Raúl Vera, obispo de Saltillo | Foto: Vanguardia
Fue abordado por los uniformados en el Aeropuerto de Monterrey

Raúl Vera López, obispo de la ciudad fue intimidado por elementos del ejército en el Aeropuerto de Monterrey, reportó la Diócesis de Saltillo en su cuenta de Twitter.  En un tuit precisan que el clérigo fue abordado por dos elementos de seguridad. 

"Hoy en el @AeropuertoDeMTY el obispo de la @diocesisaltillo fue abordado por 2 elementos del @EJERCITODMX, tenían anotado su nombre, preguntaron hacia dónde se dirigía y tomaron matrícula #PorSuSeguridad #Intimidacion @AlfonsoDurazo #AniversarioCastaños @SEDENAmx @Luis_C_Sandoval", dice el mensaje publicado en redes sociales. 

De acuerdo a la información que compartían en Twitter, se indicó que ayer en ese aeropuerto, el Obispo de Saltillo fue abordado por 2 elementos del Ejército, que tenían anotado su nombre, y preguntaron qué hacía, a dónde se dirigía y tomaron matrícula.

Pero también señalaron que  “en el 13 aniversario del caso Castaños este incidente no puede pasarse por alto. Esto ocurrió cuando el Obispo Vera regresaba de la peregrinación anual de su Diócesis a la Basílica de Guadalupe”.

La asesora de Comunicación de la Diócesis de Saltillo y del Obispo Raúl Vera, Jackie Campbell, comentó que esta no fue una acción normal, por lo que debe dar una explicación del incidente la Sedena y la Secretaría de Seguridad Pública.

De los hechos, comentó que se presentaron ayer en la Terminal 2 del Aeropuerto de Monterrey, minutos antes de las 14:00 horas. Raúl Vera iba saliendo del aeropuerto con su equipaje y acompañado del chofer de Monseñor Villalobos, a él le pidieron su nombre (no dieron sus apellidos); los dos militares tenían cascos, y armas largas al frente de su cuerpo.

El primer militar le preguntó si era el padre o algo más que un sacerdote, a lo que Vera López le respondió que era un Obispo, mientras que el segundo militar de una libreta leyó el nombre de “Raúl Vera López” y confirmó si era él, a lo que el Obispo de Saltillo aseveró.

Luego preguntaron a dónde se dirigía, les respondió que a Saltillo y después le preguntaron por las placas del auto, en este caso le respondió que quizás el chofer, este último respondió que las habían cambiado recientemente, las dieron y las anotaron.

Agregó que el Obispo de Saltillo les preguntó a qué se debían todas esas interrogantes y los militares le respondieron que se trataba sólo de “su seguridad”; después subieron a auto y regresaron a Saltillo.