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La fiscal de distrito Darcel D. Clark informó que más de 23 kilos de fentanilo provenientes de México fueron interceptados antes de que llegaran a El Bronx

Pese a la captura de Joaquín "El Chapo" Guzmán, además de su extradición, de su juicio y de haber sido declarado culpable de los 10 delitos que se le imputaban, los cimientos del Cartel de Sinaloa se mantienen fuertes como muestra el decomiso reciente en de fentanilo y heroína en las calles de El Bronx.

Un operativo que duró meses reveló que el poderoso cartel controla un engranaje que permite desplazar grandes cantidades de droga desde México hasta la ciudad de Nueva York. En Estados Unidos, el cartel sigue operando a través de un enorme sistema de distribución que garantiza que la droga llegue al traficante local y, de ahí, a la mano del consumidor.

Las autoridades anunciaron el miércoles el arresto de 22 personas acusadas de narcotráfico de fentanilo desde el país azteca a las calles del Condado de la Salsa.

La fiscal de distrito Darcel D. Clark informó que más de 50 libras (23 kilos) de fentanilo provenientes de México fueron interceptadas antes de que llegaran a El Bronx.

Durante 20 meses de investigación, las fuerzas del orden descubrieron que dos grupos operaban una red de tráfico que importó varios kilogramos de fentanilo y heroína mensualmente. Los acusados presuntamente vendieron grandes cantidades de la droga distribuidores clave en El Bronx, Filadelfia, Albany y otras ciudades del noreste. Los arrestos son parte de la operación “Getting Paid”.

“Esta organización habría conectado a pequeños distribuidores en el sur de El Bronx con importantes proveedores en México vinculados al cartel de Sinaloa.

 Afortunadamente, 23 kilos (50 libras) de fentanilo fueron interceptados antes de que pudieran causar estragos. El sello en muchos de los paquetes de heroína lo dice todo: PAGADO”, declaró la fiscal de distrito.

Según la fiscalía, el fentanilo y la heroína mata un promedio a 20 residentes de El Bronx al mes.

Según la investigación, Roberto González Franco, un ciudadano mexicano portador de una visa B-1, presuntamente cruzó la frontera 15 veces desde septiembre de 2018 a febrero de 2019 para reunirse con distribuidores de drogas en El Bronx, Filadelfia y Chicago.

Mario Alberto Urbina García, un residente de Los Ángeles, también viajó con González Franco y ambos cruzaron la frontera unas 13 veces en ese período.

El 8 de febrero, las fuerzas del orden incautaron cerca de 50 libras de fentanilo almacenadas en un compartimiento oculto dentro de un vehículo que viajaba de Chicago a El Bronx. El fentanilo era propiedad de González Franco y García, según la fiscalía.

La fiscal reveló que 17 de los 22 acusados fueron arrestados durante un operativo el pasado martes. Durante el operativo se incautaron narcóticos, un rifle semiautomático de calibre 22 Mossberg y 189 rondas de municiones.

En total, once sospechosos están acusadas de 236 cargos de narcotráfico.

Una segunda acusación formal establece que once personas más enfrentan 281 cargos agravados de narcotráfico, posesión ilegal de un arma y conspiración, entre otros.

Con la tercera y última detención de "El Chapo" en 2016, hubo una lucha por el control del grupo que fue desactivada con el encarcelamiento de Dámaso López Núñez y su hijo, Dámaso López Serrano. El primero fue capturado por México y el segundo se entregó voluntariamente a las autoridades estadounidenses.

Hoy parece que la riendas las tiene "El Mayo" y los hijos de Guzmán, Iván Archivaldo y Alfredo Guzmán, conocidos como "Los Chapitos".

Ismael "El Mayo" Zambada, cofundador de la organización criminal hace tres décadas, supervisa el negocio amparado por el respeto de narcotraficantes de menor nivel y peor prestigio.

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Guzmán Loera, que pasó de ser un campesino semianalfabeto a estar en la lista de Forbes de los hombres más ricos y poderosos del planeta, se convirtió casi en una leyenda después de las dos espectaculares fugas de cárceles de alta seguridad.

El mito generado en torno a su persona, un sexagenario que podría pasar el resto de su vida entre las rejas de una cárcel estadounidense de máxima seguridad, es solo comparable al del colombiano Pablo Escobar y siempre tuvo fama de ser amante de los lujos y de las mujeres: se le han conocido varias parejas, incluida su actual esposa, una exreina de belleza con la que se casó en 2007 y es tres décadas más joven que él.

Zambada, sin embargo, tiene un estilo distinto. Con 70 años cumplidos, es un capo discreto que se considera pone los negocios por encima de las armas, lo que le ha supuesto fama de negociador.

Nunca ha sido detenido y se mantiene escondido en las montañas que se extienden entre Sinaloa, Durango y el sur de Chihuahua, en el llamado “Triángulo Dorado”.

Con Guzmán fuera de juego, la organización criminal ha continuado desarrollando, por ejemplo, el lucrativo negocio del fentanilo, la droga sintética que puede ser comprada en China por $9,000 el kilo, cortada al 1% de pureza, convertida en pastillas y vendida en Estados Unidos a precios que suponen un negocio redondo.

Según Ray Donovan, jefe de la oficina de la DEA en Nueva York, Guzmán tuvo mucho que ver con el auge de esta droga porque a principios de esta década su organización comenzó a mezclar heroína mexicana con fentanilo para incrementar su potencia y que así pudiera competir con la heroína procedente de otros territorios.

Sin embargo, parece que el cartel no era muy experto en medidas y mezclas y la cantidad de fentanilo en una pastilla podía variar de 0.03 a 1.99 miligramos por píldora, en otras palabras, de casi nada a una dosis mortal.

De ahí que una de las dos grandes amenazas del cartel sea que, literalmente, está matando a sus clientes.

La otra es Jalisco Nueva Generación, la organización criminal mexicana más pujante que se intenta apoderar de territorios controlados por Sinaloa y está provocando sangrientas batallas en lugares como Tijuana.