Especial
Aunque en un inicio se dijo que el incendio fue provocado, la PGJE determinó que fue a causa de un cortocircuito

El jueves 5 de marzo de 1987 se incendió la Escuela de Bachilleres Ateneo Fuente. Eran las 18:35 horas cuando del cuarto piso del edificio principal salieron llamas enormes con humo negro.

Pasó media hora hasta que Bomberos de Saltillo, con apoyo de personal de John Deere, extinguieron el fuego. Surgieron distintas versiones en cuanto a la posible causa: fallas en el circuito eléctrico; que las llamas fueron provocadas; e incluso que exalumnos habrían estado involucrados.

En el incendio se perdió un invaluable acervo bibliográfico que perteneció al escritor saltillense Artemio de Valle Arizpe. Se rescataron solo 47 de los 2 mil libros que había en el lugar. Es decir, se perdió el 97 por ciento de los volúmenes, entre los que se presume había manuscritos inéditos.

En la nota sobre el siniestro, publicada por VANGUADIA al día siguiente, se dieron a conocer las primeras versiones de lo ocurrido.

Los estudiantes Andrés de la Peña, Carlos Tapia Oyervides, Román Vega Banda y César Enrique Torres, afirmaron haber sido los primeros en detectar y tratar de sofocar el fuego. Habrían sido ellos quienes recuperaron las casi cinco decenas de ejemplares.

Los jóvenes dijeron que, dos horas antes, tres individuos entraron al cuarto piso, cuyo acceso estaba prohibido para alumnos y personal administrativo.

Pese a encontrarse en el mismo nivel, la Pinacoteca del Ateneo no tuvo daño, manteniéndose intactas las exposiciones de colecciones pictóricas.

La directora de entonces era María Antonieta Valero Gil. Ella refirió a los medios que, el día del incendio, pero a las 16:00 horas, alguien quemó un trapo en el pasillo central de la institución. Luego, a las afueras del edificio apareció un trapeador quemado y junto a él una lata de contenido diesel, así como una serie de bolas de papel en su interior.

En primera instancia, se habló de que incendio pudo deberse a problemas con el circuito eléctrico, ya que al ser un piso de poca afluencia, no se tenía pleno conocimiento de las condiciones de los circuitos eléctricos instalados en ese piso.

Dos días después de lo ocurrido, la prensa publicó que tras el peritaje realizado por el Departamento de Prevención y Control de Siniestros de Saltillo, la primera línea de investigación arrojó que el incendio fue provocado.

Sin embargo, no se llegó a nada concluyente y el caso pasó a manos de de la Procuraduría General de Justicia de la República.

Cabe mencionar que en esa época, la Universidad Autónoma de Coahuila atravesó por problemas de índole política que derivó marchas, paros y manifestaciones. Esto llevó a los medios de comunicación y a los involucrados a cuestionarse si el incendio del cuarto piso tuvo relación con dichos conflictos.

Entre los sospechosos se mencionó a dos exalumnos del Ateneo: Francisco Lara y Jesús Dávila Álvarez, conocido como “El Piojo”.

INTERVIENE LA PGJR

Finalmente, el 16 de abril de 1987 se hizo público el dictamen de la investigación realizada por la PGJR. En el documento de 16 cuartillas con 4 anexos, se descartó la posibilidad de que el incendio haya sido originado por sustancias inflamables.

En el mismo archivo, según la nota periodística publicada por VANGUARDIA, el cierre de la investigación dice de forma textual que “la causa más probable del inicio del siniestro fue un arco producido por un cortocircuito que se refleja en los conductores eléctricos de la canalización por muro y en la lámpara del alumbrado”. 

Durante la investigación se detectó que el sistema eléctrico era deficiente dado que los sistemas de protección y control no reunía los requerimientos de seguridad.

A 33 años de este acontecimiento, el Ateneo no se ha visto envuelto en algo similar, por lo que todo queda como un recuerdo.