Cortesía
Mientras los Browns contrataron a Kareem Hunt, quien fue exhibido en un video mientras golpeaba a una mujer, Colin Kaepernick sigue sin tener un contrato por protestar por los derechos de los afroamericanos

El pasado lunes los Browns anunciaron la contratación del corredor Kareem Hunt, quien al final de la temporada pasada de la NFL fue despedido por los Chiefs luego de que se diera a conocer un video en donde se observa claramente cuando agrede a una mujer dentro de un hotel.

El equipo de Kansas City no sólo lo dio de baja por el lamentable hecho, si no porque el propio jugador habría mentido cuando se le cuestionó sobre los rumores de su comportamiento antes de que se hiciera público el video.

A la par, la porpia NFL anunció que suspendía infedinidamente al corredor para poder hacerle una investigación, ya que hay rumores de que su conducta violenta se ha repteido en más de una ocasión.

Hunt egresó de la Universidad de Toledo e impactó la liga como un asteroide, pues en poco más de año y medio con la franquicia de Kansas City, registró 2,151 yardas por tierra, 833 por recepción y un total de 25 anotaciones.

Sin duda un jugador con un talento incomparable, pero que su comportamiento dista mucho de los estatutos de pulcritud que busca la NFL.

Los propios Browns sabían que serían blanco de críticas por alentar este tipo de jugadores a lo que se justificaron diciendo que todo ser humano requería de una segunda oportunidad.

Es bien sabido que Cleveland tiene debilidad por jugadores con problemas de conducta, pues sólo hay que recordar casos como Johnny Manziel Josh Gordon.

“Entendemos completamente la complejidad de las preguntas y los problemas que representa firmar a un jugador con la historia de Kareem y no condonamos sus acciones. Debido al hecho que lo conocemos tras una extensiva investigación, creemos que merece una segunda oportunidad pero entendiendo que debe tomar pasos críticos y esenciales para convertirse en un miembro de la organización”, dijeron los Browns en un boletín.

La otra cara de la moneda la padece el quarterback Colin Kaepernick, quien a pesar de llevar a los 49ers a disputar el Super Bowl XLVII, ha sido marginado por los 32 equipos de la NFL.

Aunque en aquella ocasión San Francisco perdió ante los Ravens, “Kaep” demostró su calidad con el balón, sus nervios de acero en los momentos de presión y su liderazgo frente a un equipo.

Pero nada de eso le ha ayudado a contrarrestar el único “pecado” que ha comentido en su carrera deportiva: “protestar por los derechos civiles de los afroamericanos en los Estados Unidos”.

Aunque en cualquier persona esa postura sería admirada y aplaudida, Colin molestó a las altas esferas de los Estados Unidos, pues su protesta la realizaba en plenos partidos, al hincarse mientras se entonaba el Himno Nacional.

Incluso las críticas vinieron desde la Casa Blanca, pues el propio Dondald Trump ha reiterado su desaprobación por este tipo de protestas que se televisan en cadena nacional.

Sus acciones le han traido consecuencias, pues al término de su contrato con los 49ers ya no se lo quisieron renovar, además de que el resto de los equipos le cerraron la puerta.

Es tanto el “destierro” que incluso cuando los Redskins se quedaron literalmente sin quarterbacks, prefirieron llamar a Mark Sanchez, un quarterback que una y otra vez ha demostrado no tener la calidad para jugar en la NFL.

Ni siquiera han tenido acercamientos con el jugador, a pesar de ser la cara de un movimiento de derechos humanos que la propia marca internacional de ropa deportiva Nike ha apoyado.