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Onésimo Cepeda, quien fue obispo de la Diócesis de Ecatepec durante 17 años, puntualizó que no realizará campaña, por lo que si es diputado será por la vía de la representación proporcional... pero por la noche dijo que mejor no

“Ciertamente seré diputado, pero diputado plurinominal, yo no voy a andar haciendo campaña”, habría dicho el exobispo de Ecatepec, Onésimo Cepeda, de 84 años de edad, al ser postulado por el partido Fuerza por México al Congreso del Estado de México.

Gerardo Islas, dirigente nacional de Fuerza por México, precisó que Cepeda presentó su renuncia al Papa Benedicto XVI, máximo jerarca católico, desde el 7 de mayo de 2012, tras cumplir 75 años, por lo que cumple con el requisito de estar separado de sus funciones con por lo menos cinco años de anticipación para ser postulado.

En conferencia de prensa, Onésimo Cepeda, quien fue obispo de la Diócesis de Ecatepec durante 17 años, puntualizó que no realizará campaña, por lo que si es diputado será por la vía de la representación proporcional.

Aseguró que incluso dialogó sobre el tema de su postulación con el Papa Francisco, pero precisó que antes de formalizar su registro cuenta con un equipo de especialistas en derecho canónico y derecho civil para revisar su caso y verificar si es o no viable.

“Si en los dos lados sucede que no tengo ningún inconveniente, entonces ciertamente seré diputado”, declaró Cepeda.

El exobispo de Ecatepec aseguró que con el expresidente Enrique Peña Nieto acabó su relación con los priistas.

Reconoció que fue amigo del exmandatario, pero posteriormente no lo volvió a ver, y aseguró que no le guarda rencor a ningún político.

Ante los medios de comunicación, se pronunció a favor de los candidatos de Fuerza por México, partido en el que dijo que es muy amigo de Pedro Haces y de Gerardo Islas.

Aseveró que México debe tener “un gobierno sin corrupción, un gobierno que nos defienda contra el crimen, nosotros hemos caído en la criminalidad, un gobierno que sea capaz de tener a todos los malhechores alejados de los ciudadanos”.

Respecto de la corrupción de los actores políticos, Cepeda, ahora abanderado de Fuerza por México, comentó: “Los políticos no deben robar mucho, porque desgraciadamente todos son ratas (…). Yo espero no robar nada”.

QUE SIEMPRE NO

El Obispo emérito de Ecatepec, Onésimo Cepeda, habría dicho hoy, luego de anunciar sus aspiraciones políticas arropado por Fuerza Por México, que mejor no buscará ser Diputado local en Estado de México, pues eso implicaría dejar su ministerio religioso. Lo anterior lo dijo en una entrevista con Carlos Marín, informó esta noche el periódico Milenio.

“Yo jamás voy a abandonar el ministerio porque sería tanto como vender mi… Por un plato de lentejar por ser Diputado, es una pendejada de tres años y yo como Obispo estoy designado a juzgar a los dos activos de Israel en el cielo”, dijo Cepeda a Marín.

Antes, Cepeda dijo que buscaba llegar al Congreso del Estado de México. Quería una diputación por el Distrito 21 en la entidad gobernada por Alfredo del Mazo Maza.

“¿Ustedes se preguntarán que por qué acepto yo ser candidato? La primera porque quiero a México; y la fundamental porque estoy harto de tanto pendejo que gobierna y que se sienta en curules por todos lados. Yo creo que México merece algo mejor”, dijo Cepeda durante una conferencia de prensa en la Ciudad de México.

“Desgraciadamente todos son ratas y todos roban algo, yo espero no robar nada”, añadió el polémico personaje.

En mayo de 2012, de manera abrupta, el entonces Papa Benedicto XVI le quitó la Diócesis de Ecatepec al obispo Cepeda debido, según las fuentes de El Vaticano citadas entonces, a su vida mundana, a sus múltiples escándalos y a las denuncias que lo señalaban de ser un defraudador sin escrúpulos. Todos estos hechos dañaban la imagen de la Iglesia católica en México desde hacía años.

El especialista Bernardo Barranco comentó entonces para SinEmbargo: “Fue muy violenta y muy atípica la manera en que se le quitó la diócesis de Ecatepec a Onésimo Cepeda. El Vaticano no guardó las formas. Se ve que ya tenía prisa por sacarlo de la jugada. El mismo Onésimo no se esperaba este golpe fulminante. En sus expectativas estaba el haberse quedado un par de años más al frente de la Diócesis”.