Foto: Tomada de Internet
Los especialistas aseguran que esta religión, que garantizaría protección, venganza y una “buena muerte”, es la de más rápido crecimiento. Ya tendría más de 10 millones de seguidores

A unos kilómetros de Ciudad Juárez, considerada una de las ciudades más peligrosas de México, se encuentra un templo donde se le rinde culto a la Santa Muerte.

Según Blanca, una sacerdotisa, el lugar “es un santuario donde se le rinde culto, el verdadero culto, a la Santa Muerte, pidiéndole primero el permiso a Dios, Padre Todopoderoso, y luego a ella”.

Aunque se sabe que para los narcotraficantes, el culto a la figura de la muerte ha ido en aumento, el peligro corre en el ambiente, y muchos de ellos acuden a santuarios para pedirle que no se los lleve.

“Hay muchos en la cárcel que tienen tatuada a la Virgen, que tienen tatuado a San Juditas, que tienen tatuado a Jesús… como hay personas que tienen tatuada a la Santa Muerte”, dijo Blanca.

Y es que esta religión, se ha vuelto demasiado real para muchos. Tan real que hace 17 años se fundó su primera iglesia oficial en Ciudad de México (se dice que su culto contemporáneo comenzó en la localidad de Hidalgo, en 1965) y ahora se estima que tiene unos 10 millones de seguidores, sobre todo en México (con 2 millones de “fieles”), Colombia, Estados Unidos (gracias a la fuerte inmigración mexicana, especialmente en ciudades como Los Ángeles) e incluso en lugares más alejados como Buenos Aires, Japón y Australia.

La religión de la Santa Muerte ofrece a sus acólitos básicamente tres cosas: protección, venganza y una “buena muerte”, y se basa en rituales donde se mezclan cigarros, balas, tequila, incienso y cantos de origen azteca (la imagen de Nuestra Señora de la Muerte no está tan lejos de la de Mictecacihuatl, la reina azteca del mundo subterráneo y “señora” de las personas muertas).

 

Esta religión se desarrolló especialmente en el mundo del hampa mexicano, donde las violentas guerras entre carteles de droga elevaron la tasa de homicidios a niveles nunca vistos, haciendo que la vida cada vez valiera menos. Por ello no extrañó que sus seguidores comenzaran a construir santuarios ocultos en sus casas para orarle a la Santa Muerte. Para pedirle, como ya mencionamos, protección, ayuda y el regalo más valioso que se puede pedir si se vive en una sociedad violenta: una muerte pacífica.

La imagen de la Santa Muerte está representada por una figura esquelética vestida con una túnica (dependiendo de la petición del fiel, la túnica es de color blanco si se le pide salud; negra, si le solicita fuerza y poder; morada, para abrir caminos; café, para invocar espíritus del Más Allá; verde, para mantener unidos a los seres queridos; roja, para tener buena suerte en el amor; y amarilla, para conseguir buena suerte)

La gente acude a La Santa Muerte, en concreto, para pedirle milagros o favores relacionados con el amor, la salud o el trabajo. También se le solicitan favores para fines derechamente malévolos, como la venganza y la muerte de otras personas. Sus devotos suelen identificarse al portar alguna imagen, escapulario o tatuaje con su tétrica efigie. La imagen de la Santa Muerte, por lo general, recibe ofrendas como puros, alhajas, dinero, balas y hasta vestidos de novia de quienes la invocan para conseguir marido. Al principio su devoción era privativa de narcotraficantes, asesinos, contrabandistas, pandilleros, ladrones y prostitutas, quienes solían hacerle peticiones como el librarles de las balas de la policía o de evitarles caer en la cárcel, y con el tiempo se extendió a otros estamentos de la sociedad, como profesionales, dueñas de casa e incluso militares y policías, quienes suelen pedir una bendición especial para sus pistolas y balas.

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¿Cuáles son los simbolismos que rodean a la Santa Muerte?

Uno de los conceptos que más se manejan alrededor de la Santa Muerte es el sincretismo, que es aquella tendencia de juntar dos pensamientos contrarios. En el caso de la Santa Muerte, muchos dicen que es el catolicismo y los elementos de adoración prehispánica hacia la muerte, los que se unen.

Entre los simbolismos que se encuentran en la Santa Muerte están la túnica negra, aunque también muchos la visten de color blanco; la guadaña, que para muchos representa justicia; el mundo, es decir, que la podemos encontrar en todos lados (o ella a nosotros) y la balanza, en alusión a la equidad.

En México, el día que sus fieles creyentes tienen para celebrarla es el 15 de agosto, aunque muchos otros también lo hacen el 1 de noviembre. Nuestro país cuenta aproximadamente con dos millones de creyentes y el culto que le profesan cada día es mayor, pese a que distintas religiones rechazan como válido el creer en ella, pero dijeran por ahí: vive y deja vivir.

Aceptación de la sociedad

El sentimiento que tiene gran parte de la sociedad mexicana hacia el culto de la Santa Muerte es de rechazo, incluso al punto de llegar a sentir miedo. Sus devotos suelen ser percibidos como personas asociadas a la delincuencia, el pandillerismo, el narcotráfico y la mala vida en general. Esto se debe a que muchas personas perciben la muerte como algo negativo y malo. Sin embargo, para sus seguidores la Muerte no es buena pero tampoco es mala, sino que sólo cumple con su función equitativamente, sin hacer distinciones entre un ser y otro.

Entre los seguidores de la Santa Muerte se advierte que algunas personas autodenominadas "devotas" solamente usan la imagen de "La Flaca" para aparentar rudeza y causarle temor a la gente. Otros la utilizan para negocio y llegar a obtener los mayores beneficios posibles, frutos del lucro con su imagen.

Con información de Guioteca y Telemundo