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En la última década se incrementó más 100 por ciento los casos de diabetes tipo 2 en el país

Ciudad de México. En el país se consumen 180 litros de Coca Cola per cápita por año, bebida, entre las azucaradas, que no sólo se asocia a la obesidad y diabetes, sino también al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, señalaron asociaciones y especialistas en el tema.

“Las autoridades sanitarias defienden la colaboración de empresas refresqueras y realizan campañas que aparentan promover la salud pública cuando, en realidad, están desviando la atención del daño que provocan sus bebidas, centrando la atención de que el problema es sólo de balance energético, promocionando la actividad física”, aseguró Alejandro Calvillo Unna, de la organización El Poder del Consumidor.

Por su parte Enrique Gómez, de la Asociación Nacional de Cardiología de México, indició que en México 150 mil personas mueren al año por enfermedades cardiovasculares: “Esto es de infarto al miocardio y enfermedades cerebrovascular, es decir más de la tercera parte de los mexicanos vamos a morir de esto y se estima que para el 2030 casi la mitad de los mexicanos van a morir por estas cusas con un elevado costos social y económico.”

Agregó que en la última década se incrementó más 100 por ciento los casos de diabetes tipo 2 en el país relacionados al consumo de bebidas azucaradas. "En la obesidad es igual y esto va acompañado con los altos niveles de consumo de bebidas de este tipo".

Calvillo Unna recordó que en 2015 se dieron a conocer documentos internos que demostraban que Coca-Cola había financiado a un grupo de académicos de la Universidad de Carolina para fundar el Global Energy Balance, una iniciativa que aparecía como independiente y que se llamaba así misma “la voz de la ciencia”, quienes se enfocaban en señalar que la epidemia de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares no estaba en lo que se bebe y come sino en la falta de ejercicio.

“Meses después de ese caso, el International Life Science Institute México (ILSI), una institución financiada por la industria de alimentos y bebidas, organizó en México un evento con investigadores estadounidenses para negar el impacto en la salud de las bebidas azucaradas y criticar el impuesto establecido en México a estas bebidas.

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“El grupo de expertos invitados, estaba liderado por el doctor James Rippe quien había recibido 10 millones de dólares de la Asociación de Refinadores de Maíz de Estados Unidos para establecer que el consumo de azúcares no tenía impactos en la salud cardiovascular. Recordemos que este evento se realizó en 2015, 50 años después de que la industria azucarera había iniciado su estrategia para desviar la atención del azúcar en las enfermedades del corazón. La oficina de ILSI en México, dirigida por un funcionario de Coca-Cola, fue cerrada por decisión de ILSI Internacional” agregó.

El financiamiento de la industria, en este caso las refresqueras, acotó, se ha dirigido a negar la evidencia de los daños del azúcar en estas bebidas y a pagar estudios para rechazar que las políticas públicas que se han recomendado para bajar su consumo son efectivas.

“Este es el caso de México, en que las refresqueras han pagado estudios para negar los efectos del impuesto en la reducción de consumo y tratar de evitar que esta medida fiscal sea implementada como se recomendó originalmente para tener una reducción mayor en consumo: un impuesto del 20 por ciento, es decir, de dos pesos por litro.