La ex gobernadora de Alaska, Sarah Palin (i) y el candidato presidencial republicano Donald Trump (d). Foto: AP
En los últimos días, Trump ha moderado su posición en materia migratoria, tras fichar a una nueva jefa de campaña, Kellyanne Conway.
"Partes del mensaje que escuchamos la última semana no son consistentes con la posición estricta (del pasado en materia migratoria) y el mensaje que sus seguidores han recibido"...
Sarah Palin, ex gobernadora de Alaska

La ex gobernadora de Alaska, Sarah Palin, que forma parte del movimiento de derecha Tea Party, advirtió al candidato presidencial republicano Donald Trump que si suaviza su política migratoria provocará "una masiva desilusión" entre sus seguidores, partidarios de mano dura en inmigración.

Palin, quien apoya a Trump en los comicios, dijo en declaraciones al diario "The Wall Street Journal" que "partes del mensaje que escuchamos la última semana no son consistentes con la posición estricta (del pasado en materia migratoria) y el mensaje que sus seguidores han recibido".

Palin, quien fue candidata a la vicepresidenta en 2008 en tándem con John McCain, confió en que Trump aclare pronto cual es su posición. Y espera que el magnate "no deje ninguna duda de que está tan en contra de la inmigración ilegal como cuando empezó" la carrera hacia la Casa Blanca.

En los últimos días, Trump ha moderado su posición en materia migratoria, tras fichar a una nueva jefa de campaña, Kellyanne Conway. El multimillonario intenta no sólo atraer el voto latino y afroamericano, sino seducir a los votantes blancos que podrían inclinarse por él pero a los que asusta el tono racista de sus declaraciones.

Su mensaje esta semana ha sido, sin embargo, inconsistente, ya que, por ejemplo, ha cambiado en varias ocasiones de opinion en materia de deportaciones. El multimillonario pasó de prometer la deportación masiva de 11 millones de inmigrantes indocumentados a sugerir que algunos pueden quedarse si pagan impuestos.

Trump ganó la candidatura republicana con un mensaje de mano dura en inmigración. Prometió que si es elegido presidente deportará a 11 millones de indocumentados en dos años y construirá un muro en la frontera, que hará pagar a México.