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Experto señala que han sido aislados de familiares y seres queridos a lo largo de más de un año

CDMX.- El investigador Diego Ramiro Fariñas, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), sugirió que el confinamiento podría acelerar el deterioro cognitivo y físico de los adultos mayores, ya que por formar parte de uno de los sectores más vulnerables de la población frente a la infección por el COVID-19, han sido aislados de familiares y seres queridos a lo largo de más de un año.

La pandemia por el COVID-19 ha impactado indiscriminadamente en toda la población. El nivel socioeconómico y el género no han sido un impedimento para que el coronavirus SARS-CoV-2 impacte en la vida de las personas por su alta contagiosidad. Sin embargo, la edad ha sido uno de los factores determinantes en relación a quienes padecen la enfermedad más grave y quienes no.

A este respecto, el demógrafo español, que actualmente coordina un estudio sobre la relación entre el COVID-19 y las residencias para personas con edad avanzada, expresó que la pandemia ha afectado mayormente a este grupo y que un reflejo de ello, son las altas tasas de mortalidad registradas.

En este contexto, estimaciones de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) registran que la mayoría de las muertes por COVID-19 ocurren en personas de 70 años o más, seguidas de personas entre 60 y 69 años. Mientras que, la probabilidad de enfermedad grave aumenta cinco veces más, en los adultos mayores que superan los 80 años de edad. Esto se debe a que, el 66% de ellos padece enfermedades subyacentes que podrían complicar una infección por el SARS-CoV-2.

Sin embargo, el especialista aclaró -en el sitio oficial del CSIC- que esta no ha sido la única forma en que la pandemia los ha dañado, pues otro de los aspectos en los que se han visto sensibilizados tiene que ver con los estados anímico y mental.

“Sienten que son una población de alto riesgo de muerte y han estado aislados mucho tiempo sin contacto con otras personas, lo que acelera el deterioro cognitivo. A ello se suma un deterioro del estado físico al no poder dar paseos o estar al aire libre. Y las carencias afectivas que ha provocado el confinamiento los ha llevado a vivir situaciones angustiosas”, detalló el doctor en sociología.

No obstante, el integrante de la Unión Internacional para el Estudio Científico de la Población (IUSSP) reconoció que las jornadas de vacunación en su país, realizadas entre el 24 de enero a 21 de febrero del 2021, redujeron la mortalidad en un 95% dentro de las casas de reposo. Es “una noticia esperanzadora y un gran alivio para nuestros mayores y sus familiares”, agregó.

‘AÚN HAY MUCHO POR CONOCER’

Además, el demógrafo y actual director del Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD-CSIC), hizo referencia a que aún hay mucho por conocer acerca de los efectos del COVID-19, pues si bien la mayoría de adultos mayores padecen la enfermedad críticamente, hay casos en los que se supera satisfactoriamente, sin importar la longevidad de la persona.

Un ejemplo de ello -explicó Ramiro Fariñas- es María Branyas, una mujer española con 113 años de edad y en quien se inspiraron para nombrar a uno de sus más recientes proyectos, quien luego de infectarse del SARS-CoV-2 respondió favorablemente a la sintomatología de la enfermedad.

Para entender los factores que propician el COVID-19 grave y leve en personas de edad avanzada, el experto mencionó que el proyecto “Baynas” se concentra en el estudio de datos sociodemográficos y biológicos: “Añadirá información sobre cuestiones como la microbiota intestinal, la vacunación y aspectos relacionados con la inmunidad”, profundizó.

El objetivo principal de dicha investigación será definir tres posibles escenarios, los cuales se relacionan con qué puede suceder durante la infección por COVID-19, la evolución de la infección con o sin síntomas y la muerte. “Con esta información se pretenden diseñar medidas de protección más efectivas y adaptadas al riesgo de cada individuo”, ahondó.

A la postre, el representante del CSIC declaró que, hasta el momento, no existe conocimiento claro de los efectos a largo plazo pero prevén un deterioro futuro en la salud de quienes atravesaron gravemente la enfermedad. “Eso implicará mayores tasas de dependencia y se traducirá en un gasto sanitario mayor, también en un estancamiento o crecimiento menos pronunciado de la esperanza de vida en las próximas décadas”, advirtió. Fue así que el investigador insistió en remarcar la importancia de realizar estudios de seguimiento, pues sólo de esa forma podrán acercarse a predicciones más certeras.

Por otro lado, es importante mencionar que el encierro también ha motivado el uso de redes sociales dentro de este sector, como se analizó en un conversatorio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el que se estimó que “la red social que más utilizan los adultos mayores es Facebook, pero es porque se trata de la red más usada en México, y esta tendencia abarca también a las personas de la tercera edad, y la otra por supuesto, es WhatsApp”.

ENTÉRESE:

* 70 años es la edad en la que ocurren más muertes por COVID-19.

* 5 veces más es la probabilidad de aumento en enfermedad grave en adultos que superan los 80 años de edad.

* Por otro lado, es importante mencionar que el encierro también ha motivado el uso de redes sociales dentro de este sector, como se analizó en un conversatorio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el que se estimó que la red social que más utilizan los adultos mayores es Facebook.

* No ha sido la única forma en que la pandemia los ha dañado, pues otro de los aspectos en los que se han visto sensibilizados tiene que ver con los estados anímico y mental.