El doctor juntó las vértebras separadas con hilo metálico y para repararlas utilizó trozos de las costillas del propio niño.

El pasado 15 de septiembre, un bebé estuvo a punto de perder la vida luego de sufrir un espantoso accidente donde el craneo se separó completamente de la columna vertebral, mientras viajaba en el vehículo de su madre. 

El coche chocó a gran velocidad contra otro en una autopista cercana a la ciudad de Brisbane, Australia, y aunque los demás pasajeros resultaron ilesos, los daños para el pequeño Jackson Taylor, de un año y cuatro meses de edad, fueron fractura vertebral y de cráneo; una decapitación interna.

La cabeza se mantenía unida al cuerpo únicamente por los músculos y la piel.

Sin embargo, el menor fue sometido a una operación, que se prolongó por seis horas, y estuvo en manos de Geoff Askin, conocido como el "'padrino' de la cirugía de columna" australiano, quien juntó las vértebras separadas con hilo metálico y para repararlas utilizó trozos de las costillas del propio niño.

“Muchos niños habrían fallecido tras sufrir un accidente como este”, comentó el cirujano. Y agregó que “incluso si los trabajadores de emergencias consiguen revivirlos y que su corazón vuelva a latir, lo más probable es que se queden paralíticos o necesiten soporte vital para poder vivir”.

Afortunadamente todo salió bien, y aunque ahora Jackson lleva un aparato que sostiene su cuello y cabeza, los doctores esperan que en dos meses se recupere por completo y lleve una vida normal.

Con información de Medical Daily y Norte Digital.mx