Omar García Harfuch es el actual Secretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX. Fotos: Cuartoscuro
"Antes y después de Ayotzinapa él era el único y total responsable de lo que hacía o no hacía la Policía Federal en Guerrero", dijo la periodista en entrevista para La Octava

En entrevista con La Octava Digital, la periodista Anabel Hernández aseguró que Omar García Harfuch jugó un papel clave cuando la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembrede de 2014 desaparecieron 43 estudiantes de la normal Rural de Ayotzinapa, Raúl Isidro Burgos, en Iguala, Guerrero.

Anabel Hernández dijo a los periodistas Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela que García Harfuch fue comisionado de la Policía Federal en Guerrero entre 2013 y 2015, pues dijo existen documentos oficiales que indican el hecho a pesar de que el actual funcionario capitalino lo niega y recomendó a la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum revisar el expediente del funcionario pues dijo, "se va a llevar sorpresas".

"Antes y después de Ayotzinapa él era el único y total responsable de lo que hacía o no hacía la Policía Federal en Guerrero", señaló.

La periodista recordó que el nombre del actual Secretario de Seguridad Ciudadana de la CDMX apareció en la agenda de Sidronio Casarrubias, líder del cártel de Guerreros Unidos, grupo criminal que habría desaparecido a los 43 de Ayotzinapa.

"No olvidemos un dato fundamental , el nombre de Omar García Harfuch aparece en la agenda de Sidronio Casarrubias", dijo.

La periodista consideró que el gobierno puede vincular el dato de la agenda con las llamadas que se hicieran a Chicago durante la Noche de Iguala, pues se habla de un "Omarcito", para trabajar una hipótesis sobre el caso de los 43 de Ayotzinapa.

"En estas llamadas de Chicago hay recurrentemente el nombre de Omarcito, ‘Omarcito que pide demasiado dinero al cártel a esta organización de los Casarrubias y que no cumple con sus compromisos’, se quejan de eso", señaló Anabel Hernández.

El portal Deutsche Welle   retoma la información que proporciona Anabel Hernández y da a conocer que en el expediente del caso del ataque contra los normalistas de Ayotzinapa y la desaparición de 43 de ellos, se encuentra un episodio al que durante seis años las autoridades responsables de la investigación le han dado poca importancia.

Se trata del violento bloqueo en la carretera federal Iguala-Chilpancingo llevado a cabo por personas armadas a la altura del poblado Mezcala, entre las 23:00 horas del 26 de septiembre y las 01:00 del 27. Apenas minutos después de que los 43 jóvenes hubieran sido sustraídos del autobús Estrella de Oro.

El coordinador de la Policía Federal en esta época de manera oficial era Omar García Harfuch, ahora Secretario de Seguridad Pública Ciudadana de la Ciudad de México

En ese reporte la Policía Federal dijo que sus agentes entrevistaron en el Hospital General de Chilpancingo al conductor de dicho vehículo el señor Hermenegildo Morales Cortés quien dijo ser miembro del Ministerio Público y que cuando circulaba por el lugar en dirección a Iguala vio que un grupo de "personas con armas largas intentaban bloquear la carretera con distintos vehículos y le efectuaron disparos a su vehículo”. Ya sea por error o de forma dolosa la PGR no investigó a fondo.

¿Por qué alguien estaría interesado en bloquear la carretera a esa altura, a esas horas? El ataque contra los normalistas de Ayotzinapa y Los Avispones ya había terminado, los estudiantes ya habían sido sacados de los autobuses y estaban siendo desaparecidos.

El testimonio de la persona que dijo haber participado esa noche en el ataque contra los normalistas, al que tuve acceso, podría explicar la razón de los hechos en Mezcala.

Anabel Hernández dijo a los periodistas Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela que García Harfuch fue comisionado de la Policía Federal en Guerrero entre 2013 y 2015-

Se identificó como empleado del grupo criminal Guerreros Unidos, pero dijo que Guerreros Unidos trabajaba a su vez para un jefe mayor "el mero mero” según dijo textualmente, pero con quien la pequeña célula criminal no tenía contacto directo, sino a través de otros subjefes y enlaces. Según su relato uno de los subjefes esa noche les habría ordenado ir a recuperar droga que iba en dos de los cinco camiones en los que viajaban los normalistas esa noche en Iguala. "Entonces a mí el Negro me dio indicaciones, dijo que fuéramos al lugar, diéramos el correctivo y recuperáramos la mercancía”, dijo el testigo.

Cuando el grupo llegó a donde estaban los estudiantes vieron que junto a los autobuses de los estudiantes había personas armadas. "Cuando la policía y nosotros vimos gente armada comenzamos a tirar, pero no sabíamos que era gente del gobierno”.

Yo he revisado varias veces los peritajes practicados a patrullas de la policía municipal de Iguala que habrían estado presentes en la calle Juan N. Álvarez durante el ataque a los normalistas y tenían disparos de arma que penetraron en la carrocería como si hubiera habido efectivamente este intercambio de disparos de uno y otro lado.

El participante señaló que después cayeron en cuenta que del otro lado estaban militares vestidos de civil que también habrían recibido la orden del capo de ir a recuperar la droga.

"Se dio la orden de darle piso a todos los que estaban ahí. Nos coordinamos con la policía municipal, los federales y soldados, los repartimos en grupos. Algunos ya iban muertos algunos iban moribundos. Algunos se los llevaron al cuartel (del Ejército) a otros a casas de seguridad”, agregó.

Afirmó que algunos de los 43 normalistas fueron llevados a las inmediaciones de Mezcala en una barranca cerca del campamento de la mina Media Luna perteneciente a la minera canadiense Torex Gold.

"A unos los llevamos al Cañon del Zopilote, los cortamos en pedazos”, aseguró el presunto testigo quien describió que ahí mismo asesinaron a un grupo de estudiantes y que sus restos los arrojaron a dicha barranca. Sin calcinarlos o enterrarlos.

"Ahí en ese cañón hacían pagos a sicarios, halcones, tanto a policías municipales, federales y a un general del ejército con el que teníamos contacto”, dijo el testigo.

Antes de decidir publicar esta información corroboré que por otras vías la Comisión de la Verdad tuvo información de que en la zona del Cañón del Zopilote habrían quedado los restos de algunos normalistas. Sé que se hizo una inspección en el lugar pero que hasta ahora no se han encontrado restos.

Consulté a un experto quien me indicó que han pasado muchos años. Que si en verdad los restos fueron cercenados y abandonados a la intemperie; la lluvia, la erosión, el viento y el propio cause del río podrían haberlos ocultado entre la maleza o desaparecido.

El testigo describió los hechos acontecidos el 26 de septiembre de 2014 como un asunto que se salió de control debido a la participación de tantas corporaciones, lo que creó confusión entre criminales y servidores públicos quienes en realidad tenían el mismo objetivo: recuperar la droga.

"Los militares dispararon esa noche, dispararon contra la gente que iba en los camiones. Los militares que llegaron a darnos el apoyo iban uniformados, los infiltrados iban de civiles”.

Con crudeza resumió: "Esto no fue muy complicado… fue algo que se salió de control, todo fue rápido, pero se hizo un problema muy grande. Por un momento se dijo que soltarían a los chavos, pero como te dije antes la orden del jefe, del mero mero, fue que les diéramos piso a todos los muchachos para que no se hicieran pendejos."