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Provoca la muerte a jóvenes al inducirles infartos al miocardio

Expertos de la Asociación Nacional de Cardiólogos de México (Ancam) alertaron sobre la influencia que tiene el consumo de cocaína en el desarrollo de enfermedades coronarias, pues este estupefaciente es un acelerador de la aterosclerosis y genera vasoespasmos.

En conferencia de prensa Ana Elena Ancona Badillo, coordinadora del Capítulo de Cardiopatía de la Mujer, y Francisco Javier León Hernández, presidente de la Ancam, coincidieron en el daño que provoca esta droga en el corazón, al grado que llega a provocar la muerte en individuos jóvenes, incluso de 30 años al inducirles infartos al miocardio por cierre de la arteria coronaria.

El cardiólogo León Hernández expuso que muchas de las muertes de cocainómanos ocurren por suicidio o infarto cardiaco y añadió que consumir este enervante favorece el vasoespasmo, es decir que se cierren los vasos repentinamente. Puede ocurrir un cierre muscular de la arteria coronaria con lo que se interrumpe el flujo sanguíneo al órgano.

Ancona Badillo expuso que son cuatro polvos peligrosos para el funcionamiento del corazón: la sal, el azúcar, la harina y la cocaína.

Se estima que el riesgo de infarto del miocardio puede incrementarse hasta 24 veces en la primera hora posterior al abuso en el consumo de cocaína.

La cocaína es un acelerador de la enfermedad cardiovascular, especialmente de la enfermedad coronaria y es reconocida como un factor de riesgo independiente, no relacionado con los típicos y comunes como el colesterol, la diabetes y la hipertensión arterial, comentó León Hernández, quien apuntó que no existen estadísticas claras sobre este tema porque mucha de esta gente no recibe necropsias.

Además comentaron que el tratamiento de estos pacientes en las salas de urgencia es complicado y poco exitoso, debido a que los medicamentos cardiovasculares ordinarios, en una persona con cocaína pueden tener efectos deletereos muy fuertes y ocasionar daño mucho más severo.

El presidente de la Ancam añadió que el mencionado enervante es capaz de provocar precozmente aterosclerosis grave en personas jóvenes. Cuando tenemos la oportunidad de cateterizar a un paciente cocainómano es posible notar que éste tiene enfermedad severa, grave a los 30 años de edad como si fuera una gente de 70 años.

Advirtió que los vasoespasmos (cierre muscular de los vasos que produce oclusión del flujo coronario) que genera la cocaína, originan una muerte súbita, sin lesiones coronarias, sino por vasoespasmos importantes que pueden persistir hasta 12 horas después de la inhalación de la cocaína”.

Agregó que estos pacientes fallecen también por arritmias generadas por la toxicidad y descarga adrenérgica emitida por la cocaína.