Detenidos. Estos proyectos representan en conjunto una capacidad de poco más de 2 mil 300 megawatts, reportó el Cenace. | Foto: Archivo
Instancia sostiene que es ‘para no poner en riesgo al sistema’ durante contingencia

CDMX.- El Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) suspendió pruebas operativas de 17 centrales eólicas y fotovoltaicas, algunas propiedad de grandes multinacionales como Iberdrola y Enel.

La entrada en vigor del acuerdo emitido por el centro el pasado 29 de abril, con motivo de la emergencia sanitaria por el Covid-19, provocó que se supendieran las pruebas críticas necesarias para que pudieran conectarse al sistema eléctrico nacional, reveló Alfonso Morcos, director general del Cenace, durante una reunión con senadores.

Morcos precisó que de las 17 plantas, cuyas pruebas fueron suspendidas hasta nuevo aviso para “no poner en riesgo al sistema”, siete son eólicas con una capacidad conjunta de 754 megawatts; y las restantes 10 son plantas solares con una capacidad conjunta de 1,572 megawatts.

“Hay grandes flujos de potencia que si se pierde una línea nos puede meter en fuertes problemas de corte de caja y de atención a la salud de los ciudadanos. Esa es la verdadera y única razón para este protocolo de la suspensión de pruebas preoperativas”, aseguró.

El pasado 29 de abril, el organismo publicó un acuerdo para detener el ingreso de nuevas centrales renovables durante la contingencia, lo que ha desatado una serie de amparos, donde algunas empresas ya han recibido suspensiones provisionales por parte de los juzgados.

Las empresas y expertos del sector criticaron que el acuerdo carecía de fundamento tanto legal como técnico, y que se estaba usando como excusa para frenar el avance de este tipo de energías a favor de dar entrada a más plantas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

En total, estos proyectos representan una capacidad de generación de 2 mil 326 megawatts, equivalente al 24% de la energía eólica y solar que actualmente se comercializa en el país.

Morcos indicó que la decisión se tomó porque “técnicamente podrían desestabilizar el sistema en momentos de contingencia tomando en cuenta que por la contingencia sanitaria las personas pasan más tiempo en sus hogares, los hospitales y centros de salud temporales y demanda más energía eléctrica”.