Asociación Helen Keller: emoción a flor de piel
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Celebra Asociación Helen Keller graduación de sus alumnos
El fin de cursos, huele a fiestas, compras, vestidos, zapatos y todo lo necesario para festejar la culminación de los estudios, cualquiera que sea el grado. La celebración se expande y quienes influyeron en el estudio del graduando se hinchan de orgullo en las ceremonias, pero ¿qué pasa cuando la graduación, en lugar de incluir logros como un título universitario o un certificado de primaria, lo que se logró es poder caminar, balbucear unas palabras o poder ir al baño, solo?
Esto pasa en la Asociación Helen Keller, donde se dio por concluido su curso, con una ceremonia donde los 40 miembros de la asociación se graduaron, luego de llevar diversos cursos, talleres y terapias físicas y pedagógicas. Se concluyó el ciclo escolar que fue enmarcado con el mismo entusiasmo y alegría de los padres de familia que no dejaban de tomar fotos y algunos videos, de dicho evento.
Momentos antes, Perla Lizeth, lloraba a gritos, ella es de las más destacadas del grupo. A sus 21 años se graduó y estaba muy emocionada. Con dificultad pudo emitir algunas palabras, que si bien están alejadas de la perfecta dicción de los locutores de radio, se dio a entender explicando que le encanta hacer pulseras y estar dentro de la asociación.
 A Perla le encanta la música y su rostro moreno y salpicado de brillos de colores se ilumina cuando expresa que Pablo Montero es su cantante favorito.
Aceptar
Vivir con una discapacidad en casa en un principio es duro de aceptarlo, relata la madre de Angel, que orgullosa miraba caminar a su hijo, pues pese a las predicciones, que no le favorecían, ha logrado dar ya sus primeros pasos.
Con el niño en brazos que inquieto jugaba con su cabello, la madre señaló que tenía cinco días de nacido cuando le diagnosticaron síndrome de West, que es un tipo de epilepsia con espasmos infantiles, "fue muy duro, no es fácil, al principio es bien complicado, pero hoy ya lo aceptamos y mi hijo puede no sólo caminar. Angel dentro del evento fue quien tocó para sus compañeros una pieza con su pequeño órgano.
Con honores
Los continuos movimientos y las miradas perdidas de quienes se graduaron, además de algunos sonidos involuntarios que no eran ajenos a la realidad que viven los padres de familia, fueron parte de la ceremonia. La presidenta de la Asociación, Maria del Refugio Gutiérrez, y madre de familia de una joven con autismo, dijo sentirse muy feliz y llena de satisfacciones.
"Terminamos con grandes éxitos que nos llenan de satisfacciones, como el tener nuestras instalaciones terminadas y que ya fueron inauguradas por el Gobernador, y el poder contar con el equipo necesario para la rehabilitación de nuestros niños, así como con gente profesional, además de contar con voluntarios que se ha acercado a nosotros, entre ellos un grupo de jóvenes del Tecnológico de Monterrey", dijo.