Coahuila: Persisten embarazos en menores de 15 años; niñas de 14 años concentran la mayoría de los casos
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Los embarazos menores de 15 años pasaron de 270 en 2019 a 195 en 2025; niñas de 14 años concentran la mayoría de los casos.
Aunque los casos de embarazo en menores de 15 años mantienen un comportamiento a la baja en Coahuila, la situación persiste y se concentra principalmente en niñas de 14 años. Lo anterior fue dado a conocer durante la presentación del Análisis, Monitoreo y Actualización Legislativa sobre Embarazo Adolescente en Coahuila, donde Matatena A.C. y la Procuraduría para Niños, Niñas y la Familia (PRONNIF) expusieron diagnósticos basados en sus registros institucionales.
El diagnóstico elaborado por Matatena A.C. reportó que en 2019 hubo 270 nacimientos en niñas menores de 15 años. La cifra bajó a 205 en 2022, volvió a subir a 225 en 2023 y descendió a 197 en 2024, lo que representó una reducción de 27 por ciento entre 2019 y 2024.
La mayor parte de los casos registrados en 2024 correspondió a niñas de 14 años, con 162 nacimientos. A ellas se sumaron 32 niñas de 13 años y una de 12 años, mientras que no se registraron nacimientos en niñas de 11 años.
PRONNIF, por otro lado, identificó 195 niñas menores de 15 años durante 2025 y 121 entre enero y agosto de 2026. En los casos atendidos institucionalmente durante 2025, 161 correspondieron a niñas de 14 años, 29 a niñas de 13, cuatro a niñas de 12 y una a una niña de 11 años. En ese registro, las niñas de 14 años representaron 82 por ciento de los casos atendidos.
Entre enero y agosto de 2026, PRONNIF reportó 79 casos atendidos de niñas de 14 años, 15 de 13 años y cuatro de 12 años, además de 23 registros en los que no se especificó la edad.
DISMINUCIÓN Y REGISTRO DE PROGENITORES
Mayra Valdés, secretaria de las Mujeres en Coahuila, destacó que con una perspectiva a diez años (2015-2025), la incidencia de gestaciones en menores de 15 años se redujo un 62 por ciento, mientras que en el grupo de menores de 19 años la disminución fue del 55 por ciento.
Sin embargo, las cifras de la Secretaría de Salud retomadas en el estudio revelan la presencia de adultos entre los progenitores. Aunque la mayoría se ubicó entre los 14 y 20 años, se identificaron hombres de entre 33 y 48 años involucrados en los casos de 2024.
En cuanto a los casos de 2025, PRONNIF informó que identificó 43 progenitores de entre 18 y 20 años, 32 de 17 años, 30 de 15 años, 25 de 16, 18 de entre 21 y 28 años y cinco de entre 31 y 38 años. También identificó 17 de 14 años, dos de 13 y uno de 12 años.
Cabe recordar que la legislación mexicana establece que las relaciones sexuales con menores de 15 años constituyen un delito. Asimismo, el Código Penal de Coahuila señala en su artículo 229 que se considera violación equiparada la cópula con una persona menor de 15 años, conducta que puede castigarse con penas de entre 11 y 18 años de prisión.
RESERTA ESCOLAR Y SEGUIMIENTO INSTITUCIONAL
María Teresa Araiza, titular de la PRONNIF, advirtió que una de las mayores secuelas en las gestantes menores de 15 años es la deserción en educación primaria o secundaria, lo que genera brechas difíciles de cerrar a futuro.
La procuradora señaló que, mientras entre adolescentes de mayor edad existe mayor posibilidad de regresar a la escuela, en las menores de 15 años la interrupción de los estudios puede abrir una brecha que después resulta más difícil de cerrar.
Para mitigar este impacto, la dependencia comenzó a cruzar padrones con la Secretaría de Educación para verificar la permanencia escolar de las jóvenes, además de realizar visitas domiciliarias en coordinación con la Secretaría de las Mujeres y procuradurías municipales.
Ambos informes coincidieron en la necesidad de fortalecer la educación sexual integral, pues aunque las y los adolescentes pueden conocer la existencia de métodos anticonceptivos, persisten problemas relacionados con la información, el acceso, el uso y el acompañamiento, de acuerdo con los acercamientos realizados con jóvenes en edad de secundaria.
ESCUCHAR A LAS ADOLESCENCIAS
Cyntia Moncada, presidenta de Matatena A.C., explicó que los foros realizados con adolescentes permitieron identificar que términos como abuso sexual, violación y violencia sexual ya forman parte de su lenguaje y que pueden reconocer y nombrar estas situaciones. Sin embargo, consideró que todavía existe una brecha entre identificar una situación de violencia y contar con las herramientas para prevenirla o saber qué hacer ante ella.
Señaló que las propuestas plantean una implementación gradual, debido a que el diagnóstico reúne distintas áreas y no puede traducirse en acciones de manera inmediata. La ruta propuesta parte de la educación, continúa con salud y protección y contempla también la gobernanza y la participación.
En este último punto, destacó el papel de las juventudes en la construcción de las políticas de prevención. “Las adolescencias saben lo que necesitan, solamente falta tomarlas en serio o escucharles”, afirmó.
También aclaró que el estudio no pretende cerrar la discusión ni presentar una solución definitiva, sino servir como punto de partida para avanzar de manera gradual y con la participación de distintos sectores de la sociedad.
Además, Araiza coincidió en que las instituciones deben escuchar directamente a los adolescentes. La titular de PRONNIF relató que durante las conversaciones con estudiantes encontró diferencias entre lo que los adultos consideran prioritario y las preocupaciones que expresan los propios jóvenes.
“Tenemos que quitarnos nosotros la autoría de que los adultos sabemos. Se tiene que incorporar lo que dicen ellos. Este problema muchas veces no se resuelve porque no los escuchamos.” La procuradora señaló además que es necesario que las y los adolescentes puedan identificar situaciones que les generen preocupación y conozcan los mecanismos para pedir ayuda.