Coahuila: Enero abre la reflexión; el alcohol y su impacto en la salud de niñas, niños y adolescentes
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Aunque la ENCODAT 2025 reporta una disminución en el consumo de alcohol entre adolescentes, especialistas y organismos de salud advierten que el inicio temprano sigue representando un riesgo significativo; prevalente la campaña del CIJ en Coahuila
Enero suele ser un mes de balances, propósitos de salud y reflexiones tras los excesos de las fiestas decembrinas. Sin embargo, una vez que concluyen las celebraciones, regresa con fuerza un tema de salud pública que demanda atención permanente: el consumo de alcohol entre niñas, niños y adolescentes, su relación con conductas de riesgo y sus efectos a corto y largo plazo en la salud.
La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025, que recabó información de más de 19 mil personas de entre 12 y 65 años, ofrece un panorama actualizado sobre los patrones de consumo en el país y revela cambios relevantes que, si bien son alentadores en algunos rubros, no permiten bajar la guardia.
En Coahuila, luego de las fiestas decembrinas, se detectó un incremento del 30 por ciento en el consumo de alcohol.
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DISMINUYE EL CONSUMO ENTRE ADOLESCENTES, PERO PERSISTE EL RIESGO
De acuerdo con la ENCODAT 2025, entre la población adolescente se registró una disminución en el porcentaje de quienes consumieron alcohol durante el último año, así como un descenso notable en la prevalencia de consumo excesivo mensual, lo que se traduce en una reducción del riesgo inmediato de afectaciones al desarrollo y a la salud.
No obstante, estos datos se inscriben en una tendencia más amplia que exige cautela: aunque ciertas conductas de riesgo parecen reducirse en el corto plazo, la exposición temprana al alcohol continúa siendo un foco de preocupación, debido a su impacto en el desarrollo neurológico, la salud mental y la probabilidad de lesiones, accidentes y otras conductas peligrosas.
En el ámbito local, la directora del Centro de Integración Juvenil (CIJ) Asociación Civil en Saltillo, Norma Alicia Pérez Reyes, informó en agosto de 2025 que el centro recibe entre 25 y 30 solicitudes de atención mensuales, de las cuales el 90 por ciento están relacionadas con el consumo excesivo de alcohol en adolescentes.
Detalló que, en el caso de los hombres, el inicio del consumo suele presentarse a partir de los 12 años, mientras que en las mujeres ocurre generalmente entre los 14 y 16 años, motivo por el cual el CIJ mantiene activa una campaña permanente de prevención y combate a esta adicción.
COAHUILA, ENTRE CONTRASTES Y DESAFÍOS ESTRUCTURALES
Las cifras nacionales y estatales reflejan un escenario complejo. Coahuila ocupa el quinto lugar nacional en consumo excesivo de alcohol entre hombres, con un 52 por ciento que reporta ingerir al menos cinco bebidas alcohólicas por ocasión.
En contraste, el estudio Consumo de alcohol en población adolescente y adulta mexicana: análisis subnacional, Ensanut 2020–2024, del Instituto Nacional de Salud Pública, ubica a la entidad en el lugar 25 en consumo excesivo entre menores de 10 a 17 años, con un 5.1 por ciento, por debajo del promedio nacional de 8.4 por ciento.
Sin embargo, la misma investigación señala que la prevalencia de consumo en población de 10 años y más en Coahuila es de 48.6 por ciento, colocándola en el lugar 14 a nivel nacional, ligeramente por encima del promedio del país, que es de 48.2 por ciento, lo que refuerza la necesidad de evaluar y fortalecer leyes, reglamentos y estrategias preventivas.
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Lejos de ser un rito de paso, el consumo de alcohol en edades tempranas está claramente asociado con riesgos en el desarrollo neurológico y emocional, razón por la cual la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la protección de niñas, niños y adolescentes como un objetivo prioritario dentro de su Plan Mundial de Acción sobre el Alcohol 2022–2030.
La evidencia internacional y nacional coincide en que las estrategias más efectivas combinan educación temprana basada en evidencia, entornos comunitarios saludables y regulación clara del acceso al alcohol, acompañada de operativos visibles y campañas educativas que envíen un mensaje inequívoco: el alcohol no es inofensivo, especialmente antes de la mayoría de edad.
Desde la óptica de la Alianza Mexicana por un Consumo Moderado, el inicio de 2026 representa una oportunidad para pasar del diagnóstico a la acción, con un objetivo claro y compartido: evitar el consumo de alcohol antes de los 18 años y reducir los patrones de inicio temprano, protegiendo así la salud física, mental y social de las nuevas generaciones.