febrero. Viajó con sus 2 pequeñas porque su pareja las había invitado a pasar el fin de semana, estar juntos el Día de los Enamorados. Su última comunicación con su madre fue el 14 de febrero por la noche. El 15 de febrero su hija no le llamó. La siguiente comunicación fue para avisarle que su hija de 23 años estaba muerta.

En 2018, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) contabilizó 4 feminicidios, aunque el de Imelda fue tipificado como homicidio calificado. Hasta octubre de este año sumaban 10 feminicidios.

Dalia llevaba una relación de cerca de cinco meses. Era madre soltera y trabajaba en tiendas de conveniencia. Cuando miró a su hija en el Semefo, el rostro de ella estaba golpeado con brutalidad. También tenía heridas de arma de fuego. Imelda se enteró después que el cuerpo de su hija había sido abandonado debajo de un puente, en la comunidad conocida como El Casco, rumbo a la carretera que va al municipio de Mapimí. A Camila y Frida, sus nietas, las tuvo que recoger en el DIF de Rodeo. A la fecha no sabe qué decirles cuando le preguntan por qué su madre se fue al cielo.

Pero Imelda dice que nunca vio algún indicio de violencia y desconoce el por qué su pareja la mató.

“Ella no manifestaba nada, se guardaba. Buscaba el bienestar de los demás antes que el de ella. No tuve indicios de que fuera violentada. Podía estar angustiada pero lo guardaba, no quería darnos preocupaciones”, menciona Imelda.

Pero en Durango, según el SESNSP, en 10 meses hubo mil 418 llamadas de emergencia por presuntas actos de violencia contra la mujer. También se han registrado 759 lesiones dolosas contra mujeres en Durango.

SIN RASTRO

El que era pareja de Dalia, un comerciante de Rodeo, sigue prófugo. Sin embargo, Imelda lamenta que la orden de aprehensión esté por el delito de homicidio y no de feminicidio.

“Me dicen que cuando ejecuten la orden de aprehensión cambia la modalidad a feminicidio. De Durango no hay apoyos. La orden de aprehensión parece que está en suspenso. Solo me dicen que están trabajando y que esperan prontas respuestas pero que al momento no hay indicio de dónde pudiera estar”, critica la madre.

Comenta que como víctima indirecta, tiene que pasar por muchas penurias, revictimizaciones, omisiones de la justicia e indiferencia. “La justicia es una palabra literal, porque no obtenemos justicia. Requerimos más énfasis en nuestra situación como víctimas indirectas de feminicidio”, reclama.

Ahora Imelda se tiene que hacer cargo de sus nietas. Tiene que apechugar cada que le preguntan por su mamá y tiene que enfrentar obstáculos porque todavía únicamente tiene una custodia emergente y no la patria potestad, la cual, dice, está en proceso.

Por eso, para Imelda es necesario que la gente se dé cuenta de las violencias que suceden contra las mujeres y que realmente exista una empatía.

 

Asesinato

Dalia Jazmín Orozco Martínez fue asesinada por su pareja el 15 de febrero de 2018.

Su pareja la había invitado a pasar un fin de semana a Rodeo, Durango.

La ahora víctima viajó con dos 2 hijas: Camila y Frida (de 4 y 5 años).

Dalia trabajaba en tiendas de conveniencia en Torreón.

La última vez que se comunicó con su madre fue el 14 de febrero de 2018.