Debut. Este es el primer trabajo de López, quien ya trabaja en un segundo libro. Foto: Héctor García
El músico Fernando López publicó este poemario donde escribe sobre el amor incondicional, el que no espera nada a cambio

El Cyrano de Bergerac fue presentado en la obra de Edmond Rostand como un soldado enamorado una mujer, quien a su vez está enamorada de un compañero y correspondida de un compañero de la milicia, pero este último no sabe hablarle a las mujeres ni expresar sus sentimientos.

Inseguro por su propia fealdad pacta con su amigo a proveerle del ingenio que le falta a través de un serie de cartas con las cuales podrá expresar sus sentimientos por ella. Esta es la historia que inspiró el título del poemario Diario de un Cyrano (Planeta, 2019) de Fernando López.

“Me inspiré en esta actitud del amor desinteresado, del amor incondicional, por medio de la poesía”, expresó el autor en entrevista con VANGUARDIA.

Tal perspectiva sobre el amor es alrededor de la cual se desarrolla este libro, el primero en la carrera del miembro del grupo Cofradúo, firme en su intención de hablar de dicho sentimiento fuera del ámbito de las relaciones y los problemas que conllevan.

“A veces la gente dice que el amor es muy difícil, pero no, las relaciones son difíciles. Establecer una comunicación con otra persona es difícil. Entonces aquí trato de dejar de lado el concepto de la relación y basarme en el amor como un instinto de dar, porque una relación tú das pero la otra persona también tiene que darte, tiempo, cariño, atención, pero el amor puede ser platónico, prohibido, de muchas maneras pero el chiste es que en el momento en que tú empiezas a entregarte a partir de ahí está amando; que establezcas una relación es otra cosa”, explicó.

Al tratarse de su primera publicación señaló que su contenido es producto de dos décadas de trabajo, el cual decidió recolectar y seleccionar hace aproximadamente dos años, cuando comenzó el proceso para verlo en formato físico.

“Por un lado los textos son de hace 20 años, hasta hace dos años, todo ese lapso, estamos hablando de veinte años de estar escribiendo. Luego me dio por recopilar todo y hacer una selección de textos, y ya del proceso de publicación fueron dos años”, comentó.

“De los primeros yo creo tenía unos 16 o 17 años”, agregó, “con Cofradúo empezamos a grabar discos y en ese entonces estaba muy de moda, sigue de moda, pero no tanto como antes, la onda de los poemas casados con canciones; recitas un poema y empiezas a tocar.

“Nosotros empezamos a meter ese estilo en los discos. Yo seguí escribiendo durante muchos años para los discos pero no había tenido el plan de publicarlos, hasta que alguien me hizo la pregunta de porqué no publicarlos. A final de cuentas todos escribimos pero nadie publica y yo creo es enfrentarte a la crítica, la edición, que no sabes en ese momento ni qué es”, dijo.

Inspiración. Han sido dos décadas de escribir, serían escritos de su juventud así como nuevos.

El trabajo para publicar el libro, asegura, fue difícil, en especial en el aspecto de la edición, al tener que enfrentarse a sus propios errores y a tomar la decisión de eliminar lo innecesario.

“La edición es algo bien cruel, de hecho, porque cosas que tú esperas que sean útiles no lo son y entonces empiezas a destazar y cortar cosas que a veces te duelen como escritor, porque le inviertes mucho tiempo. Aprendes el oficio desde el tiempo de sentarte a escribir hasta el tiempo de encontrar un lector que te retroalimente”, expresó.

“Esto lo conseguí con dos buenos editores y amigos que son Antonio Toledo y Juan Carlos Domínguez. Empezamos a darle forma a los textos y ya con manuscrito en mano pude publicarlo”, agregó.

Para él la poesía “se trata de ser testigo de las cosas que te pasan y esa honestidad es lo que los textos tengan trascendencia, que a la gente le llegue, le guste”, dijo

Sobre darle seriedad a su faceta como poeta expresó que “se convirtió en un parteaguas, algo para empezar una nueva pasión que es escribir. Yo me dedico a la música, me dedico a la pintura, y esta onda de la escritura yo la había hecho, pero ya escribir un libro le da la seriedad que necesitas, es como pintar en tu casa y nunca exponer. La idea es exponerte, exponer lo que haces para mejorar y ahorita estoy en ese proceso de aprendizaje, inagotable”.

Además, adelantó que ya está trabajando en un segundo libro, también de poesía y aclaró que “la verdad es que la narrativa no es algo que me llame la atención. No dudo que alguna vez me llame, he escrito algunas cosas pero lo que más me gusta es la poesía”.

Diario de un Cyrano es una autopublicación que puede conseguir bajo pedido en las plataformas de Facebook e Instagram con el nombre del libro y a través de Amazon.