Baleados de Múzquiz se debaten entre la vida y la muerte
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En la zona del crimen se encontraron cinco cartuchos percutidos, pero entre las ropas del asesino había 10 cartuchos más que aparentemente serían utilizados para seguir disparando en contra de la familia de su ex mujer
Región Carbonífera.- El agente investigador del ministerio público de Melchor Múzquiz, Juan Ramiro Fuentes Briones, informó que Ernesto Ruiz Morín, quien asesinó a balazos a sus ex suegros y dejó gravemente herida a la abuela de su ex esposa, sería consignado por el delito de homicidio calificado con agravantes de premeditación, alevosía, ventaja y traición por el parentesco con la familia, aún y cuando se encuentra bajo custodia en el área de terapia intensiva del IMSS en Nueva Rosita.
Por su parte, Viridiana Castro San Agustín, la ex esposa del homicida, será consignada ante la agencia adscrita en la ciudad de Sabinas por el delito de lesiones gravísimas que ponen en riesgo la vida en agravio de Ernesto Ruiz Morín, luego de que disparara en contra del asesino de sus padres.
Explicó también que tras realizar la necropsia de ley a los cuerpos de Javier Castro Morín, se informó que murió a causa de herida por proyectil de arma de fuego en el cuello con laceración de la vena aorta.
De igual forma se especificó que las causas de la muerte de la señora Julia Guadalupe Sanagustín de 39 años, fueron por traumatismo craneoencefálico ya que presentaba dos balazos, uno en el cuello y otro en el pómulo.
Sobre el estado de salud de la abuela de Viridiana Castro San Agustín, la señora Manuela Hernández Pérez, de 65 años de edad, dijo que se encuentra debatiéndose entre la vida y la muerte en un hospital de Monterrey, Nuevo León, ya que el desquiciado sujeto le propinó un balazo a la altura del tórax.
Se dijo que en la zona del crimen se encontraron cinco cartuchos percutidos, pero entre las ropas del asesino había 10 cartuchos más que aparentemente serían utilizados para seguir disparando en contra de la familia de su ex mujer.
Trascendió que este crimen ya había sido planeado por Ernesto Ruiz Morín, de 29 años de edad, ya que antes de perpetrarlo le entregó una carta a su propia madre en la cual le pedía perdón por lo que iba a hacer. Además se solicitó que cuidara mucho a su hija y que se la llevara al estado de Sonora, depositando toda la confianza en ella para que creciera de buena manera.
Al enterarse del escrito, la madre acudió a la casa de su ex nuera para tratar de evitar alguna tragedia, pero llegó demasiado tarde, ya que cuando arribó al domicilio ya estaba la terrible escena de las personas sin vida y heridas.