Ilustración: Antonio Rodríguez
La fotografía del padre, de nombre Óscar Alberto Martínez Ramírez, y de la bebé, Valeria, abrazados mientras permanecen boca abajo en el agua, detonaron una oleada de indignación ante la tragedia del fenómeno migratorio

Un migrante salvadoreño y su hija, de un año y 11 meses, murieron ahogados tras ser arrastrados por la corriente del Río Bravo cuando trataban de cruzar a EU desde México. 

La fotografía del padre, de nombre Óscar Alberto Martínez Ramírez, y de la bebé, Valeria, abrazados mientras permanecen boca abajo en el agua, detonaron una oleada de indignación ante la tragedia del fenómeno migratorio.

Otra versión de la misma escena fue publicada en la portada del periódico La Jornada, gracias al trabajo de la periodista Julia Le Duc, autora de la imagen.

La historia ocurrió el 23 de junio, cuando una familia de migrantes provenientes de El Salvador intentó cruzar por el río fronterizo que separa la ciudad mexicana de Matamoros (Tamaulipas) y la ciudad estadounidense de Brownsville (Texas).

Tania Vannesa Ávalos, esposa de Óscar y madre de la bebé, relató que su marido intentaba ayudarla a cruzar el río mientras la pequeña esperaba a orillas del mismo. Cuando Óscar regresaba a por su hija, la bebé se arrojó al agua y fue arrastrada por el caudal del Río Bravo. El cabeza de familia se lanzó tras ella y ambos murieron ahogados. Tania se salvó tras ser socorrida por otra persona, pero le tocó presenciar el momento en que su esposo y su hija desaparecían en las aguas.

Sus cadáveres fueron hallados 12 horas después, el lunes 24 de junio, a un kilómetro del Puente Internacional que conecta Matamoros con Brownsville, lugar por el que intentaron cruzar nadando.

Los cuerpos del padre y la niña permanecieron sujetados por la camisa negra que vestía Óscar, quien fue encontrado con el cuello rodeado por el brazo derecho de la bebé. 

La familia llevaba dos meses esperando turno para realizar su solicitud de asilo a EU, mientras permanecían en el campamento Puerta México, del lado mexicano, soportando temperaturas de hasta 45 grados centígrados. Cansados de esperar y llenos de desesperación, decidieron cruzar el Río Bravo.

(Con información de RT)