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El cómico ya está ante el tribunal donde está siendo juzgado por un delito de abuso sexual. Decenas de mujeres han acusado al ‘padre de America’ pero solo un caso ha llegado ante el juez

Poco antes de las 9.30 de la mañana, hora de la costa este de EE UU, Bill Cosby llegaba a la corte  de un pueblo de Pensilvania llamado Norristown para ser juzgado por un delito de agresión sexual. El actor, que está casi ciego, caminó del brazo de una de las estrellas del The Cosby Show, Keshia Knight Pulliam, famosa actriz televisiva estadounidense que a los 5 años obtuvo el papel de su hija menor en el célebre programa, que duró de 1984 a 1992.

Cerca de 60 mujeres le han acusado de abusar de ellas décadas atrás, pero prácticamente todos aquellos casos han prescrito, y solo una de ellas ha podido sentarlo ante un tribunal, en la sala A del condado de Montgomery. Se llama Andrea Constand y, según su denuncia, Cosby la drogó y violó un día de 2004 en una casa que el cómico posee a las afueras de Filadelfia, su ciudad natal.

Constand, canadiense, conoció al actor en la Universidad de Temple, donde ella entrenaba a un equipo de baloncesto y él formaba parte del patronato. La mujer, que entonces tenía 30 años, relata que se sentía nerviosa en la casa cuando el actor le ofreció unas píldoras supuestamente de hierbas contra el estrés pero que, al tomarlas, se sintió inmóvil y se despertó desorientada horas después. Le denunció en 2005 pero los fiscales no presentaron cargos y el caso se resolvió un año después mediante un acuerdo extrajudicial.

Era un sórdido relato enterrado por los años hasta que volvió a la luz a raíz de una espiral completamente imprevisible. Un cómico llamado Hannibal Buress hizo un chiste sobre él llamándolo violador en 2014. “Pongan ‘Cosby violador’ en Google, hay más entradas que de Hannibal Buress”, se mofó, según el relato de Los Angeles Times. El comentario se viralizó y activó a decenas de mujeres que empezaron a acusarle de haber abusado de ellas años atrás. Una de ellas era Andrea Constand, que reclamó la desclasificación de la declaración de Cosby en su caso alegando que él ya había roto el acuerdo de silencio al responder a las otras acusaciones. El caso acabó reabriéndose en verano de 2015, después de que la agencia Associated Press lograra acceder a los archivos de un interrogatorio en que el padre de América, el doctor Cliff en la ficción, admitía haber drogado a mujeres para acostarse con ellas.

Cosby, que defiende su inocencia y asegura que las relaciones con Constand fueron consentidas, debe responder ahora por delitos de agresión sexual con agravantes que le podrían costar hasta 10 años de prisión. Sus abogados alegarán que hay un prejuicio y sesgo racial en este proceso, que Cosby lo ha sufrido a lo largo de su carrera y las acusaciones buscan aprovecharse de su fama. Independientemente de lo que ocurra en el juicio, la figura del un día adorado actor, entrañable padre de familia en la pequeña pantalla de los ochenta, ha caído para la opinión pública en las cloacas de la historia de la televisión. “¿Cuando obtuvo los Quaaludes, tenía en mente dárselos a jóvenes con las que quería tener sexo?”, se le inquirió en aquel interrogatorio obtenido por AP sobre las recetas de algunos barbitúricos adquiridos en los años setenta. “Sí”, respondió.

DOS AFROAMERICANOS EN EL JURADO

Una docena de personas forma el jurado al que se enfrenta desde este lunes Bill Cosby, siete hombres y cinco mujeres cuya identidad es confidencial. Dos de ellas son afroamericanas, los únicos miembros negros del grupo. La selección ha llevado varios días de discusiones, ya que los abogados del actor, que ve un fondo racista en el proceso, reclamaban la presencia de afroamericanos. El porcentaje del jurado, un 17%, se alinea con su presentación en la población del condado de Pensilvania donde se llevaba a acabo la selección.

The Cosby Show (en España, La hora de Bill Cosby) rompió moldes en la televisión de los años ochenta porque giraba en torno a la vida de una familia afroamericana de clase media, media-alta, de padre médico y madre abogada, que vivía en el barrio neoyorquino de Brooklyn. Durante ocho temporadas, la serie narró la vida, no de una familia negra, sino de una familia, a secas, que era negra. Cuando Barack Obama ganó las elecciones presidenciales en 2008, un antiguo estratega republicano dijo: “Ya hemos tenido una primera familia afroamericana durante muchos años de muchas formas, cuando estaba el show de Bill Cosby, aquella era la familia de América”.