Pone presión a México intervención de Estados Unidos en Venezuela
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Ante captura de Nicolás Maduro, el presidente Trump dijo que algo se tendrá que hacer con México ante narcotráfico
La captura de Nicolás Maduro tras una intervención de Estados Unidos en Venezuela eleva la presión política sobre México, particularmente en materia de seguridad, y fortalece la posición de Trump para incrementar sus exigencias hacia el gobierno mexicano, advirtió el académico experto en seguridad, Víctor Manuel Sánchez Valdés.
Ayer, fuerzas estadounidenses ejecutaron una operación que derivó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Tras ello, el presidente estadounidense, Donald Trump, emitió mensajes dirigidos a otros países de América Latina, incluido México.
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A partir de esta intervención, Estados Unidos podría ejercer una mayor presión sobre México e incluso intervenir de manera coordinada con su gobierno en el combate al narcotráfico, consideró Sánchez, doctor en Políticas Públicas e investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC).
En entrevista con Fox News, al ser cuestionado sobre seguridad, el presidente estadounidense afirmó que “algo tendrá que hacerse con México”, al asegurar que los cárteles del narcotráfico controlan el país.
Trump sostuvo que la captura de Maduro y Cilia Flores “no buscaba” ser un mensaje para Sheinbaum, sin embargo, afirmó que ella “está muy asustada con los cárteles”, y que cuando Estados Unidos le ha ofrecido ayuda para combatirlos, Sheinbaum se ha negado.
“Es una buena mujer, pero los cárteles son los que gobiernan México, no ella. Ella le tiene miedo a los cárteles”, dijo a Fox News.
Para Sánchez, estas declaraciones, así como la intervención abierta en Venezuela, colocan al gobierno mexicano bajo una presión adicional para cumplir con las exigencias de Trump, particularmente en materia de seguridad. Aun así, aclaró que el contexto mexicano es distinto y que no puede hacerse un paralelismo automático con el caso venezolano.
Señaló que el caso de Maduro abre un precedente relevante: se trata de un jefe de Estado trasladado a Estados Unidos para enfrentar cargos por narcotráfico, lo que, a su juicio, podría derivar en exigencias cada vez más frecuentes hacia México para entregar a políticos, funcionarios o integrantes de las Fuerzas Armadas presuntamente coludidos con el crimen organizado; así como un escenario de mayor coordinación forzada entre ambos países para el combate del crimen en México.
A su juicio, es probable que, ante la presión externa, la Presidenta y el Congreso mexicanos terminen autorizando ciertas acciones conjuntas. En ese caso, señaló, desde el punto de vista legal ya no se hablaría de una vulneración directa a la soberanía, aunque en el plano político y discursivo el tema seguiría generando controversia.
Sanchez consideró que Trump ha mostrado una propensión clara a involucrarse en los asuntos internos de otros países y que, más allá de la oposición discursiva, materialmente puede haber límites para frenar ese tipo de acciones.
Sobre el combate al narcotráfico, el especialista advierte que la cooperación con Estados Unidos no puede verse como la única solución. Sostiene que no existen recetas únicas y que las estrategias de seguridad requieren una combinación de acciones, como el fortalecimiento de la inteligencia, la cooperación internacional, el combate a las fuentes de financiamiento y el desmantelamiento de redes de protección política. La colaboración con Estados Unidos, concluye, puede ser positiva si se da en un marco bilateral y no impuesto.