Centro de Justicia y Empoderamiento para las Mujeres en Torreón reporta aumento en atención a casos de violencia
Este incremento refleja tanto la magnitud de la violencia de género como la efectividad de las campañas de sensibilización y difusión del Centro
TORREÓN, COAH.- El Centro de Justicia y Empoderamiento para las Mujeres en Torreón reporta un ligero aumento en los casos atendidos, contabilizando alrededor de 200 nuevos ingresos cada semana.
Este incremento no solo evidencia la magnitud de la problemática de violencia de género, sino también la efectividad de las campañas de sensibilización y difusión que buscan acercar los servicios a quienes más los necesitan.
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Lejos de ser motivo de alarma, esta tendencia refleja la confianza creciente de las mujeres para buscar apoyo y asesoría en un espacio seguro y especializado, afirmó Cristina Gómez Rivas, coordinadora del Centro. “Muchas usuarias manifiestan que encontraron el valor para denunciar gracias a testimonios de otras mujeres que atravesaron procesos similares, lo que fortalece la red de acompañamiento y solidaridad”, señaló.
Sin embargo, el fenómeno evidencia que la violencia al interior de las familias en La Laguna aún no se ha erradicado, afectando no solo a las mujeres, sino a todo el núcleo familiar. El daño trasciende generaciones, ya que hijos e hijas que presencian o sufren violencia tienden a reproducir patrones similares si no reciben atención oportuna.
El Centro ofrece acompañamiento integral, que incluye asesoría legal, atención psicológica y médica, demostrando ser un espacio de apoyo ante situaciones complejas como divorcios, guarda, custodia y patria potestad. Asimismo, facilita talleres y capacitaciones para promover la autonomía económica y emocional de las mujeres, abriendo nuevas oportunidades para reconstruir sus proyectos de vida.
En el ámbito penal, cuando se identifica la probable comisión de un delito contra una mujer, los Ministerios Públicos intervienen para recibir la denuncia, mientras que el Centro refuerza el proceso con atención emocional, enfocándose en sanar las heridas invisibles pero profundas que dejan estas experiencias.
El trabajo coordinado entre las áreas jurídicas y psicológicas busca brindar una respuesta integral y eficiente, acompañando a las víctimas durante todo el proceso judicial y de recuperación. Actualmente, 25 Ministerios Públicos laboran en el centro, respaldados por el Gobierno del Estado a través de la Fiscalía Especializada de la Mujer. Los casos que se atienden abarcan desde adolescentes hasta mujeres de 40 años e incluso mayores, aunque en menor proporción.
La estrategia del Centro apunta a erradicar la violencia de género mediante la sensibilización de hombres y mujeres, dejando claro que la violencia no puede ser una opción ni un camino para la vida familiar. Se promueven campañas comunitarias y actividades educativas que buscan transformar normas culturales arraigadas y fomentar relaciones basadas en el respeto y la igualdad.
Gómez Rivas reconoce que la violencia adopta múltiples formas: desde gestos y rechazos hasta agresiones físicas y feminicidio, siendo la violencia emocional la más recurrente y dañina. Este tipo de agresión, aunque muchas veces invisible, deja secuelas profundas en la autoestima y la salud mental de las víctimas, dificultando su proceso de empoderamiento.
La especialista destacó que la violencia emocional está presente en todos los casos atendidos y suele ser la barrera principal para que las mujeres avancen en la toma de decisiones para su bienestar. Superar el miedo, la culpa y la dependencia emocional requiere acompañamiento profesional y empatía constante por parte del equipo multidisciplinario del Centro.
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“Una mujer violentada sexual o físicamente previamente ha sufrido agresiones emocionales. Si no se atiende este aspecto, es probable que las víctimas desistan de sus denuncias”, enfatizó la directora. Para enfrentar este desafío, se han implementado grupos de apoyo y seguimiento personalizado, que permiten a las usuarias compartir experiencias y encontrar fuerza en la colectividad.
Finalmente, se reconoció que, gracias a la lucha constante de muchas mujeres, se ha dado visibilidad a la importancia de la atención a los hijos, responsabilidad que corresponde a ambos padres. El Centro aspira a que, en el futuro, estos espacios sean lugares de crecimiento y no solo de atención a la violencia, reflejando un cambio positivo en la sociedad. La meta es construir una comunidad donde la igualdad, el respeto y la justicia sean pilares fundamentales para todos sus integrantes.