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Solo en el mes de diciembre, los 1.4 millones de hogares que cuentan con este ingreso de sus familiares que trabajan el exterior, recibieron 2,925 millones de dólares

Las remesas familiares que captó México en 2018 sumaron 33,480 millones de dólares; un flujo que supera en 10.5% los envíos del año 2017, y se convierte en el más alto recibido por los hogares mexicanos desde que inició el registro oficial de estas entradas por parte del Banco de México.

Solo en el mes de diciembre, los 1.4 millones de hogares que cuentan con este ingreso de sus familiares que trabajan el exterior, recibieron 2,925 millones de dólares. Con esta cifra, queda registrado octubre de 2018 como el de mayor captación de remesas para un mes similar.

La información del banco central muestra que el monto promedio de las remesas, fue de 317 dólares durante diciembre. Esto significa que cada una de las 1.4 millones de familias que cuentan con este ingreso, resintieron en diciembre una desaceleración del giro mensual desde los 324 que captaron todavía en agosto.

Como estos recursos llegan en dólares, y la familia receptora los gasta e invierte en pesos, el rendimiento en moneda nacional fue superior en 12.9% anual en términos reales, esto es descontando inflación, precisaron estrategas de Goldman Sachs.

De acuerdo con la información del Banco las remesas enviadas por casi 10 millones de mexicanos que trabajan fuera del país, llegaron a sus familias en 9.2 millones de operaciones.

Información del CEMLA muestra que el 80% de los envíos de remesas se originan en Estados Unidos.

Ya apuntalaron consumo interno
Tal como ha sucedido desde al menos una década, los mexicanos que originan las remesas prefirieron enviar los recursos a México a través de canales no bancarios.

Así que en diciembre, el 98.7% de las remesas que llegaron a México lo hicieron por transferencia electrónica y el resto, en efectivo o especie.

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El economista de Goldman Sachs, Alberto Ramos, destacó que la solidez de los flujos de remesas de trabajadores mexicanos a sus familias ha sido determinante para agregar apoyo a la cuenta corriente y al consumo privado. Particularmente a las familias de bajos ingresos que tienen una alta propensión a consumir, que además evidencia “son los receptores abrumadores de estas transferencias”.

Para el año entrante, anticipa que continuará avanzando el flujo de remesas, en claro reflejo de la tendencia positiva del empleo de los trabajadores migrantes en Estados Unidos.

El círculo vicioso de las remesas
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha advertido que “un cuantioso volumen de remesas puede generar un círculo vicioso de estancamiento económico y dependencia”.

Al interior de un análisis titulado “¿Son una trampa las remesas?”, destacan que la entrada de remesas ayuda en efecto a los familiares del país de origen a solventar sus gastos y pueden impulsar al crecimiento económico financiando inversión en capital humano o físico, o bien en nuevas empresas.

No obstante, los autores Ralph Chami, Connel Fullenkamp y Anne Oeking, consignan el caos del Líbano, que es uno de los principales receptores de remesas en el mundo, para advertir que los países que reciben estas transferencias pueden llegar a depender de la exportación de mano de obra en lugar de la exportación de materias primas.

Los analistas del Fondo destacan que las remesas se gastan principalmente en consumo de los hogares, la demanda de todos los productos aumenta a medida que las remesas crecen. Esto ejerce una presión al alza sobre los precios.

Así, consideran que se genera “un círculo vicioso”, pues el efecto de las remesas sobre los incentivos a trabajar empeora, cuando el salario de reserva, aumenta. México es el cuarto mayor receptor mundial de remesas, según Banco Mundial. Arriba de nosotros, solo están Filipinas, China, E India, el líder del globo.