El departamento de salud reparte cubrebocas gratuitos en una biblioteca pública en Milwaukee, el 6 de noviembre de 2020. (Taylor Glascock/The New York Times).
A medida que la pandemia envuelve a Estados Unidos, las recomendaciones recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) han sido notables tanto por lo que dicen como por lo que callan

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A medida que la pandemia envuelve a Estados Unidos, las recomendaciones recientes de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) han sido notables tanto por lo que dicen como por lo que callan. En lo que ha significado un giro, la agencia está ahora estrechando su relación con la evidencia científica, a menudo contradiciendo las posiciones del gobierno de Trump.

En informes científicos publicados el 10 de noviembre, los CDC detallaron los beneficios de los cubrebocas para quienes los utilizan, no solo para los que los rodean. Los investigadores de la agencia también instaron a las personas a celebrar el Día de Acción de Gracias solo con personas con las que ya conviven o, en su defecto, utilizando un cubreboca con dos o más capas.

Los funcionarios gubernamentales han ignorado la evidencia sobre la efectividad de los cubrebocas. Es una de las razones por las que ha habido al menos tres brotes de COVID-19 en la Casa Blanca y cientos de casos vinculados con mítines del presidente Donald Trump.

Esta guía fue la más reciente de una serie de boletines asertivos publicados por los CDC. En los últimos días, los funcionarios de la agencia han emitido requisitos estrictos para las líneas de cruceros; actualizado la ciencia alrededor de las infecciones por COVID-19 en los niños; revaluado el riesgo de virus en el aire en espacios cerrados; y publicado recomendaciones para los laboratorios que investigan reinfecciones virales en pacientes.

Aún así, los funcionarios de los CDC no han anunciado públicamente estos hallazgos ni han realizado conferencias de prensa explicándolos. En cambio, han publicado los boletines en línea de manera discreta. La noticia sobre ellos, por lo general, ha aparecido primero en Twitter y se ha descubierto por expertos externos. Robert Redfield, el director de la agencia designado por Trump, se ha mantenido prácticamente en silencio, a pesar de los números récord de casos de coronavirus.

En entrevistas, algunos científicos de los CDC y expertos en salud pública que trabajan en estrecha colaboración con ellos describieron las razones del cambio: un gobierno distraído por las elecciones, la explosión de casos de coronavirus por todo el país y la alta probabilidad —ahora una certeza— de que Joe Biden derrotara a Trump.

Los CDC se han quitado un peso de encima que les ha permitido volver a hacer su trabajo”, afirmó Scott Becker, director ejecutivo de la Asociación de Laboratorios de Salud Pública, quien ha trabajado de cerca con científicos de los CDC durante décadas.

Bajo el gobierno de Biden, los CDC recuperarán su estatus como la principal agencia de salud pública del mundo, afirmó Céline Gounder, miembro del grupo asesor de Biden sobre el coronavirus.

“Si bien su papel ha sido disminuido durante la crisis actual, juegan un rol muy importante en todo esto”, dijo Gounder. El nuevo gobierno reconstruirá la infraestructura de datos y salud pública, restablecerá el personal de los CDC en sus sucursales en el extranjero, y “le devolverá el control a los CDC”.

Dentro de los CDC, hay una sensación palpable de alivio y una determinación por volver a una identidad apolítica, según cuatro científicos que hablaron bajo condición de anonimato porque temían por sus empleos.

“No podíamos permitirnos ser politizados en este momento”, dijo uno de los científicos, quien está involucrado en la respuesta pandémica de la agencia. “No íbamos a perder tiempo lamiéndonos las heridas y preocupándonos por lo que había salido mal en el pasado”.

Otro científico importante de los CDC afirmó que “a veces simplemente te sientes obligado a decir ‘no me importa lo que pase, tengo que hacer esto’”.

Hasta la llegada de la pandemia, los CDC eran considerados como la agencia de salud pública líder en el mundo. Pero según los expertos, el amordazamiento de sus científicos por parte del gobierno de Trump y la politización de algunos de sus consejos incapacitaron sus esfuerzos por responder preguntas críticas, como la manera en que las escuelas, iglesias y negocios debían reabrir, y cómo los estadounidenses podían protegerse mejor a sí mismos y a sus familias.

Según Thomas R. Frieden, quien lideró la agencia durante la presidencia de Barack Obama, el cambio comenzó después de que el gobierno de Trump se entrometiera en los boletines semanales de los CDC, los Informes Semanales de Morbilidad y Mortalidad.

