Cuestionan diarios influyentes del mundo operativo de EU: ‘Fue ilegal e imprudente’
COMPARTIR
The New York Times, The Guardian y El País señalaron que la intervención en Venezuela puede erosionar el liderazgo de Washington
La intervención militar ordenada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Venezuela fue duramente cuestionada por tres de los diarios más influyentes del mundo, que la calificaron como una acción “ilegal” e “imprudente”, carente de legitimidad internacional y con el potencial de erosionar gravemente el liderazgo global de Washington.
El Comité Editorial de The New York Times —órgano independiente de la redacción— publicó un editorial titulado El ataque de Trump a Venezuela es ilegal e imprudente, en el que cuestionó la legalidad y las consecuencias de la incursión.
TE PUEDE INTERESAR: Dejó 40 muertos intervención de EU, asegura funcionario venezolano
El diario neoyorquino describió al gobierno de Nicolás Maduro como “antidemocrático” y “represivo”, y recordó informes de Naciones Unidas que documentan más de una década de asesinatos, torturas, violencia sexual y detenciones arbitrarias contra opositores políticos. También señaló que Maduro “se robó las elecciones presidenciales del año pasado” y que su gestión provocó un éxodo de casi ocho millones de migrantes, con impacto en toda la región.
No obstante, el editorial subrayó que Venezuela se convirtió en “el primer país sometido” al nuevo enfoque imperial de Estados Unidos, lo que representa “un precedente peligroso e ilegal sobre el papel de Washington en el mundo”. Al actuar sin aval internacional, sin una base legal clara ni respaldo interno suficiente, advirtió el periódico, Trump ofrece una justificación a líderes autoritarios como los de China y Rusia para intervenir en países vecinos y reproduce la lógica que llevó a la invasión de Irak en 2003.
En una línea similar, el diario británico The Guardian habló directamente de la “putinización” de la política exterior estadounidense. En un análisis firmado por Julian Borger, el periódico sostuvo que los ataques nocturnos contra Venezuela, la captura de Maduro y de su esposa, y las declaraciones de Trump sobre “gobernar” el país y comercializar su petróleo dañaron gravemente el derecho internacional y las normas globales.
Borger agregó que lo más inquietante es que la operación haya tenido éxito, ya que refuerza la tentación de recurrir al poder militar como herramienta política interna. En ese sentido, describió a Trump como un presidente cada vez más arrogante, con popularidad decreciente y urgido de desviar la atención de los escándalos que rodean a su administración.
Desde España, El País también fue categórico. En su editorial Fuerza bruta en Venezuela, afirmó que la operación estadounidense es ilegal por violar el derecho internacional y advirtió que abre un escenario extremadamente peligroso. El diario alertó sobre el doble riesgo de presentar una acción militar ilegal como una gesta de liberación democrática y de que el chavismo utilice la intervención como excusa para cerrar filas, militarizar aún más el país y justificar una represión sin límites.
Otras dos columnas del mismo medio reforzaron esas críticas. En Sheriff de las Américas, modelo para Putin y Xi Jinping, el analista Lluís Bassets reconoció que la caída de un dictador puede ser una buena noticia, pero advirtió que no lo es cuando ocurre mediante una intervención militar sin respaldo de Naciones Unidas, del Congreso estadounidense ni del derecho internacional. Según el autor, el llamado “Corolario Trump” —una actualización de la Doctrina Monroe— constituye una amenaza para cualquier gobierno adverso a Washington y, al mismo tiempo, una señal de aval implícito para las ambiciones regionales de Rusia y China.
Por su parte, Máriam Martínez-Bascuñán escribió en Lo que muere en Caracas que el ataque contra Venezuela certifica el colapso de la “ficción de un orden internacional basado en normas”. “Si el líder de Occidente puede bombardear una capital y secuestrar a un jefe de Estado, ¿con qué autoridad se condena a Putin por Ucrania?”, se preguntó. Y concluyó que Trump cree estar demostrando fuerza cuando, en realidad, está destruyendo el último capital estratégico de Estados Unidos: su legitimidad.