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Restos de micro plásticos y sustancias químicas nocivas en muestras de agua y de nieve de áreas remotas del sexto continente. El reporte es parte de la campaña de Greenpeace ‘Protect the Antartic’ para crear el más grande santuario oceánico del mundo

Los plásticos en el mar han alcanzado la frontera más lejana. El último oasis sin contaminar del planeta: la Antártida.

Que esa catástrofe ocurriera en aquel edén de hielo, era solamente un temor científico, sin embargo ha sido confirmado, por un equipo de investigadores de Greenpeace, los cuales en una expedición, donde han recogido muestras de hielo, nieve y agua.

Los científicos han revelado sobre todo la presencia de los llamados micro plásticos, que son los más dañinos para la fauna y el ambiente. Los ecologistas llaman al fenómeno: “la contaminación permanente”. El trabajo de los investigadores de Greenpeace forma parte de la más vasta iniciativa ambientalista que busca crear el más grande parque naturalístico en el océano que circunda la Antártida, para proteger este fragilísimo continente de pesca industrial y de alteración climática.

 

Con una superficie de 1.8 millones de kilómetros cuadrados, el santuario mediría cinco veces Alemania, representando así la más vasta área protegida del planeta. El proyecto ha sido propuesta a la Unión Europea y es una decisión que será tomada en el próximo encuentro de la Comisión del Oceano Ártico, en octubre.

El reporte recientemente publicado por Greenpeace es muy preocupante, porque como dice Frida Bengtsson, miembro de la campaña para proteger el Polo sur, tampoco las regiones más remotas están inmunes de la contaminación provocada por el hombre.

Con información de Repubblica