Políticos designados intentaron modificar, retrasar o incluso detener la publicación de los informes, lo que provocó indignación pública y repudio en una audiencia del Congreso. El altercado precipitó la salida de Michael Caputo, un político designado que había acusado a los científicos de los CDC de sublevación, y de Paul Alexander, un asesor científico contratado para asistir a Caputo.

“La gran pelea por los Informes Semanales de Morbilidad y Mortalidad terminó con el gobierno reculando y, desde entonces, durante las últimas seis a ocho semanas, los CDC han estado publicando informes excelentes y realmente importantes”, dijo Frieden.

El informe científico sobre coberturas faciales, por ejemplo, está en desacuerdo con las acciones de las autoridades gubernamentales, incluyendo a Trump, quien rara vez utiliza cubrebocas y se ha burlado del cumplimiento estricto de Biden a usarlas en público.

El boletín también rompió con la anterior visión tibia de la agencia de que la evidencia “podría convencer” a los estadounidenses de que debían utilizar cubrebocas y que su uso “podría evitar” que una persona infectada propagara el virus a otras.

Las recomendaciones de los CDC para las reuniones del Día de Acción de Gracias llegaron más de dos semanas antes de las vacaciones, lo que ya de por sí es una mejora. Hasta hace poco, gran parte de las directrices de la agencia eran demoradas por “los muchos ojos sobre ellas que necesitaban ver, aclarar y posiblemente cambiar cosas”, dijo Becker.

“Pero el tema del Día de Acción de Gracias y los cubrebocas me hizo un poco darme cuenta de que al fin nos estamos adelantando un poco a las situaciones, como solíamos hacer”, agregó.
Los CDC también reconocieron en octubre, meses después de que la Organización Mundial de la Salud lo hiciera, que el coronavirus podía transmitirse por el aire en entornos cerrados con poca ventilación. También establecieron medidas sensatas y científicas que los laboratorios de salud pública deben tomar para confirmar las sospechas de reinfecciones del virus.

Pero ninguno de estos informes ha estado acompañados de reuniones informativas por parte de los científicos de la agencia, fundamentales en la respuesta de los CDC a brotes anteriores de enfermedades infecciosas.

Las indicaciones sobre los cubrebocas, por ejemplo, podrían haber pasado desapercibidas si las organizaciones de noticias no se hubieran enterado de su publicación y lo hubieran informado. Según varios expertos, esta fue una oportunidad desperdiciada para que los científicos federales explicaran cómo la ciencia había evolucionado y lo que eso significaba para el público.

“Tenemos una situación ahora en la que hay suficientes datos como para recomendarlas con bases científicas, y eso podría ayudar a cambiar el comportamiento de algunas personas si se viera que los reforzadores habituales de la salud pública y los líderes políticos se apoyaran entre sí”, dijo Richard Besser, quien se desempeñó como jefe interino de los CDC durante el brote del virus H1N1 en 2009.

La continua ausencia de comunicaciones de salud pública por parte de las agencias gubernamentales es peligrosa, dada la propagación descontrolada del coronavirus y las fiestas venideras, dijeron él y otros.

Carlos del Río, experto en enfermedades infecciosas de la Universidad Emory en Atlanta, dijo que le había aconsejado a sus amigos de los CDC, incluyendo a Redfield, que “hicieran lo correcto”.

“Le dije a Redfield, ‘empieza a realizar conferencias de prensa, toma la iniciativa, y si te despiden, pues que te despidan”, recordó del Río. “Hay un vacío absoluto en la respuesta del coronavirus en este momento”.

Redfield no respondió a una solicitud de comentarios.
Los científicos también estaban ansiosos por saber como se desarrollarán las próximas semanas. Estados Unidos está enfrentando un número récord de infecciones y hospitalizaciones, y pronto podría seguirle un número récord de muertes.

El que los CDC puedan responder de manera adecuada dependerá de si los funcionarios del gobierno reanudan su intromisión en la agencia o permanezcan distraídos durante el periodo de transición presidencial.

Ya al menos una persona designada por Trump ha dejado vacante una posición clave. Tammy Beckham, asistente cercana al zar de pruebas del gobierno, el almirante Brett P. Giroir, supervisó el suministro y distribución de los insumos para la aplicación de pruebas de diagnóstico, pero se trasladó la semana pasada a la Administración de Medicamentos y Alimentos.

Beckham fue reemplazada por un veterano de la agencia, Michael Iademarco. Algunas personas en la agencia vieron esto como una señal de que la presión del gobierno podría disminuir incluso antes de que Biden asuma la presidencia.

“Esto no se trata de un republicano o un demócrata”, afirmó un científico de alto nivel. “Se trata de la salud pública. La pandemia no es partidista”.

c.2020 The New York Times Company