Fotos: Archivo.
El historiador ofrecerá una charla sobre cómo se divertían los habitantes de Saltillo hace casi dos siglos

¿Cómo se divertían las personas en el pasado? Tal vez podamos imaginar cines antiguos y centros comerciales vintage, pero no estaríamos pensando tan atrás. ¿Cómo era, entonces el entretenimiento, de alguien que vivió hace más de un siglo?

En Saltillo, de acuerdo con el historiador Carlos Recio Dávila y de la misma forma en que lo presentará este viernes en su conferencia “Divertimentos y entretenimientos en Saltillo durante el siglo XIX”, las fuentes de diversión eran variadas y algunas incluso extintas en el Saltillo actual.

Esta charla que impartirá el próximo viernes 5 de marzo a las 12:00 horas en el Archivo Municipal de Saltillo, tanto de manera presencial como en vivo a través de la página de Facebook de este instituto, mostrará datos sobre cómo los ciudadanos de aquel entonces dedicaban sus ratos de ocio.

En entrevista con VANGUARDIA el historiador explicó que esta conferencia estará dividida en tres puntos principales: el contexto general de la época y los grandes acontecimientos que se vivieron en la capital coahuilense y luego lo que él determinó como dos periodos de desarrollo del entretenimiento, divididos por la llegada del ferrocarrill, evento que cambió para siempre la ciudad.

“La primera parte es más larga porque Saltillo cambia muy poco, tiene grandes acontecimientos pero realmente a nivel de la vida cotidiana no hay muchos cambios”, comentó, “había corridas de toros, había juegos de azar, la feria todavía tenía cierta fuerza, estaban las fiestas religiosas, no había fiestas patrióticas, sin embargo, a partir de 1883, es cuando llega el ferrocarril, proveniente de Laredo, entonces empieza a haber una serie de cambios, llegan nuevas mercancias, llegan las escuelas protestantes, por ejemplo, y a partir de entonces en Saltillo empieza a haber otra dinámica. Se hace el primer teatro formal, siguen las corridas de toros, las corridas de gallos. Los niños tienen diversiones muy comunes, que era lazar cerditos y chivitos en los corrales”.

“De los niños no me ocupo tanto, pero sí hay un cambio por el teatro, el cine empieza desde 1888, más o menos, en el Teatro García Carrillo, digamos como grandes transformaciones, lo que es la modernidad”, agregó, “en el siglo 19 llegan los juegos de billar y los conciertos, las serenatas, que originalmente no se daban. También hay circos con la llegada del ferrocarril, antes era imposible”.

Recio Dávila nos contó que esta información es un subproducto de otras investigaciones y proyectos que ha recolectado a lo largo de los años, incluido un tema de tesis que una alumna abrió pero no continuó y que se quedó abierto para indagar en él.

Carlos Recio impartirá la conferencia.

“Por ejemplo, cuando la guerra con Estados Unidos, hay una referencia a una carrera de caballos, que hace un americano. En la Alameda se le llamaba la calle de las carreras, a la calle Cuauthémoc”, mencionó al respecto.

A la fecha de esos divertimentos pocos se mantienen en la ciudad. Las corridas de gallos y de toros ya están prohibidas pero el teatro y el cine, aunque en sus discursos y formas ha cambiado, nos acompaña desde entonces, y tuvo como primera sede, mencionó, al Teatro Acuña, el primer edificio oficial que albergó a estas artes y que, por estar hecho totalmente de madera, se incendió en 1902.

“Menciono fundamentalmente dos teatros, uno el Teatro Zaragoza, que estaba en una casa en la calle Hidalgo, más o menos por donde es el Museo de la Revolución, pero no hay una definición precisa. Esto es en los años 70 y luego el Teatro Acuña que fue el primer teatro formal, totalmente hecho de madera, incluso la maquinaria del reloj era de madera, lamentablemente se incendió en 1902, pero ahí fue donde se dieron las primeras funciones de cinematógrafo, incluso hay anécdotas muy interesantes de que estuvo a punto de incendiarse dos veces, porque aventaron un sombrero en una función y se calló una vela, entonces está muy lleno de anécdotas”, dijo, “había presentaciones de circo al interior del teatro, funciones de cine y evidentemente obras de teatro. Había una compañía española que venía cada seis meses, puntualmente. Las representaciones eran fundamentalmente obras españolas, traídas de allá”.

Esta información, añadió, se encuentra en diversas fuentes. Desde el periódico oficial del Gobierno del Estado “El Coahuilense”, que semana con semana invitaba a y reseñaba los eventos en el Acuña, hasta las cartas y diarios de viajeros sobre su experiencia en la ciudad, además de las fotografías que se conservan a día de hoy que nos muestran cómo se veía esa época.

“Saltillo cuenta con una larga historia con muchos ángulos, era llamada la Llave de Tierra Adentro en el periodo virreinal, porque era la entrada hacia el septentrión, y muchas poblaciones se fundaron con gente de Saltillo. Entonces se ha estudiado ya mucho el ángulo de, por ejemplo, la fabricación de sarapes, el comercio de la ciudad, las huertas, pero me parece que ese ángulo que tiene que ver con la vida cotidiana no ha sido muy explorado y yo creo que es una invitación para interesemos en él”, concluyó el historiador.