La ministra de Medio Ambiente de Chile y presidenta de la COP25, Carolina Schmidt (segunda por la izquierda), participa en una ponencia en la cumbre, en Madrid. Foto: AP
La ministra de Medio Ambiente de Chile, Carolina Schmidt, que preside la Cumbre del Clima COP25, instó a funcionarios de los casi 200 países asistentes a reconocer el “equilibrio general” de los últimos borradores de acuerdo elaborados durante la noche.

Los países participantes en la cumbre climática de Naciones Unidas en Madrid seguían estancados el sábado en las conclusiones del encuentro sobre la lucha contra el cambio climático, que se prolongó más allá de su fecha límite oficial y no tenía visos de finalizar.

La ministra de Medio Ambiente de Chile, Carolina Schmidt, que preside la cumbre, instó a funcionarios de los casi 200 países asistentes a reconocer el “equilibrio general” de los últimos borradores de acuerdo elaborados durante la noche.

Debemos mostrarle al mundo que cumplimos”, afirmó mientras los funcionarios se preparaban para seguir adelante con las negociaciones.

Pero observadores y grupos ambientalistas expresaron su indignación por las propuestas realizadas, señalando que se corre el riesgo de retroceder o mantenerse en los compromisos contemplados en el Acuerdo de París de 2015.

He asistido a estas negociaciones climáticas desde que comenzaron en 1991, pero nunca había visto la desconexión casi total que hemos visto aquí (...) en Madrid entre lo que requiere la ciencia y lo que los pueblos del mundo demandan, y lo que los negociadores climáticos dan”, manifestó Alden Meyer, especialista en política climática de la Unión de Científicos Preocupados.

Un visitante descansa en el congreso de negociaciones climáticas COP25 en Madrid, España. Foto: AP

Según Meyer, los borradores que se barajan no reflejan las advertencias urgentes de los científicos acerca de la necesidad de reducir de forma drástica, y pronto, las emisiones de gases con efecto invernadero para mantener el calentamiento global en 1.5 grados Celsius (2.7 Fahrenheit) para final de siglo.

Según la mayoría de los cálculos, las temperaturas han subido ya un grado Celsius desde tiempos preindustriales y las medidas tomadas hasta el momento arrojarían un incremento de entre 3 y 4 grados Celsius para 2100, algo que tendría consecuencias posiblemente devastadoras, especialmente para los países en desarrollo vulnerables.

El planeta está en llamas y cuando más tardemos en actuar más difícil será llegar a nuestra ventana de escape”, apuntó Meyer.

La creciente preocupación por el cambio climático se reflejó en las protestas masivas registradas en todo el mundo en el último año, a menudo encabezadas por jóvenes activistas preocupados por el futuro que tendrán ellos y sus hijos en un planeta cada vez más caliente.