Fotos: Armando Ríos
De acuerdo a declaraciones de un familiar de una de las víctimas, los peligros en el centro de trabajo donde ocurrió el siniestro eran notables, según lo que había escuchado de quienes ahí laboraban

La Región Carbonífera de Coahuila está compuesta por al menos 20 poblados aledaños a las cabeceras municipales, donde una de las actividades principales es la minería. 

Al lugar donde se desarrolla el rescate de 3 de los siete mineros que fueron víctimas de un siniestro el pasado viernes en la mina Micarán, han acudido amigos, familiares y otros empleados o exempleados de esta y otras minas que rodean el territorio.

Rodrigo “Rigo” Perales es padrino de uno de los mineros que todavía se encuentran atrapados y quien ha trabajado en varias de las minas de la zona, y dice que los peligros en  el centro de trabajo donde ocurrió el siniestro eran notables según lo que habían escuchado de quienes ahí laboraban.

“Ya había habido una inundación hace dos semanas. Era cuestión de tiempo”, expresó.

Hace 20 días que Pablo dejó de trabajar en esta mina, y dice que sí bien existían condiciones medias para laborar dentro en el tema de seguridad, los salarios estaban sujetos a Comisión por la cantidad de carbón extraído a la semana.

“Aquí no había con qué te pagaban mil 500 a la semana, aquí era de si trabajas mucho, te iba bien, y si sacabas poquito pos' te dan poquito”, dice.

Una de las experiencias que vivió recientemente, poco antes de dejar de laborar en la mina, fue la falta de pago durante dos semanas. Esto ocurrió a inicios de Mayo.

“Pararon dos semanas, y le pedimos al jefe que pues nos diera algo, que nos prestara, y nos citó en la Plaza y nunca llegó y después de eso, nos avisó que no vendría porque el dinero que había quedado se había invertido en la mina”, expresó su esposa, Wendy.

Uno de los motivos extras por los cuales rechazó continuar laborando, se debió a la falta de seguridad social, aunque dice, que se sabía que en las últimas semanas los mineros habían sido dados de alta por fin.

Hoy Pablo trabaja en otra de las minas de la región de Palaú, pero fue llamado a regresar para realizar labores de rescate.